El ultraderechista Abelardo de la Espriella se proclama vencedor en Colombia por menos de un punto en conteo provisional y Petro denuncia irregularidades
Colombia se enfrenta a varios días de máxima tensión política después de que el ultraderechista Abelardo de la Espriella se proclamara vencedor de las elecciones presidenciales más reñidas de los últimos años, mientras el presidente saliente, Gustavo Petro, denunciaba irregularidades y reclamaba esperar al escrutinio oficial antes de dar por cerrado el resultado.
Con el 99,65% de las mesas contabilizadas en el preconteo de la Registraduría Nacional, De la Espriella obtenía 12.931.544 votos, equivalentes al 49,65% del total, frente a los 12.684.994 sufragios logrados por el candidato oficialista Iván Cepeda, que alcanzaba el 48,70%.
La diferencia entre ambos era de apenas 245.738 votos, menos de un punto porcentual, un margen mucho más estrecho de lo que habían anticipado la mayoría de encuestas y analistas durante la campaña electoral.
La ajustada distancia ha provocado que ninguna de las dos candidaturas se apresure a dar el resultado por definitivo. Mientras De la Espriella se declaró vencedor, Cepeda pidió cautela y Petro fue más allá al denunciar públicamente supuestas anomalías en el proceso.
"Deben ser impugnadas las mesas sin firma de jurados de inmediato. Aún no se puede saber quién es el presidente y hay muchas irregularidades", escribió el mandatario colombiano en redes sociales.
Petro aseguró que existen formularios electorales que habrían sido cargados sin las firmas correspondientes y recordó que el preconteo tiene únicamente valor informativo. Según insistió, será el escrutinio oficial, realizado por miles de jueces y notarios en todo el país, el que determine quién ocupará finalmente la Casa de Nariño durante el periodo 2026-2030.
De abogado mediático a candidato antisistema
Si el resultado termina confirmándose, Colombia asistirá a una de las irrupciones políticas más sorprendentes de su historia reciente.
Abelardo de la Espriella, de 47 años, fundó hace apenas once meses el movimiento Defensores de la Patria con un objetivo claro: impedir la continuidad de la izquierda en el poder tras el mandato de Gustavo Petro.
Sin experiencia previa en cargos públicos, construyó toda su campaña alrededor de una idea que repitió constantemente: precisamente no haber formado parte de la clase política tradicional era su principal aval.
Conocido durante años por su actividad como abogado penalista y empresario, De la Espriella se presenta como un dirigente hecho a sí mismo, admirador declarado de Donald Trump y cercano ideológicamente a figuras como el presidente argentino Javier Milei o el salvadoreño Nayib Bukele.
Su discurso se ha basado en promesas de mano dura contra la delincuencia, lucha contra la corrupción, reducción del peso del Estado y transformación económica del país. Durante la campaña aseguró que convertiría Colombia en una "patria milagro", tomando como referencia modelos de crecimiento como Irlanda o Corea del Sur.
Un personaje polémico
La figura del abogado bogotano no está exenta de controversia.
Antes de entrar en política construyó una exitosa carrera profesional defendiendo a clientes de enorme repercusión mediática. Entre ellos figuran el empresario colombo-venezolano Alex Saab o David Murcia Guzmán, protagonista de uno de los mayores escándalos financieros de Colombia.
También participó hace dos décadas en iniciativas vinculadas a los procesos de paz con grupos paramilitares, un pasado que fue utilizado por sus adversarios durante la campaña electoral.
Sus detractores le reprochan además declaraciones consideradas machistas y un estilo político muy polarizador, mientras que sus seguidores valoran precisamente su lenguaje directo y su imagen de outsider.
El apoyo de Abascal
La victoria provisional de De la Espriella fue celebrada rápidamente por líderes de la derecha internacional.
Uno de los primeros en reaccionar fue el presidente de Vox, Santiago Abascal, quien felicitó públicamente al candidato colombiano y aseguró que los ciudadanos habían dicho "basta al narcosocialismo de Petro y sus sucesores".
"La libertad, el orden, la verdad y la soberanía de las naciones se abren camino con fuerza en Hispanoamérica", escribió el dirigente español en la red social X.
El propio De la Espriella respondió reivindicando que había logrado imponerse "al voto fusil, a la compra de votos, a la corrupción y a los de siempre".
Un país partido en dos
Más allá de quién resulte proclamado oficialmente presidente, los resultados reflejan una profunda división política en Colombia.
La ventaja de De la Espriella es incluso inferior a la mitad de la obtenida durante la primera vuelta celebrada el pasado 31 de mayo, lo que demuestra la capacidad de movilización que consiguió Cepeda durante las últimas semanas de campaña.
Con prácticamente 26 millones de votos repartidos entre ambos candidatos y una diferencia inferior al 1%, el país queda dividido en dos bloques de tamaño muy similar.
Por eso, mientras los partidarios del abogado celebran ya una victoria histórica de la derecha más dura, el Gobierno insiste en que todavía queda el paso decisivo: el escrutinio oficial que, mesa a mesa y voto a voto, deberá confirmar si Abelardo de la Espriella se convierte realmente en el próximo presidente de Colombia.