La emoción de vivir la Final del Mundial desde el cielo: "Mis amigas y yo nos vamos a tatuar el escudo y la fecha de la victoria"
"Tenemos el placer de informarles de una noticia extraordinaria. La Selección española de fútbol se acaba de proclamar campeona del mundo". El comandante de Iberia Carlos Usero desató con estas palabras la euforia, los aplausos y los gritos de alegría entre los pasajeros de un vuelo entre Atenas y Madrid que despegó el domingo por la noche cuando comenzaba el segundo tiempo y en el marcador seguía el empate a cero.
El piloto fue narrando por megafonía los momentos clave del partido pero los 137 pasajeros que íbamos a bordo vivimos la segunda parte de la prórroga con el corazón en un puño. Tras el anuncio del gol de Ferran Torres, a muchos se nos hicieron eternos los minutos que transcurrieron hasta que el comandante informó de que habíamos ganado. "Yo lo he pasado muy mal, y he estado muy nerviosa. Soy del Atleti y soy sufridora, pero no poder ver el partido es distinto", admitía Lucía, que junto a sus amigas Paula, Julia, Natalia y Gabriela regresaba de sus vacaciones por las islas griegas y muy a su pesar, no pudo seguir la final en tierra. Eso sí, cuando aterrizamos en Madrid, se marchó aliviada y feliz a celebrarlo.
Lucía es la más futbolera del grupo aunque las cinco aseguran ser aficionadas: "En Naxos y Paros estuvimos buscando un tatuador para tatuarnos el escudo. No lo conseguimos pero vamos a hacerlo en Madrid, con la fecha de la victoria. Y una de mis amigas se va a tatuar la cara de Luis de la Fuente", asegura Natalia, que además de la camiseta de la Selección llevaba a modo de pareo una bandera que dio color a la celebración a bordo.
Muchos otros pasajeros lucían la camiseta nacional, vestían de rojo o llevaban los colores pintados en las mejillas. Y también había algunas camisetas del rival pues a bordo viajaban tres generaciones de una familia argentina -abuela, hijas y nietas- que regresaban a su país haciendo escala en Madrid tras veranear en Grecia: "Nos gusta el fútbol pero la verdad es que cuando sacamos los billetes no pensamos en que Argentina fuera a estar en la Final. Vivirlo en un avión es raro, pero por lo menos vamos a poder ver el primer tiempo", contaba María Ángeles, madre y tía de las niñas, antes de embarcar, mientras seguía el partido en una tablet durante la espera en el aeropuerto Eleftherios Venizelos de Atenas.
Cerca de ellas seguía el partido histórico desde el móvil Alexander y María, una pareja que también volvía de vacaciones: "No nos interesa mucho el fútbol pero lo estamos viendo porque es la Final", relataba Alexander, que aseguraba que estaban muy tranquilos porque fuera cual fuera el desenlace, se iban a alegrar: "Tenemos triple nacionalidad. Somos venezolanos, argentinos y españoles, así que da igual quién gane porque igual ganamos".
La mayoría de pasajeros en este vuelo nocturno de unas tres horas y veinte minutos de duración apuraba sus vacaciones en Grecia y cuando compraron los billetes de avión, o no se dieron cuenta de que su horario coincidía con el de la Final del Mundial o no imaginaron que España sería finalista. Es el caso de Raquel, Víctor y Mónica, los tres miembros de una familia que regresaba a Madrid tras haber disfrutado de un crucero desde Barcelona por Malta, Santorini, Mykonos y Turquía: "Paramos en Atenas e íbamos a volver a España el sábado 18, pero dije, 'nos quedamos una noche más y así vemos bien Atenas", repasa Raquel. "Yo la verdad es que no pensé en la Final hasta que fuimos pasando las eliminatorias. Cogimos este vuelo que salía el domingo por la noche para aprovechar el día y quedar con un amigo que vive en Grecia", señala su marido. "Cuando ves que llegas a la Final te frustra un poco, porque me hubiera gustado vivir esto en España y ver a la gente celebrándolo en la calle; intentamos cambiar el vuelo y no nos compensó hacerlo", añade.
También pensaron en cambiarlo pero desistieron finalmente Tamara y Víctor, que se casaron hace un mes y medio y el domingo acabaron la prórroga de una luna de miel que les ha llevado por Malasia, Maldivas, Venecia y Berlín. La última parada ha sido Atenas: "Los billetes los compró mi marido antes de que España pasara a la semifinal. Él no es nada futbolero pero yo sí, soy muy del Real Madrid. Al principio, la idea de no ver la Final en directo me desilusionó pero luego pensé que si ganáramos sería un gran recuerdo vivirlo en el avión", reflexiona Tamara, que también viste la camiseta de la Selección.
Entre los pasajeros también se encontraba una familia brasileña que iba a hacer escala en Madrid y otra de Colombia. Ambas aseguran apoyar a España al 100%. "Llegamos a las 2 de la mañana pero si gana España igual salimos a celebrarlo", aseguran Mia y Adriana, dos amigas de 18 años que también acaban de terminar sus vacaciones en Grecia.
Ya dentro del avión, antes de despegar, pudimos ver el final de la primera parte pero el resto del partido transcurrió en pleno vuelo, a unos 10.000 metros de altitud. Un pasajero se conectó a internet durante el inicio pero fue el piloto el que fue contando lo que ocurría: "No tengan duda de que les mantendremos informados de lo que ocurra en el partido", señalaba el comandante Usero tras ofrecer los datos sobre la duración del vuelo y la meteorología prevista durante la ruta.
En vuelos de medio alcance como este, entre Atenas y Madrid, es posible conectarse a internet escaneando un código y mediante un sistema de pago, pero cuando se sobrevuelan grandes masas de agua, la interconectividad se puede ver afectada. En los vuelos de largo recorrido se está empezando a implementar un sistema de comunicaciones con la red de Starlink que anoche permitió a los pasajeros de un vuelo de Iberia a Newark (Nueva York) seguir la Final en directo por internet, tal y como señalan desde la compañía.
Tras acabar el partido, el comandante nos cuenta en la cabina del avión cómo les llega la información sobre lo que ocurre en tierra: "Básicamente aquí usamos dos frecuencias en todo momento. La frecuencia activa, con la que hablamos con Control, y una frecuencia que llamamos de emergencia, que es un canal de guardia. Lo tienen sintonizado todos los aviones, independientemente de dónde estén. Básicamente se utiliza para emergencias, como su nombre indica, pero también para otras cosas", detalla. "¿Cómo podemos enterarnos de lo que va ocurriendo durante el partido? Hablando por la frecuencia activa, es decir, preguntándole al controlador directamente. Esta vía es más sencilla si vuelas gran parte del tiempo sobre territorio español. El de hoy ha sido un partido de alcance mundial pero si no, un controlador griego quizás no sepa cómo va", señala.
En la frecuencia de guardia, añade, se escucha muchas veces hablar a los pilotos de distintos aviones: "El día de la semifinal del Mundial contra Francia, por ejemplo, yo estaba volando entre Londres y Madrid, y había muchos más aviones españoles por esa zona, tanto de Iberia como de Air Europa. Y así nos íbamos enterando de cómo iba el partido. Pero hoy, como en esta zona geográfica que estamos sobrevolando hay menos aviones españoles, he optado por escribir al Centro de Control Operativo de Iberia (OCC, por sus siglas en inglés), que está en las oficinas centrales, en Madrid, y es el que vigila todos los vuelos. Les hemos pedido que por favor nos fueran contando lo que iba sucediendo para poder informar al pasaje en todo momento", cuenta el comandante mientras nos enseña los mensajes impresos durante el partido desde la cabina. Desde el OCC os deseamos felices vuelos y Vamos España!!; Buenas noches, para los que no tienen WIFI van 0-0, ahora ha acabado y empezará la prórroga en breve; Gol de Ferran en la segunda parte de la prórroga. España 1-Argentina 0. Vamooosss. Y por fin, el más esperado: Campeones, resume el último mensaje impreso.
El copiloto de este vuelo, por cierto, es Alejandro Rodríguez Novoa, que cambió el turno a un compañero para que pudiera ver en tierra el Mundial.
Además de los dos pilotos, a bordo viajan otros cuatro tripulantes. Para Alberto Pedrosa, sobrecargo del vuelo, es el segundo Mundial de España que vive desde el cielo: "En el de 2010 también estaba volando cuando dimos la noticia al pasaje de que habíamos ganado", rememora Pedrosa, que es aficionado al fútbol pero no ha intentado cambiar su turno, como otros compañeros: "Mi familia vive fuera de España y mis amigos también están volando. La verdad es que para mí es un orgullo y algo muy gratificante llevar a los pasajeros en un día como hoy. Me encanta hacerlo y vivir la Final en un avión es también una experiencia", sostiene.
Tras la celebración y los cánticos de "Soy español" nos queda todavía alrededor de una hora y media de vuelo así que la mayoría opta por descansar y dormir (en Grecia hay una hora más, por lo que aterrizaremos a la 1.50, hora española, 2.50 horas en Grecia).
Ya en el aeropuerto de Barajas, los pasajeros se conectan para poder ver los mejores momentos del partido y los comentan con sus familiares: "Ha sido un poco frustrante porque al principio del vuelo lo hemos podido seguir pero luego se ha ido cortando. Y también ha habido incertidumbre, sobre todo cuando pensábamos que ya tendría que haber acabado el partido, se nos ha hecho eterno, pero la verdad es que ha sido muy épico cuando el piloto nos ha dado la noticia de que habíamos ganado. Ha sido una experiencia rara pero buena", resume Álvaro, que junto con su pareja, Elena, ha pasado unos días en las islas de Sifnos y Folegandros. "Te diré también que mi percepción a nivel social es que mucha gente iba con España. Toda la gente con la que hemos alternado en Grecia nos apoyaba, incluso nos hemos encontrado con franceses que en la semifinal iban con España,", cuenta mientras esperamos que salgan las maletas.
También volvemos a ver a Marta, que ha regresado sola a Madrid tras disfrutar del viaje de fin de carrera con unas amigas, que se fueron a otra isla: "Hemos acabado derecho y filosofía así que elegimos Grecia para celebrarlo. La verdad es que por un lado siento pena por no poder compartir la Final y la celebración con mis amigos pero también es bonito apoyar a España cuando no estás en casa, y sentir la misma emoción, aunque sea desde un avión", cuenta esta joven, que sólo se considera futbolera cuando se trata de la Selección española. Para ella ha sido una experiencia diferente: "Me ha gustado hablar con la gente durante el vuelo, ha sido un poco como cuando no teníamos móvil. Pienso que alegrías como esta nos unen".