Mabppé se marcha lesionado tras anotar el gol de la victoria en el estreno de Zidane y Mancini no evita la derrota
Lo intentó Francia, lo intentó Zidane y, aunque ya ha conseguido su primera victoria como seleccionador, pocas buenas sensaciones se pueden extraer de un partido en el que Turquía se lo puso difícil y Mbappé se marchó lesionado después de anotar el único gol del encuentro. Preocupación por el delantero del Real Madrid, que ya sufrió un esguince en esa misma rodilla la temporada pasada. El que no pudo estrenarse con victoria fue Roberto Mancini, que tuvo que encajar su primera derrota al frente de Italia tras los goles de Mika Godts y Lukebakio.
Quizás, en un principio, daba igual el resultado, el partido de Mbappé o si Arda Güler podría poner en apuros a los franceses. Todos los ojos estaban puestos sobre Zinedine Zidane. Elegante, como siempre, el que fuera estrella de la selección francesa afrontaba su primer partido dirigiendo a Les Bleus después de 14 años con Didier Deschamps al frente. La mano de Zizou se vio pronto en la posición de Kylian, que pasó a ocupar la banda izquierda, dejando la zona de delantero centro a su compañero y candidato al Balón de Oro, Ousmane Dembélé.
La primera acción peligrosa cayó del lado turco, pero Lacroix la sacó bajo los palos. Francia, mientras tanto, fue recuperando poco a poco el balón y, aunque Mbappé se mantenía escorado en la banda izquierda, la primera gran ocasión francesa la tuvo el jugador del Real Madrid. Eso sí, rematando un centro de Olise desde una posición más propia de un delantero centro.
Por parte de Turquía estaba Arda Güler, pero era difícil generar peligro cuando su equipo apenas acompañaba en ataque. Aun así, el excelente pie del jugador se dejó ver, sobre todo en un centro al corazón del área, libre de marca, que Kadioglu peinó de espaldas, aunque el balón acabó en las manos de Maignan.
Fueron flojos los primeros minutos de los de Zidane, esos en los que el seleccionador mantuvo la calma que le caracteriza, aunque se mostró activo y dando indicaciones durante toda la primera parte. Francia intentaba construir posesiones largas para encontrar espacios en la sólida defensa turca, pero no los encontró hasta los últimos minutos de la primera mitad, cuando Olise intentó colar uno de esos zurdazos tan característicos del extremo. Esta vez, sin embargo, se topó con un zaguero turco. Avisaba Francia, pero fue Turquía quien metió miedo a la vuelta del descanso.
Con Arda Güler enchufado, en esas fases en las que parece imposible quitarle el balón, el joven turco puso un córner que Bardakc cabeceó a bocajarro, pero Maignan sacó la manopla a pasear para evitar que Turquía viera puerta. Aun así, pese al buen momento de los turcos, fue Kylian Mbappé quien, tras recibir un balón de Olise después de una pérdida de la defensa turca, inauguró el marcador de la era Zidane en el minuto 54.
Pero el gol salió caro y la alegría duró poco, apenas unos segundos. Justo después de anotar, el delantero comenzó a dolerse de la rodilla izquierda, la misma que tantos dolores de cabeza le dio la temporada pasada en el Real Madrid, cuando estuvo arrastrando un esguince durante varios meses. Un par de minutos después, el francés se fue al suelo y pidió el cambio, visiblemente molesto por sus problemas físicos.
Doué entró en su lugar y, con el transcurso del partido, Francia siguió intentándolo, sobre todo a través del peligro que generaba Olise por la banda derecha, aunque sus acciones no acababan de culminarse. La sorpresa llegó en el minuto 85, con la expulsión del guardameta turco por una mano fuera del área. El VAR tuvo que intervenir para confirmar la tarjeta roja. Francia dispuso entonces de una buena oportunidad a balón parado tras el error del portero, pero Dembélé desaprovechó la ocasión. El delantero, discreto durante todo el encuentro, tampoco pudo dejar su sello en el estreno de Zidane.
Si el debut de Zidane fue agridulce por la lesión de Kylian, el de Roberto Mancini fue amarguísimo. El técnico italiano tuvo que soportar la superioridad de Bélgica desde el inicio del partido y dio gracias por llegar al túnel de vestuarios con un solo gol en contra, obra de Mika Godts, tras unos primeros 45 minutos en los que estuvieron desaparecidos tanto Barella como Tonali, dos centrocampistas llamados a llevar buena parte del peso del equipo.
En el minuto 70 llegó el segundo, justo cuando más apretaban los italianos. Fue Lukebakio quien condujo la contra, recortó hacia dentro y, con la izquierda, la clavó junto al palo largo, imposible de atajar para Donnarumma.
Dos estrenos en el banquillo, dos seleccionadores ilustres y dos partidos agridulces, aunque por motivos muy diferentes.