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Los derechos humanos ya tal: duras críticas a la UE por recibir a talibanes en Bruselas para hablar de migración

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El Ministerio de Asuntos Exteriores de Bélgica ha concedido visados de un solo día a una delegación del régimen talibán compuesta por cinco personas. El grupo ha viajado a Bruselas para mantener una sensible reunión técnica con la Comisión Europea y representantes de varios Estados miembros de la Unión Europea (UE), con el objetivo de negociar la identificación y repatriación de ciudadanos afganos en situación irregular.

Los visados, emitidos tras un riguroso análisis de seguridad, cuentan con restricciones muy estrictas: son válidos únicamente para territorio belga (lo que les impide circular libremente por el espacio Schengen) y tienen una vigencia exclusiva de 24 horas. 

Según confirmaron fuentes del gabinete del ministro de Exteriores belga, Maxime Prévot, el Servicio de Seguridad del Estado y la inteligencia militar avalaron la medida al determinar que los integrantes de la delegación no representan una amenaza para la seguridad nacional.

La cita da continuidad a un primer contacto establecido de forma discreta en Afganistán. Markus Lammert, portavoz de Interior y Migraciones de la Comisión Europea, explicó que se trata de una reunión de nivel estrictamente técnico que responde a una iniciativa directa de los propios Estados miembros de la UE. Es la primera visita de los islamistas desde que volvieron al poder, en agosto de 2021.

Para evitar cualquier lectura política que pueda interpretarse como un reconocimiento formal del gobierno de facto talibán, las instituciones europeas han tomado varias medidas de precaución. Por ejemplo, no habrá representantes políticos: en las conversaciones solo participan funcionarios de perfil técnico y expertos en migración. También se ha buscado una sede neutral, evitando las sedes oficiales de la Unión Europea.

Las conversaciones se centran exclusivamente en mecanismos prácticos de cooperación, como la emisión de documentos de viaje y la identificación de ciudadanos afganos condenados por delitos o considerados una amenaza de seguridad, cuya expulsión se busca agilizar.

Preocupación internacional y críticas de la ONU

A pesar del carácter técnico del encuentro, la iniciativa ha despertado una fuerte oposición en el plano de los derechos humanos. Richard Bennett, relator especial de las Naciones Unidas (ONU) para Afganistán, ya había calificado los planes de invitar a las autoridades de facto a Bruselas como "sumamente preocupantes".

Desde la ONU se recuerda que los retornos forzosos a Afganistán podrían vulnerar el principio internacional de no devolución (non-refoulement). Este principio prohíbe taxativamente la expulsión de personas a países donde corran el riesgo de sufrir persecución o violaciones graves de sus derechos fundamentales, un peligro especialmente alto en el contexto afgano para las mujeres, activistas y exfuncionarios del gobierno anterior.

Este principio es la piedra angular del derecho internacional de los refugiados y de los derechos humanos. En esencia, prohíbe que un Estado expulse, devuelva o extradite a una persona a otro país donde haya razones fundadas para creer que su vida, libertad o integridad física corren un peligro real de ser violadas.

Las violaciones de derechos por parte de los talibanes están bien documentadas por organizaciones internacionales de todo tipo. Human Rights Watch, sin ir más lejos, expone en su informe anual: "Los talibanes han impuesto políticas que violan gravemente los derechos, en particular los de las mujeres y las niñas, constituyendo el crimen de lesa humanidad de persecución de género. Han prohibido a las niñas y mujeres acceder a la educación más allá del sexto grado y han restringido severamente el empleo y la libertad de movimiento de las mujeres mediante la imposición de estrictos códigos de vestimenta y la exigencia, a menudo, de que viajen acompañadas por un tutor masculino. Quienes no cumplen con estas normas son detenidos".

Al régimen islamista lo acusan también de imponer "una amplia censura y han detenido y torturado arbitrariamente a periodistas y activistas" y de llevar a cabo "arrestos arbitrarios, torturas y ejecuciones públicas". "Las personas LGBT continúan sufriendo persecución sistemática", se añade.

"Las políticas discriminatorias de los talibanes, la drástica disminución de la financiación de donantes extranjeros y los retornos forzosos a gran escala desde Irán y Pakistán han dejado a millones de afganos necesitados de asistencia humanitaria", concluye.