Luisgé Martín, después de 'El odio': "Confesar la posibilidad de la compasión fue liberar la jauría"
El odio de Luisgé Martín (2025) no era un libro tan insólito. Era un «en la mente del asesino» como tantos, que cayó en desgracia por mala suerte. El adelanto que apareció en prensa incluía unas líneas en las que el autor se preguntaba por el concepto de compasión y reconocía que había sentido algo parecido a la piedad por José Bretón, un hombre más patético que amenazante que creía sus mentiras. Demasiado para el mundo de 2025. Ruth Ortiz, la madre de los niños a los que asesinó Bretón, pidió la retirada de El Odio. Un juzgado avaló el libro pero la editorial Anagrama no pudo con la presión y destruyó los ejemplares.Un año y medio después.Martín cuenta aquellos hechos en Desde el odio (Altamarea) una crónica que tiende a ensayo.Sus temas: la hipocresía, el gregarismo, el puritanismo, el mal y la piedad, también la piedad. Ellibro incluye también una parte de descargo personal, incluido el ajuste de cuentas con aquellos que lo atacaron.«Derecho de réplica lo llamo yo», dice Martín.
- ¿Qué opinión tiene de El odio?
- No es mi mejor libro. El objetivo era descubrir qué pasó por la cabeza de Bretón desde que tomó la decisión de asesinar a sus hijos. Y me quedé a medias.
- O sea, que el juego vino como vino, hizo lo que pudo. Pero, las decisiones importantes ¿están bien tomadas?
- Absolutamente. Podía haber escrito un libro sobre el dolor de las víctimas, por supuesto, pero eso no va con mi identidad literaria.
- Hay un tema en muchos de sus libros: Luisgé Martín se pregunta a sí mismo por su tendencia al mal. Su carácter cáustico, su cólera, su rencor... ¿Era buena idea emplear a Bretón para mirarse en ese espejo?
- Me reconozco en ese tema, sí. Me pregunto por mi mal y por el de todos, porque mi mal tampoco es nada extravagante. Ese tema está en toda mi literatura. Por eso me escandalizaba y me deprimía que me acusaran de buscar a José Bretón para triunfar. ¿Es incómodo? Bueno, si el debate hubiera sido normal, ese tema habría estado bien: cuánta incomodidad aceptamos.
- ¿La mala estrella de El odio fue porque en el adelanto apareció la palabra compasión? ¿Es esa la conclusión?
- Es posible. Fue un error sacar ese extracto tan pronto y sacar ese capítulo descontextualido. Pero el problema no es ese, el proble es de quien lo lee así. ¿En qué sociedad vivimos en las que confesar la posibilidad de la compasión es liberar a la jauría? Ese es el fondo: se odia no solo con libertad, sino con orgullo. ¿Hemos perdido la posibilidad de la piedad?
- Cita una frase que oyó en televisión: Si a RuthOrtiz le hace daño El odio, El odio no debe existir. Yo creo que El odio debe existir pero me cuesta refutar esa frase.
- El dolor no es la medida de nada.El dolor no puede medirse. Y, además, como escribió Marina Pérezagua, nada aumentará el dolor de Ruth Ortiz, nada lo aliviará. .
- Pero en Desde el odio hay un texto suyo para Ortiz. Viene a decir:«Si tienes dos horas para mí, me encantaría explicarte, tu dolor no me es ajeno»
- Esto que voy a decir es muy soberbio, pero si alguien tiene empatía con el dolor de Ruth Ortiz fuera de su familia y sus amigos, soy yo, que he convivido tres años con esa idea del monstruo que asesina asus hijos. Ruth Ortiz, lo digo en Desde el odio, es admirable.
- Cuenta que a José Bretón no le gustó El odio. ¿Es relevante?
- Lo es porque me acusaron de ser la pluma de José Bretón y mucha gente cree aún que El odio es un libro a favor de José Bretón, contra Ruth Ortiz . Mire, yo temía que Bretón pidiera el secuestor del libro, no Ruth Ortiz.
- ¿Tiene algo que decir sobre las cancelaciones recientes a escritores?
- No hay una sola coma que comparta de lo que Ariana Harwicz ha escrito sobre el derecho a la defensa de Israel. Pero me parece disparatado y prefascista las cosas que estamos viendo.
- A Harwicz la echaron esctitoras de izquierdas, no fascistas.
- A mí también me echaron escritores de izquierdas. Esa izquierda puritana, regañona, que te dice cómo tienes que vivir, que te mide el lenguaje. No digo fascista en el sentido histórico sino para describir estas sociedades intolerantes que se entregan al odio.
- Sus réplicas más duras son para aquellas críticas que le reprocharon un punto de vista machista.
- ¿Usted cree? Bueno, me refiero explícitamente a Cristina Fallarás, que planteó una falacia, una idea ontológicamente estúpida: las mujeres jamás habrían prescindido de los otros, de las víctimas. Ese esencialismo de género que hay en cierto fanatismo está haciéndole mucho daño al feminismo. Los datos están ahí. Hacen el cultivo de la ultraderecha.
- Con Anagrama no es duro.
- Ha sido mi sello, es mi sello, aunque no publique má con ellos. Tengo amigos, admiro a mucha gente en Anagrama.Se vieron en una doble crisis reputacional: la de la sociedad que le pedía una cosa. y la de sus lectores, que le pedían la contraria. Eligieron resolver una crisis a costa de la otra. Yo no lo vi venir. Me sentí abandonado.
- ¿Cómo remontó?
- Farmacología. Y saber que podría publicar Desde el odio, al menos.
- ¿Acabará por salir El odio?
- Sí. Es un libro normal. Y ahora también es un libro maldito. La gente me pregunta cómo conseguirlo. Pero no sé si estaré yo vivo cuando salga.
- Luis, usted era irónico cuando participaba en el debate público.
- Sí. En las redes sociales lo era pero intenté moderarme.
- ¿Fue parte de la jauría?
- Sí, supongo que sí. Creo que me mordía la lengua pero a lo mejor eso es autoindulgente. Todos hemos tenido esa tentación.