El Grupo Volkswagen planea ampliar recorte de plantilla hasta 100.000 empleos
El Grupo Volkswagen estudia dar una nueva vuelta de tuerca a su plan de ahorro con una reestructuración sin precedentes que podría elevar hasta 100.000 los empleos afectados en todo el mundo y contemplar el cierre de cuatro fábricas en Alemania. El ajuste duplicaría los 50.000 puestos cuya eliminación ya había sido pactada con los sindicatos hasta 2030 y supondría uno de los mayores programas de reducción de plantilla de la historia de la industria del automóvil.
Según han adelantado la revista alemana Manager Magazin y han confirmado posteriormente Financial Times y Bloomberg citando fuentes conocedoras del proceso, el consejo de supervisión del fabricante analizará el próximo 9 de julio un plan impulsado por el consejero delegado, Oliver Blume, para acelerar la reducción de costes ante el deterioro del negocio en China, el impacto de los aranceles y la caída de la rentabilidad por las grandes inversiones en la transición al vehículo eléctrico.
La propuesta contempla el cese de la producción en cuatro plantas alemanas: las fábricas de Volkswagen en Hannover, Zwickau y Emden, además de la planta de Audi en Neckarsulm. Solo estas instalaciones emplean a más de 45.000 trabajadores, que se sumarían a los 50.000 puestos cuya supresión ya fue acordada con el sindicato IG Metall a finales de 2024.
Con una plantilla global de 667.164 trabajadores al cierre de 2025, de los que cerca del 43% se concentran en Alemania, el recorte supondría eliminar prácticamente uno de cada seis empleos del grupo.
Menos inversiones y una reorganización del grupo
La ofensiva de ahorro no se limitaría al empleo. Según las informaciones publicadas en Alemania, Volkswagen también estudia reducir alrededor de un 15% las inversiones previstas para el periodo 2026-2030, hasta situarlas ligeramente por encima de los 130.000 millones de euros.
Además, Blume y el director financiero, Arno Antlitz, plantean una reorganización de gran calado del grupo que incluiría separar la marca Volkswagen y el negocio de recambios en entidades diferenciadas, dentro de un proceso para simplificar la estructura corporativa y mejorar la rentabilidad.
El fabricante alemán evitó confirmar el contenido de los documentos que serán analizados por el consejo de supervisión. “Todo el grupo, incluidas sus marcas y filiales, debe experimentar un cambio profundo”, señaló un portavoz, que rechazó comentar documentos internos antes de que concluyan los órganos de gobierno de la compañía.
La oposición de sindicatos y Baja Sajonia
La respuesta de los representantes de los trabajadores fue inmediata. El comité de empresa y el sindicato IG Metall anunciaron que combatirán cualquier intento de cerrar fábricas o ampliar los despidos. “Si esos planes siguen adelante, haremos todo lo que esté en nuestras manos para impedirlo”, señalaron en un comunicado conjunto la presidenta del comité de empresa, Daniela Cavallo, la líder de IG Metall, Christiane Benner, y el responsable sindical en Baja Sajonia, Thorsten Groeger.
La oposición sindical adquiere especial relevancia porque el estado federado de Baja Sajonia mantiene una participación significativa en el capital de Volkswagen y dispone de capacidad para influir en las grandes decisiones estratégicas del fabricante.
La dirección de Volkswagen justifica la necesidad de profundizar en el ajuste por el deterioro de su posición competitiva, especialmente en China, donde durante años fue el fabricante líder del mercado obteniendo importantes beneficios que compensaban el negocio en Europa. Durante la última junta general de accionistas, Blume ya advirtió de la gravedad de la situación. “Nunca antes el nivel de riesgo había sido tan elevado”, afirmó, al defender la necesidad de acelerar la transformación del grupo.
Sin impacto previsto en Seat
Aunque el plan se centra en las operaciones alemanas, las informaciones han vuelto a suscitar dudas sobre sus posibles consecuencias para las filiales del grupo. El consejero delegado de Seat y Cupra, Markus Haupt, aseguró recientemente que la compañía no contempla ningún ajuste de plantilla en España. Tras mantener estable el empleo durante 2025, la estrategia de la filial española pasa por mejorar la rentabilidad mediante un estricto control de costes, la reducción de inversiones una vez concluida la transformación de Martorell para fabricar vehículos eléctricos y el impulso comercial del nuevo Cupra Raval.
Seat ya ejecutó en 2022 un ajuste no traumático de 2.130 empleos mediante prejubilaciones y amortización de puestos vacantes por jubilación o renuncias para adaptar su estructura a la electrificación.