El mensaje que "duele" de Mourinho a los laterales y la "tristeza" de Vinicius: "Cuando te pitan en tu casa, te hace daño"
La cómoda victoria del Madrid ante el Leipzig, tercera en esta fase liga de la Champions, dejó muchos mensajes escritos por Jose Mourinho a través de su alineación. Varios de ellos para el clásico de este domingo contra el Barcelona y otros de cara al futuro a medio plazo. «Me duele dejar a algunos jugadores en el banquillo, pero no son titulares hoy, es una cosa que me duele», señaló antes del encuentro, unos minutos después de que el club publicara el once inicial.
Resulta que Mourinho, que este pasado verano insistió en el fichaje de Denzel Dumfries para reforzar el lateral derecho, lleva dos encuentros consecutivos usando en el carril diestro a Fede Valverde. Tres si se cuenta el partido del domingo en el Camp Nou, donde el uruguayo parece destinado a ocupar de nuevo una de las posiciones de la defensa. A Mourinho le da igual el precio del fichaje de Dumfries, 20 millones de euros, o su contrato, firmado hasta 2030, cuando el neerlandés tenga 34 años.
El ex del Inter fue uno de los fichajes importantes de este verano para reforzar la zaga, junto al de Konaté, que llegó libre desde el Liverpool, y el de Cucurella, fichado por 50 millones. Y fue, además, el segundo lateral derecho comprado por el Madrid en los últimos dos mercados veraniegos. Antes, en 2025, el conjunto blanco pagó 10 millones para convencer a Alexander-Arnold. Y ahora, en plena semana decisiva para la temporada, ninguno de los dos, ni Dumfries ni Trent, cuentan como titulares para Mourinho. «Poner a Fede de lateral me hace daño personalmente, porque para jugar con Fede ahí dejo fuera a dos laterales, pero los jugadores trabajan mucho»
El portugués ha convencido, aunque en rueda de prensa ha insistido en que no ha hecho falta, a Valverde para trasladar su posición al centro del campo. Ese ajuste le permite dar más vuelo a Arda Güler en el eje central y abre una ventana a la rotación de algunos jugadores. Contra el Leipzig aparecieron Camavinga y Bernardo, secundarios durante el curso, que no tendrían tanto hueco si Valverde siguiera en el medio. Descansó Tchouaméni, en el banquillo junto a Konaté, Cucurella y Diomande, los cuatro suplentes.
Ese mensaje, el de Valverde como lateral, fue el de mayor calado del técnico portugués en una noche cómoda. El segundo lo dio antes del descanso. Cuando Bernardo Silva hizo el primer gol del Madrid, justo cuando el Bernabéu comenzaba a deslizar algunos pitos, Mourinho abandonó el campo en dirección a los vestuarios. Faltaban todavía tres minutos para el final del primer tiempo pero el luso no estaba nada contento con el juego y la actitud de su equipo, que si no llega a ser por Courtois hubiera lamentado un resultado más preocupante antes del intermedio.
El último mensaje de Mourinho llegó en el minuto 70 al retirar a Vinicius, desaparecido, con bastantes pitos a su salida y cabizbajo, para dar entrada a Diomande, que sumó otra asistencia y otro golazo. En la previa, el luso ya había dicho que «intocable sólo es el escudo». En el post, reconoció que «de si está triste o no sólo puede hablar él». «Solo él puede decir lo que siente. De Vini se espera siempre más, pero ha hecho un partido que me ha gustado. Necesita el apoyo de todos. Cuando te pitan en tu casa, te hace daño», aseguró el portugués. De Vinicius también habló Mbappé: «Es normal que esté triste, quiere dar mucho al equipo, a su gente... tiene que estar tranquilo y orgulloso de quién es. La calidad la tiene».
Al volver del vestuario, el fondo sur sacó una pancarta contra el Barcelona, como hiciera el sábado. «No impunity for Negreira (Sin impunidad por Negreira)», rezaba el cartel. Al momento volvieron los mismos cánticos de hace unos días: «Barcelona, corrupción», «Tebas vete ya» o «Laporta sigue pagando» fueron algunos de ellos. El público del Bernabéu siguió metiendo presión hacia su rival a sólo unos días del clásico.