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Isabel Allende gana el Premio Planeta con la segunda parte de 'La casa de los espíritus': "Las democracias están amenazadas, vuelvo a sentir el mismo temor que me obligó a salir de Chile en 1973"

· Culture

Al Premio Planeta ya no le basta con el museo. La magna Sala Oval del MNAC se le ha quedado pequeña y en su 75ª edición, presidida por sus Majestades los Reyes, se ha mudado al Pabellón 1 de la Fira de Barcelona para acoger su gala más multitudinaria y dar otro golpe de efecto con la gran dama de las letras hispanoamericanas, Isabel Allende, que ha ganado el millón de euros del galardón con la segunda parte de La casa de los espíritus, el best seller que publicó en 1982. Mientras, el joven filólogo y guionista Sergio Hernández ha resultado finalista, llevándose 200.000 euros por un libro que especula con un complot para asesinar a Antonio Machado.

«No esperaba esto y menos ver a todo el mundo de pie, que emoción tan grande», ha dicho con la voz algo quebrada una más que emocionada Allende, tras un largo aplauso de toda la platea. En otro año de récord, su obra se ha impuesto a 1.424 manuscritos, una cifra que marca un nuevo hito de participación.

«Hace 45 años escribí La casa de los espíritus, que termina con la nieta del patriarca Esteban Trueba escribiendo la historia de su familia. Alba ha sido atrestada, torturada, violada, mutilada, pero no han podido arrebatarle la dignididad», ha destacado Allende, que ahora continúa su historia en La hora antes del alba.

Ambientada en los duros años de la dictadura chilena, la novela empieza cuando Alba, que ha sido encarcelada y torturada, regresa a la casa familiar... embarazada. Narrada en tercera persona pero a veces dando el salto a la primera, La hora antes del alba se alza como una voz contra la opresión: la protagonista pasa de ser una víctima atenazada por el miedo y el dolor a la cronista de una época convulsa. "El tema está en el aire... Ahora veo tantas democracias amenazadas por el autoritarismo, el nacionalismo extremo e incluso el fascismo... Vuelvo a sentir el temor que me obligó a salir de mi país después del golpe militar de 1973", ha señalado.

Planeta vuelve a dar la sorpresa editorial al apostar por una respetada autora superventas, que ha escrito más de 30 libros traducidos a más de 40 idiomas. Y que ha vendido la friolera de más de 77 millones de ejemplares en todo el mundo. Una escritora que publicaba el grupo Penguin Random House y que ahora pasa a la escudería Planeta, sumando un nuevo reconocimiento a su ya dilatado palmarés, en el que figura el Premio Nacional de Literatura de Chile o, más reciente y cercano, el Barcino de Literatura Histórica otorgado por el Ayuntamiento de Barcelona.

Por su parte, el valenciano Sergio Hernández ha resultado finalista con La añoranza, un libro que especula con un intento de asesinato del poeta Antonio Machado. Filólogo y guionista, Hernández ha publicado varias novelas gráficas en el sello de Planeta Cómic (Backhome, Hysteria o la adaptación de Soy Leyenda), un libro de relatos y la novela La letra herida. "Mi padre ha sido librero durante muchos años y sé de primera mano lo que significa este premio, he crecido con él", ha reconocido un emocionado Hernández, que con La añoranza da un salto de escala y proyección.

El aniversario

«Hace dos años estábamos también en Barcelona por el 75º aniversario del grupo Planeta, que ha contribuido de manera decisiva a enriquecer nuestro panorama cultural y a darle proyección internacional», así ha dado la bienvenida a la gala el rey Felipe VI, con unas palabras en catalán. El monarca destacó la "solidez y el arraigo" del premio en su discurso, ante una nutrida representación del mundo cultural, empresarial y político, con la presencia del ministro Ernest Urtasun, el president Salvador Illa, el alcalde Jaume Collboni o el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido.

El Planeta sigue siendo el galardón mejor dotado del mundo, por encima del Nobel, aunque este año le ha salido la competencia del AENA de Narrativa, que ha irrumpido en el panorama literario con un supercheque a una obra ya publicada, en vez de inédita. Sin embargo, el Planeta es una tradición consolidada en el calendario: se celebra cada 15 de octubre en homenaje a la onomástica de María Teresa Bosch, esposa del editor José Manuel Lara, que fundó el premio en un lejano 1952 para promocionar a los escritores españoles. «¡Hay mucho que celebrar! 75 años de historia son muchos. El premio nació con una doble vocación: dar la máxima difusión en un momento en que los libros se veían poco y ayudar a que los autores pudieran dedicarse a escribir y vivir de la literatura», ha resaltado José Creuheras, presidente del grupo Planeta y la corporación Atresmedia.

A lo largo de estos 75 años, el Planeta ha vendido 47 millones de libros, lo que supone un impresionante promedio de cerca de 625.000 volúmenes por edición: prácticamente en cada hogar español hay un Planeta en la estantería. Y el efecto Allende, multiplicado por el reclamo de la segunda parte de La casa de los espíritus, aún puede llevar más lejos esas cifras.

En esta gala de aniversario, la editorial ha querido repasar la extensa historia de un premio que han ganado ilustres autores como Ana María Matute («era un bombazo y que se lo dieran a una mujer mucho más», recordaba en un emotivo vídeo la escritora, la primera mujer en recibirlo en 1954), pero también Terenci Moix, Manuel Vázquez Montalbán, Jorge Semprún... Curiosamente, los dos autores que también acabarían con un Nobel ganaron el Planeta de forma consecutiva: Mario Vargas Llosa en 1993 (la Academia Sueca le premiaría en 2010) y Camilo José Cela en 1994, cuando ya hacía cinco años que tenía el Nobel y aún hoy sigue siendo el último español en recibirlo.

Otra particularidad del Planeta es que muchos de los escritores que lo han ganado acaban regresando como miembros del jurado: este año se han estrenado Paloma Sánchez Garnica y Javier Sierra, que se unen al equipo formado por Carmen Posadas, Luz Gabás, Pere Gimferrer, Eva Giner y la directora editorial de Planeta, Belén López. Como portavoz, Luz Gabás ha planteado una conclusión extraída de los manuscristos de esta edición de récord, otra más: «Ya que la literatura no hace más que inspirarse en la vida ¿en qué tiempos vivimos si en todas las novelas finalistas se incide en el deseo de encontrar la paz y en la necesidad de sanación?». La respuesta, siempre en los libros.