La OTAN se prepara ante el "reajuste" de EEUU en Europa: no hará todo lo prometido, avisa
La OTAN acelera el paso ante su mayor reajuste estratégico en décadas. Los ministros de Defensa de la Alianza Atlántica se reúnen en Bruselas este jueves con un objetivo urgente: diseñar el plan para que los aliados europeos y Canadá asuman el control de su propia seguridad convencional y cubran los vacíos militares que dejará Estados Unidos.
Esta reconfiguración, bautizada ya bajo el concepto de "OTAN 3.0", responde al anuncio formal de Washington de retirar una parte importante de sus medios aéreos y marítimos desplegados en Europa -incluyendo cazas de combate y submarinos con capacidad para lanzar misiles de crucero- para reasignarlos a regiones prioritarias como el Indo-Pacífico.
Justo antes de la cita, el secretario general aliado, Mark Rutte, ha dicho a la prensa que no puede decir que EEUU vaya a poner a disposición del club los recursos militares que había comprometido, pero sí que hará "lo máximo" por la Alianza. "Si estalla una guerra, está claro que todos los aliados, incluido Estados Unidos, harán todo lo que esté en su mano. No digo que puedan cumplir todo lo que prometieron en el marco del modelo de fuerzas de la OTAN, pero sí que darán lo máximo de sí mismos", ha indicado el neerlandés, señalado desde su toma de posesión por su evidente cercanía al presidente norteamericano, Donald Trump.
El exprimer ministro de Países Bajos precisa que "eso dependerá, por supuesto, del tipo de guerra de que se trate, de qué otras limitaciones haya y de qué otros retos surjan". "Pero estoy bastante seguro de que lucharemos en esa guerra y la ganaremos", apostilla.
El reajuste estadounidense, en concreto, recorta sustancialmente su aportación al "Modelo de Fuerzas de la OTAN" (el marco que estipula qué recursos aporta cada país ante una crisis). Aunque no afectará al "paraguas nuclear" con el que Washington protege al continente europeo, obligará a los aliados a asumir de golpe la responsabilidad de la defensa convencional.
Rutte, pese a todo, ha querido restar dramatismo a la medida, calificándola como una "señal de éxito" en la evolución de la Alianza: "Es completamente lógico que los europeos asuman una mayor parte de la carga. Es algo peculiar que sigamos necesitando tanta ayuda de otro país, a ocho horas de vuelo de aquí, con 350 millones de personas, para defendernos contra 140 millones", señaló ayer, recordando que Europa cuenta con 600 millones de habitantes para hacer frente a la amenaza de Rusia.
"Lo que ha dicho EEUU, y sabíamos que esto iba a pasar, es que tiene que ocuparse de múltiples teatros de operaciones. No pueden dispersar demasiado sus recursos. Han dicho que tenía que reducir en cierta medida su contribución al modelo de fuerzas de la OTAN", insiste Rutte, justificando a su amigo americano.
El secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, también ha dicho en una acelerada valoración antes de la reunión que su país agradece que Europa esté liderando el retorno a una "alianza militar firme", capaz de disuadir a los enemigos, y valoró que muchos países de la organización estén cumpliendo los compromisos asumidos, aunque reconoció que otros aún deben "hacer más". El plan "OTAN 3.0" representa "el reconocimiento de que, tras la Guerra Fría, es necesario volver a ser una alianza militar firme, dotada de capacidades militares reales capaces de disuadir aquí mismo, en el continente, y de asumir el liderazgo en la defensa convencional", informa EFE.
Un rompecabezas a contrarreloj para Ankara
A pesar del optimismo de la jefatura de la Alianza, sustituir el despliegue estadounidense no será una tarea sencilla ni inmediata. Rutte admitió que no todas las capacidades norteamericanas habrán sido reemplazadas para cuando se celebre la cumbre de líderes en Ankara (Turquía), programada para los días 7 y 8 de julio.
El proceso de reemplazo avanza a distintos ritmos. Por ejemplo, varias naciones (entre ellas España, Alemania y Países Bajos) ya han respondido positivamente a la petición del mando militar supremo de la OTAN (SACEUR) para aportar más recursos. Pero hay lagunas a largo plazo: el arsenal estratégico de misiles balísticos y capacidades de ataque de precisión profunda (deep-strike) son las áreas más complejas, como recuerda Euractiv.
Iniciativas como el Enfoque Europeo de Ataque de Largo Alcance (ELSA) todavía requerirán años para materializarse, además. Como alternativa temporal, algunos diplomáticos sugieren apostar por la innovación tecnológica, como el uso de drones para suplir tareas tradicionalmente asignadas a los cazas estadounidenses.
Tensiones por el aumento del gasto militar
Este repentino cambio de guardia coincide con una presión interna asfixiante sobre los presupuestos de defensa europeos. Los ministros evalúan el cumplimiento de los compromisos adoptados en La Haya para elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB para el año 2035 (repartido en un 3,5% de inversión puramente militar y un 1,5% en áreas relacionadas con la Defensa).
El debate económico ya está provocando fuertes fricciones políticas. La reunión en Bruselas se produce a escasos días de la dimisión del ministro de Defensa británico, John Healey, motivada precisamente por disputas sobre el presupuesto militar de su país.
Un malestar compartido públicamente por el ministro italiano, Guido Crosetto, evidenciando las complejas decisiones fiscales que aguardan a los gobiernos europeos en un contexto geopolítico marcado por las tensiones con Rusia y la inestabilidad en Medio Oriente.