Voice of Freedom Повна версія

El rey despacha con Sánchez en plena crisis migratoria en Ceuta, mientras Marruecos tacha de "provocación" su posible visita

· Main news

El rey Felipe VI y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se reunieron en la tarde de ayer por primera vez tras las vacaciones estivales en uno de sus despachos habituales y que estaba agendado desde antes del verano, según ha informado el Ejecutivo y han confirmado a EFE fuentes de Zarzuela.

La reunión, una de las que suelen mantener varias veces al mes, ha transcurrido con la normalidad habitual, según han destacado fuentes de Moncloa a la agencia EFE.

Se trata del primer encuentro que mantienen tras el parón estival, marcado este año por la crisis migratoria en Ceuta y que llega después de que Sánchez haya asegurado este lunes que Felipe VI visitará esta ciudad autónoma y la de Melilla porque hay "argumentos" y "se dan las condiciones" para ello.

El jefe del Ejecutivo no ha confirmado fecha a la espera de concretar con Zarzuela, pero sí ha puesto énfasis en que él ha sido el primer presidente en ejercicio que ha acudido a Ceuta y Melilla en los ochos años que lleva gobernando, mientras que el jefe del Estado, proclamado en 2014, no lo ha hecho todavía, con gobiernos del PP ni con los suyos.

Sin querer revelar si Felipe VI comparte su opinión, remitiéndose a la Casa del Rey, ha añadido que los viajes serán coordinados por el Gobierno con Zarzuela.

Este martes, el diario El País publica que el entorno político de Marruecos consideraría como un acto de provocación un hipotético viaje del rey, especialmente en el tenso contexto de sus próximas elecciones legislativas. Aunque Rabat no ha emitido ninguna queja formal tras las recientes declaraciones del presidente Sánchez al respecto, desde la capital marroquí fuentes anónimas advierten que una visita real en esta coyuntura reavivaría el conflicto. Según escribe Juan Carlos Sanz, el corresponsal del periódico en el país norteafricano, las prioridades de ambos países deberían centrarse en rebajar la hostilidad y buscar soluciones viables a la crisis migratoria desatada a finales de julio, dejando a un lado los gestos de índole nacionalista.

Sensibilidad electoral y mensajes indirectos

El experto en el mundo árabe, Bernabé López García, respalda esta visión de extrema cautela en el diario del Grupo Prisa. A su juicio, la cercanía de las votaciones marroquíes genera un clima de susceptibilidad que obligaría a Rabat a medir cuidadosamente cualquier respuesta. No obstante, las advertencias veladas ya han comenzado:

Durante un reciente acto religioso frente a Mohamed VI, el ministro de Asuntos Islámicos del país se refirió a los enclaves norteafricanos como territorios bajo ocupación. Esta maniobra demuestra cómo el país vecino podría utilizar vías indirectas para dejar claro su malestar ante un desplazamiento de la monarquía española.

La situación actual contrasta con la contundente reacción que tuvo lugar hace casi dos décadas. Cuando Juan Carlos I se desplazó a las ciudades autónomas, la corona marroquí publicó un severo documento rechazando la iniciativa, tachándola de maniobra perjudicial y anclada en el pasado. Aquella crisis derivó en la retirada de su representante diplomático en Madrid, un movimiento inesperado para el entonces gobierno socialista y sus responsables de política exterior.

En el marco de la reciente crisis ceutí, desde el Ministerio de Justicia marroquí se ha exigido abrir conversaciones sobre la titularidad de los territorios. Esta demanda ha chocado con la firme negativa del actual ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares. El jefe de la diplomacia ha recordado que el pacto sellado en 2022 entre ambos Estados -tras el cambio de postura de España respecto al Sáhara- incluye el compromiso expreso de no formular reclamaciones territoriales unilaterales ni llevar a cabo acciones que puedan resultar ofensivas para el país vecino.