Voice of Freedom Повна версія

La nueva estrella del tenis se llama Alex Eala, lleva media vida en España y es pupila de Rafa Nadal: "Un día bajó a la pista para darle un par de consejos"

· Sport

Una multitud se agolpa en las puertas de la pista Louis Armstrong, la segunda en importancia del US Open, cuando uno de los presentes, con una enorme bandera de Filipinas, grita en tagalo: «¡Laban, Alex, kaya mo 'yan!» (»¡Lucha, Alex, tú puedes!»). Centenares de aficionados corean la frase a su alrededor. Es la escena que se repite allá donde juega Alex Eala, número 18 del mundo: casi en silencio para el gran público, el tenis está viviendo la construcción de una estrella, un fenómeno de masas como pocos en el circuito WTA.

«¡Isa pa! ¡Isa pa!» (»¡Un punto más! ¡Un punto más!»), proclaman sus compatriotas, inmigrantes en su mayoría, que ya la han convertido en ídolo nacional. Sus partidos han agotado entradas en los últimos Grand Slam y aquí, en Estados Unidos, donde viven más de cuatro millones de filipinos, la afluencia promete ser aún mayor. En redes sociales ya suma más seguidores que Elena Rybakina o Jessica Pegula, números dos y tres del mundo, pese a sus 21 años y a no haber pisado aún unos cuartos de Grand Slam. Es el Eala Effect, como lo llaman los medios anglosajones; en realidad, el efecto Eala, forjado en España.

Desde que con 13 años ganara Les Petits As, el Mundial oficioso cadete, Eala vive y entrena en la Rafa Nadal Academy de Manacor, que se fijó en ella como proyecto de futuro poco después de abrir en 2016 y hoy la tiene como referencia para quienes allí se forman. Llegó a entrenar con el propio Nadal y sigue recibiendo sus consejos. «Le pedí a Rafa que entrenara con Alex y lo hizo encantado; desde entonces se han visto muchas veces en la academia. Recuerdo que una vez Rafa estaba de visita y bajó a la pista para apuntarle un par de cosas que le podían ayudar. La semana pasada, sin ir más lejos, me habló de sus últimos partidos. Tiene mucho que atender, pero es un apoyo para jugadores de la academia como Alex», explica a EL MUNDO Joan Bosch, hoy entrenador de Eala y técnico mallorquín de toda la vida. Entre 2002 y 2006 dirigió la carrera de Carlos Moyá, y años después se incorporó a la academia de la mano de Toni Nadal para ayudar a jóvenes como Eala.

«Está muy agradecida por el apoyo de sus compatriotas y lo lleva bien: no se agobia. Siempre digo que lo difícil es bajar, que subir es sencillo, y de momento todo ha sido subida», analiza Bosch en el recinto del US Open, donde espera que su pupilo -con quien suele hablar en castellano- dé un paso más. Tras un gran Wimbledon -octavos de final-, el pasado julio se proclamó campeona del WTA 500 de Washington, superando a Svitolina y a Pegula: su progresión es constante. Con el saque como único punto débil, su solidez desde el fondo de la pista la convierte en una rival muy incómoda. «Necesita más experiencia: más partidos contra el Top 10, más años en la élite, seguir creciendo», apunta Bosch, que sabe que en ese proceso también entra lidiar con lo que vive fuera de la pista. Hasta ahora el cariño es bienvenido, pero empieza a pesar como la responsabilidad que también es.

La «tenista de los 120 millones de fans», la bautizó la semana pasada el Wall Street Journal, en referencia a los 120 millones de habitantes de Filipinas y al ascendiente de Eala en el país. Allí el deporte rey ha sido siempre el baloncesto, con el boxeo de Manny Pacquiao como gran referencia histórica, y el tenis apenas figuraba en el mapa. Desde que Eala empezó a ganar, eso cambia a ojos vistas: según los medios filipinos, se ha duplicado el número de niños inscritos en las escasas academias de Manila y se construyen nuevas pistas para atender la demanda. Decathlon, según publicó AFP, ha registrado un aumento del 66% en la venta de raquetas de iniciación en el último año, al punto de adaptar sus escaparates y redes sociales al fenómeno.

Con todo esto detrás, Eala ya ha firmado patrocinios con Nike, Babolat, Globe Telecom, BPI y Locally Juice, y, según Forbes, ha superado el millón de dólares de ingresos anuales por publicidad. De Manacor al mundo, pasando por Filipinas: el tenis femenino tiene una nueva estrella, Alex Eala.