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El Atlético se lleva un derbi bronco ante un Real Madrid desnortado

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En un derbi de laboratorio, de dos sujetos en pruebas, irregulares ambos, se debía decidir quién se agarraba a la estela de un FC Barcelona que parece que va a otra velocidad. Queda mucho, pero esto es como las escapadas en ciclismo, cuesta enjugar la ventaja y, cuando lo consigues, puedes quedarte sin fuerzas para el siguiente cambio de marchas. Y el Atlético fue el que más quiso mantener la rueda azulgrana, por mucho que haya sido por un pinchazo del rival. [Narración y estadísticas, 2-1]

El error de Huijsen decidió el duelo entre vecinos. La roja y el penalti sobre Giuliano pusieron el partido cuesta abajo para los rojiblancos, que no perdonaron. En estos duelos de pierna dura y poco espacio cuenta mucho el corazón y el apellido Simeone sabe mucho de eso. Del hijo fue también la asistencia a Jonathan David para el segundo. Para que luego cuestionen al padre la titularidad de su vástago.

Respecto a los onces Mourinho tiró del de gala. El mismo que sacó Xabi Alonso el año pasado, menos los nuevos fichajes, y se llevó cinco. Mou 'sólo' dos. Simeone quiso dejarse de probaturas con el nueve. Sacó a uno de verdad, el que más sano tenía y el que venía de generar tres goles en los tres encuentros que había jugado como rojiblanco. David puede aparecer poco en el juego, pero cuando lo hace, genera peligro. Suyo fue el primer disparo del duelo, aunque fue en fuera de juego y luego no faltó a su cita con el gol.

El derbi nació con la intensidad y la precaución de estos duelos. Mucha guerra en el medio, pero las áreas parecían cerradas a cal y canto. Aproximaciones peligrosas, pero pasada la media hora, no había un disparo a puerta que echarse a la boca. La presión de ambos no era demasiado alta y se permitían llegar hasta medio del campo cómodamente hasta el primer mordisco. Llegaron bastantes entre Güler y Baena, hasta presionaron a Ortiz Arias ambos banquillos en busca de la tarjeta. El único que cobró fue Simeone.

Pasado ese minuto 30, el Atlético se echó encima de un Madrid perezoso. Con Vinicius como máxima representación volviendo andando tras errar de manera clamorosa un pase para iniciar una contra. No encontraban el balón los blancos y, cuando lo tenían, no sabían qué hacer con él. Güler, el único con criterio, estaba perdido en la banda derecha donde no le veían o no le querían ver.

La dureza del encuentro alcanzó su punto álgido en el minuto 38 cuando un encontronazo fuerte entre el Cuti y Bellingham comenzó con una tarjeta para el británico y terminó con una para el argentino tras revisión del VAR. Sin roja mediante, no se entendió mucho ese paseito a la pantalla del colegiado madrileño. Aunque luego en la repetición, el pisotón en la tibia al inglés estuvo en el límite del reglamento.

Parece increíble que la primera mitad terminara con más incidentes que ocasiones, pero así son muchos derbis. Lejos quedan los siete goles del último en este campo. El jaleo se llevó incluso al túnel de vestuarios en el que se enzarzaron Rüdiger y Hjulmand en una fuerte discusión. Venían calientes de la jugada entre Bellingham y Cuti y hubo que separarlos antes de que la cosa llegara a mayores.

Los blancos no habían encontrado a Mbappé y a Vinicius en la primera mitad. Las estrellas de este Madrid necesitan lanzadores para iniciar su vuelo. No apareció ni el turco ni Bellingham, perdido en batallas y faltas. Un poco más lo hicieron las del Atlético. Baena y Kang- In Lee estuvieron algo más activos, pero sin llegar a amenazar la portería de Courtois, aunque un disparo lejano del coreano pegó en el poste. Un coreano que pudo no terminar el partido si el VAR llama a Ortiz Arias por una entrada que realizó sobre Valverde.

Una acción definitiva

Quiso sin embargo reivindicarse rápido el almeriense en la segunda mitad con un gran disparo que salvó Courtois. En los últimos duelos se le había puesto un poco cara del Baena del curso pasado y eso que empezó este año como un tiro. Pero lo que inclinó el derbi fue un error de Huijsen que tiró a Giuliano en el área como último hombre. Aún el VAR tuvo que corregir a Ortiz Arias antes de que cobrara el penalti Grimaldo. El Madrid se quedó con 10 y con la sensación de que el derbi se escurría entre los dedos. Tanto, que el hijo del técnico quiso hacer pagar el error y puso un centro medido a David para hacer el segundo.

Un Madrid desnortado, sin Vinicius, que había salido por un Diomande que estrelló una ocasión clarísima para recortar en Oblak, no parecía tener fuerzas para amenazar a un equipo rojiblanco que en el Metropolitano es un fortín. No pierde con los blancos desde 2022. Lejos quedan aquellas rachas de años sin ganar al eterno rival ni en casa ni a domicilio. Las fuerzas han cambiado.

Rüdiger quiso poner picante al final del partido con un cabezazo tras un cambio en el Atlético. Y, aunque quedaban solo cinco minutos, los blancos empezaron a creer. Con un Mbappé más entonado la gesta podría haber sido posible, pero no era el día. Los blancos murieron en la orilla y los rojiblancos vuelven a ganar un derbi en el Metropolitano. Cinco puntos de ambos con el Barça. Una quimera.