Mourinho se rinde al "increíble" Mbappé y acepta los pitos a Vinicius: "Un par de pitos no hacen mal a nadie"
13 años después, Jose Mourinho sabe cómo funciona el Santiago Bernabéu. En la primera parte el público le dedicó algunos pitos a su equipo, especialmente a Vinicius Júnior, y después del minuto 90 despidió a los suyos con una sonora ovación. Así de rápido cambian las tornas. "Esta exigencia es la que ha hecho la historia del Madrid", recalcó el técnico en la sala de prensa. "Un par de pitos no hacen mal a nadie", insistió.
Fue un día especial para Mourinho, o al menos lo pareció aunque él insistiera en que no era así: "Lo viví tranquilo, no me gusta que coreen mi nombre". La grada le ovacionó en la presentación y parte de ella coreó "¡Jose Mourinho! ¡Jose Mourinho!" en el inicio del partido. Otros, como Ancelotti o Arbeloa, hubieran saludado. Mourinho, sin embargo, prefirió seguir viendo el partido.
Desde el banquillo observó una "difícil" primera parte que provocó una charla y varios "ajustes", así lo reconocieron el entrenador y los jugadores, en el descanso. "No estábamos haciendo bien la presión. Era uno de esos partidos en el que me hubiera gustado tener la pausa de hidratación, pero al no tenerla tenía que esperar al descanso. Hemos ajustado algunas cosas y después en el segundo tiempo podían haber sido 4, 5, 6 goles.. Pero bueno, sería injusto para la Real, que ha hecho un gran primer tiempo. Era imposible para ellos pararnos en el segundo", reflexionó.
"En el descanso hablamos de la presión porque nos costaba recuperar en su campo, siempre estábamos con uno menos en alguna jugada, ajustamos eso y estuvimos más cómodos", señaló Valverde.
Durante esos primeros 45 minutos, el público abucheó por momentos al equipo y a Vinicius. "Al Bernabéu ya lo conocemos, los jugadores ya lo conocen. Y gracias que los aficionados son así, porque es consecuencia de la historia, la exigencia es por la historia. La gente quiere más y más y más. Los pitos y los aplausos tienen siempre algo de justicia. Un par de pitos no hacen mal a nadie", recalcó.
En el tramo final, Mourinho retiró del campo a Vinicius y se señaló la oreja en referencia a la ovación que en ese momento le estaba dando el Bernabéu después de acumular un gol y una asistencia. Ambos se rieron. Saben de qué va el asunto. "Hablamos el mismo idioma y todo es más fácil. No hubiera sacado nunca a Vini sin el gol, sin el feeling positivo. La temporada pasada tuvo un par de pitos y sabía que le vendría bien sentir el cariño de la gente".
El otro nombre propio del día fue Mbappé, autor de tres goles. Sobre la mesa, la comparación inevitable con Cristiano Ronaldo, que con Mourinho superó los 50 goles en las tres temporadas del técnico portugués en el Madrid. "Kylian es absolutamente increíble, pero después si son 40, 50 o 60... Prefiero 40 con títulos que 60 sin títulos. Prefiero 40 jugando en equipo que 60 mirándose a sí mismo. Estoy muy contento con él, ha venido dos días antes de sus vacaciones", recordó. "Este tío es increíble", insistió.
El Madrid fue de menos a más y subió marchas en la segunda parte, "inspirado", aseguró Mourinho, por la disputa del Gran Premio de Fórmula 1 en Madrid. "Tenemos la inspiración de entrenar con el ruido de los coches... Así que subimos una marcha más, dos marchas más...", bromeó.