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Aire acondicionado: mi mejor amigo

· Culture

Mi abuela Cuca solo odiaba dos cosas en su vida: viajar en coche y las altas temperaturas veraniegas. Cuando llegaba el periodo vacacional se trasladaba en avión y encasquetaba en los coches de sus hijos seis ventiladores que distribuiría a su antojo en el apartamento de su descanso. El calor podía con ella y Cuca trataba de combatirlo de la mejor manera. A la suya. Si hacía calor le cambiaba el carácter, dejaba de ser ella misma. Y yo soy su vivo retrato en la cuestión: una persona tolerante y respetuosa con todo menos con los termómetros que registran más de 30 grados.

El calor saca lo peor de mí. Me vuelvo antipático y desaparece mi incontenencia verbal. Sudo, se me riza el pelo, temo oler mal. Es por ello que he adoptado como mi mejor amigo y salvador al aire acondiconado. No soy el único al que le pasa. Mi amiga Bibiana Fernández, para huir del sofoco infernal, se encierra en su casa con sus perros a 18 grados y no necesita más. Así es es feliz y yo la envidio porque ese lujo brilla por su ausencia en mi casa. Mi mujer lo odia, destesta el aire acondicionado. Su presencia en cualquier lugar le produce lo mismo que a mí su ausencia. Así que tras mucho meditar también considero al aire acondicionado un medidor para detectar en las personas el respeto al prójimo y su capacidad para el trueque.

Por favor, no politicemos su existencia. Evitemos enfrentamientos absurdos como sucede en Francia. Evitemos matrimoniadas que dejan por los suelos al género de la telenovela. Yo respeto a mi mujer y ella a mí. No tenemos aire aconcionado, pero sí ventilador. Cuando tengo calor se enciende, cuando ella tiene frío (cosa que me cuesta entender) se apaga.

Bueno: confieso que el ventilador es poca cosa para mis golpes de calor. Muchas las noches calurosas, echo de menos unas vacaciones que pasé en Los Ángeles, hospedado en el hotel Chateau Marmont con el aire acondicionado ATC (a todo coño) mientras vislumbraba los puticlubs de Sunset Boulevard. Muy fresquito, como solo los americanos saben hacer. Quizá su american way of life no sea tan mala.

Así que recomiendo pongan un aire acondiconado en su vida si esta es calurosa y si les gusta. En el mundo hay sitio para todos y para todo. Lo ideal es tener más de una casa en el mismo edificio. Unas con aire y otras sin y todos contentos. Yo tengo dos casas en el mismo edifico y siempre acabo durmiendo en la que no tiene aire. Pero cuando no se trata de pasar la noche con mi mujer me instalo en la que está permitido el mundo de la crionización y soy muy feliz.