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Francia vuelve a salir a la calle entre cargas y detenciones y Mélenchon avisa a Macron: "Aún tiene tiempo de ceder"

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Francia ha vivido este sábado otra jornada de manifestaciones contra el encarecimiento de la vida y el deterioro de los servicios públicos, con una marcha multitudinaria y pacífica en París y enfrentamientos en ciudades como Marsella y Lyon. El balance comunicado por el ministro del Interior, Laurent Nuñez, era de 135 detenidos a primera hora de la tarde, una cifra provisional que incluye arrestos durante controles preventivos, según Reuters.

El Gobierno ha desplegado 70.000 policías y gendarmes y ha activado una célula interministerial de crisis después de los saqueos y destrozos de la semana pasada. Las protestas reúnen a estudiantes, sindicatos y chalecos amarillos, con demandas sobre poder adquisitivo, servicios públicos y justicia fiscal y social.

Mélenchon exige a Macron que escuche las demandas

Desde la manifestación de París, Jean-Luc Mélenchon ha emplazado a Emmanuel Macron a atender las reivindicaciones de los estudiantes de secundaria, que estuvieron en el origen de las protestas. "Aún tiene tiempo de ceder", ha declarado el líder de La Francia Insumisa, según recoge Europa Press. Si no lo hace, ha añadido: "No le quedará más remedio que dimitir", ha dicho.

Mélenchon ha elogiado la participación y el autocontrol de los manifestantes tras los disturbios del sábado anterior. También ha anticipado la continuidad de las movilizaciones: "Esto se repetirá cada semana". En su intervención ha mencionado la huelga general convocada para el próximo 5 de noviembre.

El dirigente ha criticado las restricciones al derecho de manifestación y el cambio del recorrido de la marcha parisina, decisiones que considera provocaciones de las autoridades. Al mismo tiempo, ha apelado a la disciplina de los participantes para que la protesta transcurra sin incidentes.

París aleja la marcha del centro

La movilización autorizada en la capital ha quedado desplazada a un recorrido entre la Puerta de Italia y la Puerta de Vincennes. La justicia administrativa ha rechazado el recurso sindical que reclamaba un itinerario más céntrico, entre las plazas de la Bastilla y de la Nación.

Las restricciones también han afectado a otras localidades, con prohibiciones de manifestaciones en Montpellier, Nancy, Caen y Annecy. En Orleans, en cambio, la marcha contra el racismo y la ultraderecha, coincidiendo con el Congreso de Agrupación Nacional, ha transcurrido sin incidentes: 11.000 asistentes según las autoridades y 26.000 según los organizadores.

El malestar también se extiende a otros países europeos. Italia y Portugal afrontan este sábado nuevas convocatorias, en un contexto de protestas por la vivienda, la educación y los recortes. La jornada llega después de los enfrentamientos registrados en Milán y de los desalojos de acampadas por la vivienda en ciudades portuguesas, aunque las reivindicaciones y la evolución de las movilizaciones varían en cada país.