JD Vance se lanza ya a por la sucesión de Trump, pero corta amarras con Netanyahu
A pesar de las constantes evasivas, frases con doble sentido o salidas de tono, solo hay una realidad con Donald Trump de cara a las elecciones presidenciales en EEUU de 2028. Si no se contraviene la Constitución estadounidense, no podrá ser candidato de nuevo al haber cumplido su segundo y último mandato legal. Partiendo de esta premisa, en la actualidad solo hay dos personas en la quiniela por quién será su sucesor y responde a los nombres de su vicepresidente, JD Vance, y de su secretario de Estado, Marco Rubio.
En distintas preguntas en las que la prensa ha tratado de sonsacar algo de sus planes de relevo a Trump, éste ha ido confirmando que cualquiera de los dos sería un buen sucesor deslizando que en el futuro ticket electoral republicano se leerá: Vance-Rubio 2028. Precisamente, el mejor colocado para liderar este tándem, Vance, se ha pronunciado este martes, en público y de la forma más contundente hasta el momento, sobre esa posibilidad.
JD Vance, en una entrevista con la plataforma 2Way, ha calificado de una forma contundente el lapso de tiempo en que tardaría en obtener la bendición de Trump si decidiese lanzarse como candidato presidencial. "De inmediato", ha asegurado Vance, que no ha sido el único gran titular que ha dado en dicha conversación. De hecho, ha dado un titular que entronca con una postura propia que ha ido moldeando de forma ajena al inquilino de la Casa Blanca.
'Ese Netanyahu del que usted me habla': el temor a ser arrastrado electoralmente por Israel
El mismo JD Vance que ya había marcado distancias en el pasado con la relación entre EEUU e Israel, también ha dejado claro que el apoyo que ha brindado Donald Trump al primer ministro Benjamin Netanyahu no conlleva automáticamente el de su vicepresidente. En líneas generales, ha cortado amarras desligándose del mismo aliado que arrastró a Washington a una guerra contra Irán que no ha logrado sus principales objetivos, derrocar a los ayatolás y acabar con la capacidad militar de un Teherán que continúa bloqueando el estrecho de Ormuz.
Preguntado sobre los comicios que se celebrarán también en noviembre en Israel —EEUU encara los de mitad de mandato, midterm, con penosas proyecciones para los republicanos—, Vance ha asegurado que "el presidente tiene el aval más eficaz de la historia política", pero que, en su caso, "yo respaldo a candidatos estadounidenses y en eso me centro". A insistencia del periodista, ha aclarado que "no estoy ni a favor ni en contra, no me voy a involucrar en las elecciones israelíes".Dichas afirmaciones aterrizan en un contexto marcado por el profundo malestar en el seno del movimiento MAGA ('Make America Great Again') con el rumbo que ha tomado la política exterior de la segunda Administración Trump. Las bases del trumpismo y el microverso de figuras públicas que lo componen llevan tiempo recordando la promesa —incumplida— de no iniciar ninguna guerra.
El golpe económico, en forma de un progresivo aumento de la inflación, de la campaña militar contra Irán ha puesto a Israel en el punto de mira de estas críticas. Hasta el punto de que se teme que el apoyo a Israel pueda suponer un coste electoral a unos republicanos que deberán empezar a pensar quién puede relevar a Trump.