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El Betis compite ante el Dortmund pero Pellegrini no consigue su venganza

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No era el escenario más amable. Todo lo contrario. El Signal Iduna Park es uno de los estadios más rudos de Europa, de esos que recuerdan la agresividad del fútbol. Y allí, 13 años después, Pellegrini buscaba servir su venganza. Vengar a su Málaga. Al Málaga de Isco, eliminados en el descuento de unos cuartos de final de Champions en 2013. Por un gol en fuera de juego, por cierto. Luchó por servir su venganza. La saboreó con el gol de Ruibal que igualaba el marcador tras el tanto al comienzo de la primera parte de Svensson, pero se le escapó con el gol de Karetsas, que firmaba el 2-1, a pesar de las actuaciones de Valles.

'El ingeniero' volvió a jugar a lo suyo, incluso antes de saltar al césped. Respetó sus habituales rotaciones, y rotó tanto que su joya, Isco Alarcón, no salió de inicio. En su lugar, apostó por Ceballos en la medular. Tanto es así que solo mantuvo a Valles, Natan, Abde y Parrott en el once respecto al último partido de Liga. Comenzó incómodo y la primera ocasión peligrosa llegó por parte del Dortmund. Ryerson puso un centro raso al segundo palo, donde Guirassy, que se retiró a la media hora lesionado, se coló entre Natan y Llorente y estuvo a punto de cazar el balón para abrir el marcador. Pero pronto respondieron los andaluces, con su arma más afilada, Abde, a un nivel tremendo. Nada nuevo. Ahí estaba el partido. El primer aviso de los verdiblancos llegó en el minuto 13, cuando robaron por la banda izquierda, aunque la rodilla de Parrott ya estaba en fuera de juego cuando arrancó para darle el pase de la muerte a Antony.

Eso sí, el milagro lo obró Valles, con una parada tremenda ante el remate de Svensson muy cerca de la portería. Barbaridad la del cancerbero sevillano. Tras el susto, el partido se inclinó hacia el lado bético, que perdonó alguna que otra ocasión clarísima y tuvo que acabar durmiendo el partido para mantener cerrado el marcador antes del descanso. Porque, casi sin darse cuenta, el Dortmund, muy pícaro, iba comiéndoles terreno en una primera parte a un ritmo intensísimo.

Comenzó sin cambios la segunda parte. En el once y en el juego. Porque si el Betis acabó los primeros 45 minutos achicando agua, en el arranque se ahogó. Llegó el gol de Fábio Silva por el lado de Valentín, que llevaba sufriendo todo el partido, dejando un boquete enorme y, por si fuera poco, perdiendo la amenaza de Abde. Ahora tocaba reaccionar, y la manera de comenzar era con cambios, con Isco y con el alma, Aitor Ruibal.

El último revitalizó al equipo, tanto que encontró el empate a los cinco minutos de salir, consiguiendo en ese tiempo todo lo que no había podido generar Antony en todo el encuentro. Volvía a graduarse Valles, que salvaba a los béticos de una, pero no podía hacer más en la siguiente de Karetsas, pocos minutos después, adelantándose de nuevo los alemanes con un disparo seco y raso.

Tuvo el empate Abde, con una pelota que se paseó por el área. Apretó el Betis en la última fase del partido, exigiendo al Dortmund más que nunca. Volvió a aparecer Abde. Ruibal seguía a lo suyo, espectacular. Y aunque intentaron dar la alegría a esos 6.000 béticos desplazados, Pellegrini no consiguió servir su venganza. Aunque debe estar más que satisfecho.