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Jordi Cáceres e Iris Tió suman dos nuevos bronces para España en los Europeos de natación artística

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Los nadadores españoles Jordi Cáceres e Iris Tió han sumado dos nuevas medallas para la delegación nacional en el Europeo de natación artística que se está disputando en París. Cáceres buscaba revalidar el oro que conquistó el año pasado en el Europeo de Funchal, mientras que Tió acudía como campeona del mundo. Esta vez, en París, ambos han tenido que conformarse con la medalla de bronce en solo libre.

En la competición masculina, Cáceres conquistó la cuarta medalla para el equipo español. Aunque se trata de un bronce, el resultado sabe a mucho más por el nivel de la disciplina. La natación artística masculina no deja de elevar su exigencia competición tras competición.

Cáceres obtuvo una puntuación de 229,2599, a casi 29 puntos del británico Ranjuo Tomblin, que se colgó el oro y firmó su cuarta medalla de campeón. Más cerca del vencedor terminó el italiano Filippo Pelati, gran dominador del circuito esta temporada, que, al igual que sucedió el pasado año en los Europeos de Funchal, tuvo que conformarse con la plata tras lograr 252,8713 puntos.

A pesar de no ocupar el puesto más alto del podio, Cáceres es un nadador destinado, posiblemente, a dominar la especialidad en un futuro no muy lejano, pero que a sus 21 años tiene todavía muchos elementos por pulir, empezando por su impetuoso carácter, que le llevó a ser penalizado con hasta dos 'marcas base'

El bronce de Iris Tió

Poco antes, la catalana Iris Tió, vigente campeona del mundo, tampoco pudo conquistar el ansiado oro y, al igual que su compatriota, regresó con el bronce al cuello. Un escalón por debajo del podio más alto que ya había alcanzado en estos mismos campeonatos en las finales de dúo libre, junto a Lilou Lluis, y de dúo mixto libre, formando pareja con Dennis González.

El resultado volvió a poner de manifiesto el principal problema que está sufriendo el equipo español de natación artística en la capital francesa: la menor dificultad de sus ejercicios respecto a los de sus principales rivales. De hecho, Tió, pese a incrementar en dos puntos el grado de dificultad de su rutina con respecto a las preliminares, partía con la octava mayor dificultad entre las doce finalistas.

Una desventaja importante frente a rivales como la bielorrusa Vasilina Khandoshka, cuya tarjeta presentaba 2,7 puntos más de dificultad que la de la española, o la alemana Klara Bleyer, que partía con 2,65 puntos más. Esa circunstancia obligaba a la barcelonesa, de 23 años, a rozar la perfección en la impresión artística, su principal fortaleza, si quería tener opciones de compensar ese déficit de dificultad.

Y lo cierto es que Tió estuvo muy cerca de obrar el milagro. Emocionó al público, hasta el punto de arrancar las lágrimas de algunos espectadores, con una sublime interpretación del Himno al amor, de Celine Dion. Una actuación sobresaliente que le valió 145,6000 puntos en la impresión artística, la mejor nota de todas las finalistas.

Sin embargo, no fue suficiente para remontar la desventaja con la que partía frente a la alemana Bleyer y, sobre todo, ante la bielorrusa Khandoshka, que se disparó hasta los 152,0137 puntos en la ejecución, casi 14 más que la española.