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Gianni Infantino, un 'animal' herido: "Ahora es más peligroso que nunca"

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Un hombre herido anda suelto. Gianni Infantino, presidente de la FIFA desde 2016, atraviesa los peores días desde que ejerce el cargo y sus últimos movimientos ha desatado un tsunami en el fútbol mundial cuyas consecuencias son imposibles de predecir. Su paso en falso con la privatización del Mundial, la reacción, furibunda, de sus enemigos, especialmente de Ceferin, y el horizonte de su reelección suponen una macedonia de poder en plena ebullición para este principio de agosto.

Hay que situar, por si hiciera falta, al personaje. Infantino ya ha hecho algún chanchullo pensando en su reelección. Poco antes de ser nombrado, en 2015, la propia FIFA se autoimpuso limitar a 12 el número máximo de años que un presidente podía estar en el cargo. Infantino llegó en 2016, y fue reelegido en 2019 y en 2023. Si hiciese caso a sus propios estatutos, no podría presentarse a la reelección el año próximo, pues como mucho podría estar hasta 2028. Nada que ver. En una rueda de prensa de 2022, afirmó que los tres primeros años (de 2016 a 2019) no contaban. ¿Por qué? Lo explicó como explica él las cosas: "El mandato que comenzó en 2016 fue un mandato especial de tres años que simplemente completaba el que tenía Blatter. No fue un mandato completo. Por lo tanto, a efectos de los límites de mandato, mi primer mandato completo comenzó en 2019".

Es el modo de auto-legitimar su presentación a ser reelegido el próximo 18 de marzo en el Congreso de la FIFA en Rabat. Y en ese día, en esa votación, hay que buscar las explicaciones al comportamiento de animal herido que exhibe estos días. Ayer, el diario británico The Times, el mismo que publicó en exclusiva sus planes para privatizar el Mundial, contaba que Infantino había ofrecido a Marruecos ser la sede de la final del Mundial de 2030 a cambio de garantizarse su apoyo, que es tanto como garantizarse el apoyo de todos los países africanos, en esa reelección. Un portavoz de la propia FIFA lo desmentiría posteriormente, pero la duda es legítima.

"Ahora es más peligroso que nunca, es capaz de cualquier cosa", analizaba ayer por la tarde una fuente que ha trabajado muchos años en las altas esferas de la FIFA, y que conoce bien cómo funcionan los resortes de ese poder, también en la época de Infantino. El dirigente suizo observa a su alrededor cómo la iniciativa de entregar a fondos de inversión relacionados con Donald Trump parte de los derechos de las competiciones ha hecho saltar por los aires el 'status quo' que venían manteniendo sus enemigos, que no son pocos, pues no son pocas las polémicas de su mandato. Sin ir más lejos su alianza con el presidente de Estados Unidos y su defensa encarnizada de Qatar como garante de los derechos humanos al ser sede del anterior Mundial.

Cuando hasta hace apenas un par de semanas estaba seguro de ser el único candidato a presidir la FIFA, hoy es consciente de que UEFA está tratando de armar una candidatura alternativa. El reparto de votos en el Congreso de FIFA es el siguiente. El total son 211, de modo que 106 otorgan la victoria en las elecciones. Aunque no hay disciplina de voto por zonas geográficas, sí suelen votar lo mismo las del mismo continente. Las que hoy están en contra de Infantino, porque lo han hecho público, son Europa (55 votos) y la CONCACAF (Norteamérica, Centroamérica y Caribe), que tiene 41. Entre ambas confederaciones, pues, suman 96 sufragios. Por eso Infantino es lógico que se afane en tener el apoyo de la CAF africana (54 votos) y Asia (47). Eso son 101 votos en total. Al primer bando le faltarían 10 votos para esos 106. Al segundo bando, si es que se forma, le faltarían apenas cinco. ¿De dónde salen esos votos? De Oceanía (11) y Sudamérica (10). No son unas matemáticas tan sencillas, siempre hay votos imprevisibles, pero la tendencia es esa.

El miedo a perder el poder es algo que, lo dice la historia, provoca los comportamientos más impredecibles. E Infantino no está tratando siquiera de disimular. Por eso ayer se reunió, precisamente en Rabat, en el complejo de oficinas que lleva por nombre Mohammed VI, con varios de sus colaboradores, los que siguen fieles a él, que no son todos. Después de siete horas, abandonó las instalaciones ignorando a las decenas de periodistas que le esperaban.

El hecho de que esa reunión fuese en Marruecos, que la sede del Congreso del próximo mes de marzo sea Marruecos y que la elección de la sede de la final del Mundial 2030, a la que aspira España, y en concreto el Bernabéu, gracias en parte a un acuerdo entre el propio Infantino y Florentino Pérez, tenga también como opción el mayor estadio de fútbol del mundo, que se está construyendo en Casablanca, todos esos hechos juntos hacen que en la Federación Española haya nerviosismo. De momento guardan silencio, pero intuyen que nada de lo que está ocurriendo les beneficia.