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EEUU exige a OpenAI que restrinja el lanzamiento de su nuevo modelo pese a que Trump reivindique la "libertad para innovar"

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La Casa Blanca ha encontrado una forma singular de intentar adelantarse al pelotón en la carrera geopolítica por la IA. Según ha avanzado este jueves el prestigioso medio tecnológico The Information, altos cargos de la Administración Trump han exigido a OpenAI, propietaria de ChatGPT, que su nuevo motor GPT-5.6 se lance primero de forma restringida para un grupo de socios previamente autorizado por Washington.

Sería la primera vez en la que un Gobierno estadounidense exige a una empresa tecnológica restringir el lanzamiento de un nuevo servicio alegando razones de seguridad. Eso sí, hace apenas unos días la Casa Blanca emitió una regulación insólita por la que exigía a Anthropic que dejara de ofrecer sus nuevos modelos Fable 5 y Mythos 5 a usuarios fuera de EEUU.

La orden llegó de la Oficina del Director Nacional de Ciberseguridad y de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Administración Trump. Concretamente, la exigencia fue que OpenAI limitara el lanzamiento del nuevo modelo mientras el Gobierno estadounidense trabaja en un marco regulatorio para poder evaluar la seguridad de los nuevos sistemas de inteligencia artificial que vayan llegando al mercado.

Según recoge otro medio estadounidense, Axios, las reacciones dentro de OpenAI han sido de resignación. En una circular enviada por el CEO Sam Altman a la plantilla se puede leer que por parte de la dirección de la firma se ha dejado claro a EEUU que “este no es nuestro modelo preferido a largo plazo”. “Trabajaremos con ellos y otros actores en la industria para lograr un enfoque más sostenible para futuros lanzamientos”.

Esta medida choca frontalmente con los llamamientos que el propio Donald Trump ha realizado en los últimos meses advirtiendo contra una excesiva regulación contra la inteligencia artificial (como la que se promulga en España o en la Unión Europea) y advirtiendo de que es necesario contar con "libertad para innovar".

El libre mercado encuentra sus límites en la inteligencia artificial

También ha trascendido que el propio Altman ya habló a mediados de semana con otro alto cargo de la Administración estadounidense, Howard Lutnick, secretario de Comercio. Lutnick quería tener la certeza por parte de Altman de que todas las dependencias del Gobierno norteamericano habían dado luz verde al nuevo modelo GPT-5.6 antes de que llegara al mercado, al entender Washington que este tiene capacidades similares a Mythos.

Anthropic, otra firma de IA, lanzó una versión cerrada de pruebas de su nuevo modelo Mythos hace unas semanas, provocando toda una tormenta en la economía mundial. Se teme que estos modelos de inteligencia artificial de altas capacidades tengan la capacidad de encontrar vulnerabilidades en sistemas de información, abriendo la puerta a ciberataques masivos contra industrias críticas como la banca, la energía o el transporte.

Fruto de esos temores Anthropic se mostró receptiva y compartió ese test cerrado de Mythos con grandes empresas estadounidenses, lo que también planteó interrogantes al otro lado del Atlántico: acceder antes a nuevos modelos IA que pueden transformar de esa manera el mundo genera una ventaja competitiva para las empresas estadounidenses mientras que las europeas se quedarían rezagadas.

Finalmente Anthropic creó también otro grupo de trabajo con empresas europeas días después. Anthropic acabó lanzando versiones con limitaciones de Mythos, sus nuevos modelos Claude Fable 5 y Claude Mythos 5. Pese a las limitaciones, Washington ordenó este junio que solo ciudadanos estadounidenses puedan acceder provisionalmente estos modelos. El libre mercado alumbró la actual fiebre de la IA. Y el libre mercado ahora la quiere contener.