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La bolsa castiga a BMW y otros fabricantes por la caída de sus previsiones de rentabilidad

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BMW sufrió este miércoles un severo castigo en bolsa después de revisar a la baja sus previsiones de beneficio y ventas para 2026. Las acciones del fabricante alemán de vehículos de gama alta cerraron la sesión con una caída del 8,34 %, hasta 62,24 euros, su nivel más bajo de las últimas 52 semanas, tras llegar a marcar durante la sesión un mínimo de 60,08 euros. El desplome de BMW se contagió también a otros fabricantes con descensos en la cotización.

La fuerte corrección borró cerca de 3.700 millones de euros de capitalización bursátil de BMW y contagió al conjunto del sector automovilístico europeo. Mercedes-Benz cedió un 3,2 %, hasta 47,34 euros, mientras que Volkswagen perdió un 2,3 %, hasta 87,58 euros, reflejando la preocupación de los inversores por la debilidad del mercado chino y el impacto de las tensiones geopolíticas sobre la industria.

La reacción del mercado llegó después de que BMW anunciara el martes, tras el cierre de la Bolsa de Fráncfort, un importante recorte de sus expectativas para este ejercicio. La compañía prevé ahora una ligera caída de las entregas de automóviles, frente a la estabilidad que contemplaba anteriormente, y reduce su previsión de margen operativo (Ebit) para el negocio automovilístico a una horquilla de entre el 1 % y el 3 %, desde el rango previo de entre el 4 % y el 6 %. Asimismo, el fabricante alemán estima que el beneficio antes de impuestos registrará una caída notable respecto a las cifras de 2025, cuando hasta ahora esperaba un descenso moderado.

El impacto de frenazo en China

BMW atribuye este deterioro principalmente al empeoramiento de las condiciones del mercado chino. “La evolución negativa en el mercado automovilístico chino se ha acelerado en el segundo trimestre, especialmente para los vehículos no electrificados”, señaló la compañía, que advirtió de una competencia cada vez más intensa tanto en China como en otros mercados de Asia-Pacífico.

Según el grupo, el buen comportamiento de las ventas en Europa y Estados Unidos no será suficiente para compensar la debilidad de la demanda en China y el resto de la región asiática. A ello se suman los efectos del conflicto en Oriente Medio, que mantiene elevados los precios de la energía, incrementa los costes de producción y alimenta la incertidumbre económica, con el consiguiente impacto sobre el consumo.

Como consecuencia de este contexto, BMW reconoció que tanto el resultado operativo como el flujo de caja libre han sufrido una caída significativa durante el segundo trimestre. La compañía espera ahora generar más de 2.500 millones de euros de flujo de caja libre en su división de automóviles, frente a los más de 4.500 millones previstos anteriormente.

BMW prepara nuevos ajustes

Ante este escenario, el fabricante alemán anunció que intensificará y acelerará sus programas de reducción de costes, aunque no precisó el alcance de las medidas ni si implicarán recortes de plantilla. El nuevo consejero delegado de BMW, Milan Nedeljkovic, defendió las perspectivas de la nueva generación de vehículos eléctricos de la compañía, pero admitió que será necesario adaptar estructuras y procesos al “drástico empeoramiento” de las condiciones de mercado.

“Por lo tanto, nuestra responsabilidad empresarial exige que intensifiquemos y aceleremos de nuevo notablemente nuestras medidas en curso”, afirmó el directivo. Pese al deterioro de las previsiones, BMW mantuvo sin cambios su política de remuneración al accionista. La compañía seguirá destinando entre el 30 % y el 40 % del beneficio neto a dividendos y mantiene vigente su actual programa de recompra de acciones.

El fabricante publicará sus resultados correspondientes al primer semestre el próximo 30 de julio, una cita que los mercados seguirán de cerca para evaluar el alcance del deterioro de su negocio en China y la efectividad de las medidas de ajuste anunciadas.