La locura transitoria de Nahuel Molina, un chico "tímido" que desató la tangana final entre España y Argentina: "Nunca ha tenido un incidente violento"
Todos no iban a volver contentos al Cerro del Espino. Es el precio que tiene el contar con el mayor número de jugadores en una final de la Copa del Mundo por tercera vez consecutiva. Hasta nueve futbolistas representaban al Atlético de Madrid en Nueva Jersey: cinco argentinos (Giuliano Simeone, Julián Álvarez, Juan Musso, Thiago Almada y Nahuel Molina) y cuatro por el lado español (Marcos Llorente, Marc Pubill, Alex Baena y el recién incorporado Alex Grimaldo). Cuatro había tenido en 2022, en la victoria argentina, y los mismos en 2018, en la que Francia se alzó con el galardón.
No obstante, la derrota no justifica el comportamiento que se produjo en el postpartido entre España y Argentina. Una derrota, por cierto, en la que Giuliano Simeone sale en la foto como uno de los responsables del gol español. El Cholito no siguió a Ferran Torres en la jugada que terminó culminando el ariete valenciano. Las imágenes de la retransmisión le recogen ajustándose las medias justo antes del tanto, que otogaba la segunda estrella para la selección española.
Los errores pueden ocurrir en el transcurso de un partido. De hecho, Giuliano pudo desquitarse si su centro chut en el minuto 120 no llega a ser desviado a córner por Pau Cubarsí. No obstante, tiene difícil justificación la actitud de algunos jugadores argentinos tras la derrota en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, como Nahuel Molina, que afrontará su quinta temporada en el Atlético el próximo curso.
Puñetazo al pecho
El lateral protagonizó la peor escena del postpartido, inciando la tangana entre españoles y argentinos con un puñetazo al pecho de Rodrigo Hernández. El capitán español, que militó en el club rojiblanco en la temporada 2018-2019, tres años antes de la llegada de Molina, se volvió para pedirle explicaciones y el lateral se encaró con una sorprendente expresión de odio, como si hubiera unos precedentes violentos entre ellos. Pero lo cierto es que no existe ninguno.
A nivel de clubes, nunca han coincidido en un encuentro oficial y tampoco en citas de selecciones. Si el Manchester City se cruzó dos veces en la Champions ante el Atlético fue siempre antes de la llegada de Molina. En el combinado nacional, Rodri se quedó en el banquillo durante el 6-1 que le endosó España a Argentina en un amistoso en el Metropolitano, pero el duelo fue en 2018 y la primera convocatoria de Nahuel se produjo en 2021.
La única posibilidad a la que se acogen ciertos aficionados de la Albiceleste es que el mediocentro español le dijera algo a Molina al pasar corriendo a su lado, algo imposible de comprobar por la lejanía del punto de cámara. No obra en favor de Rodri la trifulca que provocó con Bernardo Silva en los octavos frente a Portugal, cuando el 10 de As Quinas falló un cabezazo y el mediocentro lo celebró en su cara. Pero sus sinceras disculpas públicas ante su compañero en el Manchester City y el comportamiento habitual del madrileño sobre el terreno de juego eliminan cualquier posibilidad de que eso ocurriera.
Lo cierto es que en el Atlético de Madrid tampoco encuentran explicación a lo sucedido con Molina. Hablan desde el club rojiblanco de un chico «tímido» y de «carácter opuesto» a lo que se vio sobre el césped del MetLife Stadium y que en los cuatro años que lleva en la disciplina colchonera «nunca ha tenido un incidente violento», dentro o fuera del campo. En ese periodo, Nahuel sólo ha sido expulsado en dos ocasiones por roja directa, la primera precisamente en su debut como rojiblanco, una cifra bastante normal para un defensor de un equipo de élite. Y una tercera por doble amarilla.