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'El de Matthew Perry': el reverso tenebroso de 'Friends' es un documental conmovedor

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Que El de Matthew Perry se titule así implica una asunción dolorosa: que Perry era, por encima de todo, Chandler Bing, su personaje en Friends. Y esta serie documental de Netflix es, entre otras cosas, el reverso tenebroso de Friends. El de Matthew Perry recorre la vida entera del actor, pero se fija especialmente en lo que supuso ser uno de los elegidos para protagonizar la legendaria comedia de NBC. «¿Habéis ido a un centro comercial?». les preguntó a esos seis actores uno de sus productores ejecutivos, tras ver las audiencias de los primeros episodios. Las vidas de Jennifer Aniston, Courtney Cox, Matt LeBlanc, David Schwimmer, Lisa Kudrow y Matthew Perry habían cambiado para siempre. Hoy siguen siendo superestrellas. Menos Matthew Perry, que murió hace tres años. Aquello se veía venir. Sus problemas con las drogas eran, desde hacía años, públicos. Perry no pudo controlar su adicción, pero tampoco la ocultó. En El de Matthew Perry se recupera el momento en el que un periodista se niega a considerarla como una enfermedad. En ese momento televisivo tremendo vemos al actor reaccionar a ese comentario con una elegancia inusual. Yo le habría partido la cara al tipo. Pero Chandler Bing no hace eso.

Matthew Perry siempre quiso ser famoso. Lo ansiaba tanto que, cuando lo consiguió, sus amigos se alegraron mucho. Ninguno entendió las consecuencias de esa fama desproporcionada («¿Habéis ido a un centro comercial?»). Ellos son algunos de los narradores de la serie. La muerte de Perry los devuelve a la época en la que todos estaban al mismo nivel. Luego ellos siguieron siendo personas normales (normales) y él no. Una de sus exnovias recuerda cómo Perry celebró, saltando como un niño, el famoso acuerdo salarial que los seis protagonistas de Friends negociaron en bloque: un millón de dólares por episodio para cada uno. Una parte importante de ese dinero se le fue a Perry en drogas. Con otra pudo costear sus incontables (y fallidos, evidentemente) tratamientos de desintoxicación. También un ingreso hospitalario traumático, complejo y muy largo, que lo dejaría tocado para siempre. Matthew Perry era un artista con un talento cómico descomunal («Chandler es él», dijeron los productores de Friends tras ver su prueba) y una autoestima delicada.

En El de Matthew Perry sus fracasos post-Friends son tratados con cuidado. Y no se abre del todo el melón de los melones: Perry jamás fue considerado seriamente para papeles dramáticos o de acción y, como protagonista de comedia, tenía competidores imbatibles en Hollywood. Sus compañeros de Friends se arriesgaron más profesionalmente y, por suerte para ellos (y desgracia para la autoestima de Perry), les funcionó. Sus vidas eran, eso sí, más estables que la de Chandler. Perdón: que la de Matthew. Y no estaban enfermos.

El de Matthew Perry no es ni mucho menos la serie documental definitiva sobre la adicción. Pero que su protagonista sea uno de los actores más queridos de la historia le da un extra de potencia y dramatismo. ¿Cómo pudo acabar así un chico que lo tenía todo? Pues porque la adicción, ese botón que casi todos tenemos y rara vez conocemos dónde, hizo clic. Y entonces su vida hizo crash. Con su historia personal

Matthew Perry hizo cosas interesantísimas. Y desoladoras. Amigos, amantes y aquello tan terrible, su libro de memorias, es las dos cosas. La adicción también es dos cosas: una lotería y una enfermedad. Y la fama, un caramelo que no sabe a nada. El de Matthew Perry lo cuenta muy bien.