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El 'diablo' Pogacar desata una tormenta a 51 kilómetros de la meta en Andorra para dejar casi sentenciada la Vuelta a España

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A la tormenta meteorológica del lunes sucedió la ciclista del martes. Tormenta de fuego de un solo hombre, de un solo trueno ensordecedor, de un solo relámpago rojo, acompañada de truenos y relámpagos secundarios, marginales, de compañía más que de mezcolanza. Elementos de estruendos y resplandores distintos. Adornos pirotécnicos de la tormenta principal. Tormenta nacida el 21 de septiembre de 1998 en Eslovenia y desencadenada el 25 de agosto de 2026 en Andorra la Vella. Andorra la Vieja. Tormenta joven llamada Tadej Pogacar, ese diablo de rostro aniñado y sonrisa (falsamente) inocente.

La etapa en línea más corta de la Vuelta (104,8 kms.) era también la más surtida de obstáculos en menos trayecto. Puertos tan cercanos unos de otros que parecían superpuestos. En especial los tres últimos (Beixalís, Ordino y La Comella), amontonados en 46 kms. Y, para empezar, de sopetón, el primero, Envalira (23 kms. al 5,1% de pendiente media y al 12% de máxima, a 2.409 metros de altitud).

Bajo el inesperado y valeroso impulso del Decathlon, una fuga de 16 hombres en las tempranas estribaciones con, entre otros, Van Aert, Brennan, García Pierna, Castrillo, Fortunato, Double, Armirail y Lutsenko se quedó en la mitad y el pelotón principal en régimen de adelgazamiento. La maceración general había comenzado.

Lorenzo Fortunato (Astana) y Paul Double (Jayco Alula) coronaron con medio minuto sobre ese grupo principal. Al empezar Beixalís (6,5 kms. al 8,5% de media), Pogacar y el UAE ya estaban en cabeza. Se anunciaba la tempestad. Estalló a 51 kms. de la meta. El mismo único trueno. El mismo único rayo: Tadej Pogacar. Se le pegó, valiente, iluso, Gall. No duró nada. Los demás ni lo intentaron. Esa no era su guerra, la guerra de Pogacar contra la Historia. Permanecieron sin reacción, entre la certeza de su inferioridad y la resignación por su impotencia.

Y ahí y allí se acabó la etapa. Y allí y ahí, si no ocurre una desgracia siempre emboscada en los radios de una bicicleta, se acabó la Vuelta en lo que al primer puesto se refiere. Respecto a las demás posiciones, siguen abiertas para quien las merezca en una lucha cerrada de la que Pogacar no forma parte. La Vuelta de Pogacar es uninominal, unidimensional. Pogacar, él mismo, en su grandeza es una Vuelta entera. Sólo sus hombros pueden sostenerla sin que le tiemblen las rodillas y las piernas se le doblen.

Mientras él volaba desplegando sus interminables alas incendiadas, Carapaz, Mas, Bisiaux , Gall, Roglic, Skjelmose, Mühlberger, Torres, Vine, Onley, Kuss y Tejada agitaban las suyas embrionarias con movimientos que recordaban las boqueadas de un pez fuera del agua. Pogacar estaba en su ambiente, en el cielo. Los demás, en el suyo, en la tierra.

Tadej comenzó a subir Ordino (9,9 kms. al 7% de media) con 1:50 de ventaja sobre sus ¿perseguidores? Hizo cumbre con 3:08 y se zambulló en un descanso técnico y, por lo tanto, peligroso. Bajaba sacándoles brillo, sacándoles chispas a las cunetas. Por detrás se habían unido, después de haberse fraccionado en dos grupos, Roglic, Onley, Gall, Kuss, Mas, Carapaz, Skjelmose, Widar y Mühlberger.

Las ruedas de Pogacar treparon por La Comella (3,9 kms. al 5,9%) y cruzaron la línea con Onley a 2:43 y con el resto algo desperdigado. Bajó más tranquilo, sin arriesgar, consciente de que flirtear con el peligro no era ni prudente ni necesario. Por otra parte, ya había disfrutado bastante. Levantó los brazos al cruzar la meta y alcanzar la victoria número 129 de su trayectoria y la vigesimoprimera del presente curso. Detrás, a 2:39, Widar, Gall, Onley, Kuss, Mas y Roglic. A 2:57, Carapaz. A 3:17, Skjelmose y Mühlberger. Aficionado, adicto a las inigualables escapadas en solitario, la de esta etapa había sido la más larga en una gran ronda.

Aunque sentenciada, con, provisionalmente, Roglic y Mas en el resto del podio, la Vuelta sigue. Sólo ha resuelto la cuarta etapa. La quinta entra por fin en España con un recorrido entre Falset y Roquetes, de 173 kms., ondulada, con un puerto de 3ª. Puede que no la gane "Pogi". Pero con él nunca se sabe.