Dentrísimo de Resident Evil
«Estoy hablando solo», le dice Bryan a su novia por teléfono cuando ella le pregunta con quién habla. Esto ocurre en una de las primeras escenas de la nueva Resident Evil. En ese momento, Bryan (Austin Abrams) tiene una misión importante: debe llevar material médico al hospital de Raccoon City. Esa ciudad ficticia es el epicentro del universo de Resident Evil, formado fundamentalmente por videojuegos y una saga cinematográfica iniciada en 2002 por Paul W.S. Anderson y Milla Jovovich, director y protagonista respectivamente. Juntos harían seis películas de la saga, rentabilísimas y, en general, bastante olvidables. Por el camino se hicieron también pareja, padres y ricos. Y construyeron juntos algunas (pocas) imágenes cinematográficas icónicas.
El vestido rojo de Milla Jovovich en la primera Resident Evil inspira cada año a millones de mamarrachas en Halloween. Aunque ahora le ha salido competencia: la tía Gladys de Weapons. Es precisamente Zach Cregger, el director de esta otra película/fenómeno (y de la espléndida Barbarian), el elegido para revitalizar la Resident Evil cinematográfica, tras el desastre de Welcome to Raccoon City. Sin ideas, sin talento, sin Paul y, sobre todo, sin Milla, aquel engendro se metió una buena galleta en la taquilla de 2021. Cinco años más tarde, el reinicio de Resident Evil capitaneado por Zach Cregger no podría haber empezado mejor su andadura comercial. Su película, aunque no tenga a Milla Jovovich, sí tiene ideas. Y son buenísimas.
«Estoy hablando solo», le dice Bryan a su novia por teléfono cuando ella le pregunta con quién habla. Esto ocurre en una de las primeras escenas de la nueva Resident Evil, mientras la película establece su funcionamiento de manera muy directa. Zach Cregger, consciente del origen gamer del universo Resident, nos propone acompañar a Bryan en una partida. Así que desde el principio coge los elementos distintivos del juego y los traslada directamente a la película: la iluminación tramposa, la narrativa en primera-tercera persona, la recolección de objetos, el hallazgo de armas, el tener que aprender a usarlas sobre la marcha... En un momento dado, un personaje secundario se dirige a Bryan con la simpleza propia de una secuencia de animación intra-juego en una consola noventera. Porque Resident Evil también es eso. En ese punto, los espectadores fieles de la saga gozan de la referencia, casi mostrenca, de Cregger. Yo me reí. A los no iniciados en el residentevilismo una sacada de chorra semejante no les resulta chirriante, porque en ese momento ya están dentro de otra cosa que también es la Resident Evil de 2026: una magnífica película de supervivencia, acción y terror. Bryan habla solo porque eso es lo que hace cualquier jugador de Resident Evil mientras se busca la vida entre mutantes. Simplemente él está más dentro.