El Diccionario de los 300 años estrena su 24ª edición: 99.900 palabras, diseño nativo digital y novedades como performativo, porfa, narcolancha e 'influencer'
El Diccionario de la Lengua Española, (DLE) la obra que nació hace 300 años justos con el nombre de Diccionario de Autoridades, cuenta desde este viernes con una nueva versión, la edición número 24, la que sustituye a la de 2014.
Los datos importantes se pueden resumir en tres ideas: primero, el nuevo DLE ofrece 99.990 artículos y cerca de 209.000 acepciones. Hasta ahora, ofrecía 93.111 artículos y 195.439 acepciones. Segundo: por primera vez, el DLE está concebido como un servicio en línea antes que como un libro, lo que condiciona la manera de disponer la información y su amplitud. Aunque el libro existe: está dividido en dos tomos que suman 3.606 páginas (Espasa).
Y tercero: la Real Academia Española aparece como autora del Diccionario en colaboración con la Asociación de Academias de la Lengua Española, Asale. Eso significa, en la práctica, que el trabajo del DLE lo han hecho lexicógrafos en España, bajo la dirección de la académica española Paz Battaner, pero en diálogo con sus compañeros de América, África y Asia. Las academias del español han propuesto, ampliado, aprobado y matizado las definiciones redactadas en Madrid.
"Esta presentación es un acto crucial en nuestras vidas", dijo Santiago Muñoz Machado, director de la RAE y presidente de Asale. Muñoz Machado explicó que el nuevo DLE es el último de los viejos diccionarios, "el zenit de una generación de diccionarios" y el comienzo de un nuevo mundo en la lexicofgrafía. En los próximos años, el Diccionario conectará con hipervínculos a la gramática, los diccionarios especializados y el resto de obra normativa de las academias e "incorporará información oral y visual".
La segunda idea en la que insistió Muñoz Machado fue en el carácter panhispánico del DLE, un rasgo en el que Asale insiste desde hace décadas. Los sinónimos dispuestos en el Diccionario, por ejemplo, ya no privilegian el español de España. Los 22 directores de las academias de América, África y Asia estuvieron en el acto y leyeron la definición de una palabra cada uno. El director de la Academia Peruana, por ejemplo se fijó en la modificación del adjetivo "senderista" en referencia a Sendero Luminoso. El argentino eligió "chepibe" y la estadounidense, "hispanoudinense". Sin embargo, el sentido de celebración que estaba previsto para la presentación de la 24ª edición del DLE cambió de tono por el accidente de los trenes en Urda. Los Reyes de España, que iban a presidir el acto, cancelaron su participación.
En los 6.800 nuevas palabras incluidas en el Diccionario hay una imagen del mundo contemporáneo: AOVE (aceite de oliva virgen), app (marcada como anglicismo), antropización, basuraleza, bómber, burrata, cámper, cocotaxi, déjà vu (marcada como galicismo), ecotasa, gordofobia, influencer (anglicismo), inuit, multilateralismo, narcolancha, narcopiso, performativo, pódcast, porfa, QR, resetear, rueda y somontano (las dos como vinos), turistificación...
Según las academias, los temas en los que se han incorporado más artículos y acepciones nuevas son la zoología y botánica. Hay también un esfuerzo en ampliar el vocabulario de "la medicina, la economía, el derecho, Internet, las redes sociales y las nuevas tecnologías, la política, el medioambiente, la gastronomía y el deporte". 1.490 gentilicios nuevos aparecen en el Diccionario junto a 1.570 voces de uso exclusivo en los países hispanohablantes.
¿Y la disposición de la información? Según explicaron las academias, el usuario en internet del Diccionario encuentra ya la información mucho mejor estructurada. Las acepciones aparecen agrupadas por similitud de significado, de modo que la definición de una palabra con la marca "médicina" aparece junto a la que lleva la marca "química". El DLE describe también las palabras según los niveles de comunicación en los que se emplean (coloquiales, cultas, malsonantes, etcétera), su empleo en ámbitos específicos (ciencias, arte, deporte...), su adscripción geográfica (Argentina, Cuba, Chile, España...) y con ejemplos de uso. La lematización es más precisa: ya aparece la forma "emperador/triz" sino "emperador/emperatriz". Y, sobre todo, los artículos están llenos de hipervínculos que permiten sintetizar la información, ya que muchas explicaciones farragosas se resuelven con un cuadro emergente.
"Es muy elevado el número de acepciones que se han enmendado bien porque requerían un enfoque, distinto o bien porque necesitaban un lenguaje actualizado", dijo Paz Battaner, directora de la 24ª edición en la presentación de Madrid. "Los autores de un diccionario solo pueden aspirar a explicar el sentido de las palabras en un momento dado o hasta un momento dado, pero no pueden predecir el futuro. Por eso, los diccionarios tienen que seguir evolucionando para ser útiles, Esperamos resolver las dudas con la misma solvencia que hasta ahora".
Sólo queda añadir dos datos para poner el Diccionario de la Lengua Española en contexto: la Academia Francesa presentó en 2024 su última edición del Dictionnaire de l'Académie Française. La anterior versión era de 1935, mientras que el DLE renueva sus versiones cada 12 años. En el ámbito anglosajón, el Oxford English Dictionary (que no tiene un valor normativo como el de DLE) tiene 600.000 palabras definidas.