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El Senado de EEUU vota por primera vez a favor de parar la guerra de Irán: qué supone para Trump

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El Senado de Estados Unidos aprobó este martes una resolución sobre poderes de guerra que exige el fin de la intervención militar estadounidense en el conflicto con Irán. La medida representa un fuerte y poco común reproche bipartidista hacia la estrategia del presidente, Donald Trump, en Oriente Medio. Es un giro, es un revés. Hasta los conservadores quieren frenar el belicismo de su mandatario, el que prometió guardar los conflictos en el cajón y salvar los dólares para los "americanos". 

La votación concluyó con un ajustado 50 a 48, logrando avanzar gracias a que cuatro senadores republicanos -Susan Collins, Lisa Murkowski, Rand Paul y Bill Cassidy- rompieron la disciplina de su partido para unirse al bloque demócrata. Por el contrario, el senador John Fetterman fue el único demócrata que votó en contra. La aprobación en la Cámara Alta se vio facilitada, además, por la ausencia de dos senadores republicanos claves debido a problemas de salud y motivos personales, entre ellos el líder de la minoría Mitch McConnell. 

Dado que la Cámara de Representantes ya había aprobado una medida similar a principios de este mes, esta es la primera vez desde el estallido del conflicto en febrero que ambas cámaras del Congreso respaldan de manera conjunta una resolución de este tipo.

A pesar de que el Gobierno de Trump asegura que las hostilidades principales han cesado y se encuentra negociando los términos de un acuerdo de paz definitivo con Teherán -enviando incluso al vicepresidente JD Vance a Ginebra (Suiza) para mediar las ambiciones nucleares de la república islámica-, la oposición argumenta que el Congreso debe reafirmar su autoridad constitucional. El senador demócrata Tim Kaine defendió, por ejemplo, la oportunidad del voto señalando que, aprovechando la actual "estabilidad" del alto al fuego, es el momento idóneo para asegurar que la guerra no se reanude sin el consentimiento explícito del Poder Legislativo.

Por su parte, el líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer, arremetió duramente contra el Ejecutivo, calificando el conflicto como un "error histórico" que ha costado la vida de 13 militares estadounidenses, disparado los precios de la gasolina y los alimentos, y debilitado la seguridad nacional. El Pentágono enfrenta críticas por solicitar al Congreso una partida presupuestaria de 80.000 millones de dólares para cubrir los costos armamentísticos derivados de la contienda, como informaron el pasado fin de semana medios como CNN. 

El presidente Trump no tardó en reaccionar a través de sus redes sociales a este varapalo en el hemicicló, calificando la votación de "antipatriótica" y criticando que los legisladores intenten limitar sus capacidades operativas justo en medio de las fases finales de una negociación de paz sumamente delicada.

"Así que tengo a Irán contra las cuerdas, listo para caer... y el Senado de Estados Unidos decide celebrar una votación inoportuna y sin s entido sobre la Ley de Poderes de Guerra", escribió en Truth Social. "Estos senadores no han hecho más que complicarme el trabajo, pero lo conseguiré, de una forma u otra, ¡porque siempre lo consigo!", recuerda. 

Tensión ante las 'midterms'

Aunque la resolución es considerada por expertos legales como un acto eminentemente simbólico -ya que no requiere la firma del presidente y la Casa Blanca cuestiona la constitucionalidad de la Ley de Poderes de Guerra de 1973-, el resultado envía un mensaje político inequívoco a pocos meses de las elecciones legislativas de mitad de período, que se deben celebrar en noviembre: el descontento público y el desgaste político por la guerra con Irán están fracturando incluso el bloque oficialista. La presión aumenta, además, cuando la opinión pública está claramente en contra de esta contienda, con porcentajes que van del 60 al 67%. 

Una resolución concurrente expresa la opinión o voluntad del Congreso, a diferencia de otros tipos de legislación que se envían al presidente para su promulgación. En 2019, Trump vetó una resolución conjunta que solicitaba la retirada de las fuerzas armadas de las hostilidades en la guerra civil yemení. Algunos republicanos ya se han opuesto al presidente recientemente, entre otras cosas, rechazando sus planes de crear un fondo de 1.800 millones de dólares para la "lucha contra la militarización" y aprobando la ayuda a Ucrania, que el magnate estaba reduciendo o bloqueando. 

Associated Press informa de que el presidente norteamericano va a acudir hoy al Capitolio para reunirse con los senadores republicanos, cada vez más frustrados con sus esfuerzos por desviar su agenda de lo prometido en las elecciones de 2024. Trump, que asistirá a un almuerzo a puerta cerrada del Partido Republicano en el Senado por primera vez en más de un año, ha presionado a su gente durante meses para que se centren en su proyecto de ley sobre el voto para comprobar la ciudadanía, a pesar de que no cuenta con los votos necesarios para su aprobación. 

Al mismo tiempo, les ha impedido confirmar a uno de sus propios nominados , les ha pedido que financien partes de su proyecto del salón de baile de la Casa Blanca a pesar de la oposición y los ha obligado a defender su guerra contra Irán, incluso cuando cuestionan la estrategia y el objetivo final. También ha contribuido a mermar su propio apoyo en el Senado, tras respaldar a candidatos que desafiaban en las primarias a dos senadores republicanos que antes eran fieles partidarios de su agenda: el senador de Texas John Cornyn y el senador de Luisiana Bill Cassidy. Ambos perdieron sus primarias y desde entonces se han vuelto más críticos con el mandatario.

Sin embargo, los senadores dijeron antes de dicha reunión que esperan centrarse en la unidad, no en los desacuerdos. "Si queremos ganar las elecciones de mitad de mandato, tenemos que ponernos de acuerdo", declaró el senador texano John Cornyn el martes, antes de la reunión. "Ahora mismo no estamos de acuerdo, y creo que eso es peligroso".

Sin embargo, no está claro si la visita de Trump lograría limar asperezas con la mayoría republicana, o si los senadores republicanos, que cada vez expresan más abiertamente su frustración, manifestarían sus preocupaciones directamente. El senador republicano Thom Tillis, de Carolina del Norte, afirmó que ya ha comunicado muchas de sus quejas a la Administración. Expresó su esperanza de que esta reunión sea conciliadora. "Eso sería una gran victoria para nosotros", concluye.