Machado anuncia su plan de regresar a Venezuela tras los terremotos, despertando tensiones con Washington
La líder opositora de Venezuela y Premio Nobel de la Paz de 2025, María Corina Machado, ha declarado formalmente que "ha llegado el momento" de regresar a su país. Su anuncio se produce inmediatamente después de la catástrofe provocada por dos devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que azotaron a Venezuela el pasado miércoles, 24 de junio. Los planes ya los tenía, pero ahora se aceleran.
Hasta el momento, los sismos se han cobrado la vida de al menos 1.450 personas, dejando además un saldo de 3.150 heridos y afectando severamente a unas 12.721 familias. Ante esta coyuntura, Machado -que se encuentra en el exilio desde finales de 2025, tras haber pasado una etapa en la clandestinidad para evitar ser arrestada por el Gobierno de Nicolás Maduro- expresó durante una entrevista con la cadena norteamericana Fox que su máxima prioridad actual es la asistencia humanitaria.
"Es mi deber acompañar a mi pueblo, necesitamos estar juntos para abrazarnos, para llorar, para guardar luto juntos, pero también para darnos fuerza mutuamente en este momento tan difícil", aseguró Machado, añadiendo que "muy pronto" estará de regreso en territorio venezolano para enfocarse en consolar y salvar vidas.
La Casa Blanca no acaba de verlo
A pesar de las intenciones de la líder opositora, su plan de retorno e intentos de coordinación no han tenido una recepción favorable en la capital estadounidense. Altos funcionarios de la Administración del presidente Donald Trump manifestaron su profunda frustración y tacharon el movimiento de "inoportuno". De acuerdo con fuentes internas consultadas por medios como el New York Times y Reuters, uno de los oficiales llegó a calificar la iniciativa de regreso de Machado en medio de los esfuerzos de rescate como un "truco político".
"Apoyamos su regreso a Venezuela, pero ¿tiene que ser 24 horas después de una catástrofe humanitaria masiva en la que el número de muertos sigue aumentando?", dijo un alto funcionario de la Casa Blanca a la agencia británica.
Los reportes detallan que, si bien Machado ha solicitado formalmente el respaldo y ayuda de Washington para efectuar su regreso seguro, los altos mandos norteamericanos muestran un marcado escepticismo. Durante reuniones previas celebradas en la Casa Blanca (como la que tuvo lugar el pasado mes de marzo), diversos líderes estadounidenses ya habían expresado serias preocupaciones sobre las garantías de seguridad física para Machado.
La principal razón tras la reticencia y frialdad de Washington radica en un giro de prioridades diplomáticas. El Gobierno de los EEUU ha optado por priorizar de forma directa el trabajo y las relaciones con el gobierno interino de Venezuela, que encabeza formalmente la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para la que Trump tiene habitualmente palabras de elogio. No le ha importado que Machado, incluso, le haya entregado al magnate su medalla del Premio Nobel para cambiar las cosas.
A medida que los equipos internacionales de rescate continúan movilizándose para atender la emergencia sísmica, la insistencia de Machado por romper su exilio promete abrir un nuevo e impredecible capítulo en la intrincada crisis gubernamental venezolana.
¿Qué pasa con las elecciones?
Y su exigencia de elecciones también queda ahora más en el limbo, porque la emergencia humanitaria puede retrasar las cosas. Rodríguez y las autoridades de la Asamblea Nacional, controladas por el chavismo aún, han descartado convocar comicios presidenciales a corto plazo, argumentando que la prioridad absoluta es estabilizar el país y gestionar la crisis humanitaria profundizada tras los recientes y devastadores terremotos. El Tribunal Supremo de Justicia declaró un estado de "ausencia forzosa" de Maduro, figura legal que permite al oficialismo mantener el mandato interino de manera indefinida.
La oposición mayoritaria, liderada externamente por Machado (que viaja por el mundo explicando su lucha pero que, sobre todo, ha instalado su base en EEUU), reclama el establecimiento inmediato de un cronograma electoral con un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) y observación internacional. El excandidato presidencial Edmundo González Urrutia ha respaldado públicamente desde el exilio la convocatoria de nuevas votaciones para lograr el restablecimiento democrático. Para la disidencia, él fue el verdadero ganador de las últimas elecciones, en el verano de 2024, y así lo asume buena parte de Occidente. Hasta EEUU, antes de cazar a Maduro y permitir el ascenso de Rodríguez, avalaba esta lectura.