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El presidente que dijo que "América nunca será comunista" se plantea ahora nacionalizar parte de los gigantes de la inteligencia artificial

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La hemeroteca lo recoge con sitio destacado: "¡La hermosa América NUNCA será un país comunista!". Con esta frase (y con otras no menos resonantes) reaccionó Donald Trump a la victoria de los aliados del alcalde de Nueva York, el independiente de ideología socialista Zohran Mamdani, en las elecciones primarias del 23 de junio. 

Si a Trump ya se le  atragantó la victoria de Mamdani en las elecciones por la alcadía de Nueva York —hay que recordar que acabó haciendo campaña a favor de un "MAL demócrata" con tal de que no ganara este "peligroso comunista"— ahora se suma esto.

El movimiento de los fieles de la novedosa estrella de la izquierda en EEUU se suma al eco creciente en el país, principalmente por las críticas a la gestión de Donald Trump. Nombres como la congresista Alexandria Ocasio-Cortez o el infinito Bernie Sanders siguen al alza.

Pero la prensa internacional está fijándose en otra cuestión, al hilo de aquella declaración de Trump. Porque como referente del populismo de derecha y/o ultraderecha, el magnate ha sorprendido al saberse que está considerando nacionalizar parcialmente a los gigantes de la inteligencia artificial. Fue su número dos, el vicepresidente J. D. Vance, quien lo reconoció en una entrevista en el podcast del empresario Steven Bartlett hace apenas días. 

J. D. Vance mostró la intención de la Administración de Trump de hacer algo parecido a lo que propuso el 'progresista' Bernie Sanders, que habló de confiscar el 50% del capital de las empresas que controlan la IA para "dárselo al pueblo". 

Para el exaspirante a candidato presidencial demócrata "el trabajo creativo de millones de personas —escritores, artistas, músicos, periodistas, profesores, científicos y ciudadanos comunes— ha sido esencialmente robado por algunos de los más ricos del mundo [para 'alimentar' a sus herramientas de IA]. Es hora de que lo recuperemos".

"No sé si el presidente propondría la cifra del 50%, pero le gusta la idea. Existe un concepto en la literatura sobre bienestar social que contrapone la redistribución con la predistribución. La idea de la predistribución es dar a los trabajadores voz y voto en la negociación. Y no creo que la cuestión sea únicamente económica", explicó el vicepresidente en la entrevista.

Sus comentarios se movieron en el elogio al "pragmatismo radical" de Donald Trump, sin entrar a una llamativa ruptura ideológica de un magnate que parecía todo lo contrario a la menor idea de nacionalizar industrias.