Muere a los 85 años José Luis García Sánchez, director de Las truchas y guionista de Belle Époque
Se ha marchado una de las personalidades más singulares del cine español. José Luis García Sánchez, premiado en Berlín con el Oso de Oro por Las truchas, excelente guionista y figura de la escuela surgida en la Transición, ha fallecido a los 85 años. Su obra abordó con ironía las contradicciones de la sociedad, las relaciones de poder y los cambios culturales y políticos de España.
En sus comienzos estuvo vinculado al teatro. Ya en cine, en 1975 dirigió El love feroz o Cuando los hijos juegan al amor, seguida de Colorín colorado (1976).
Su consagración llegó con Las truchas (1978), una sátira coral sobre las jerarquías y los comportamientos colectivos que obtuvo el Oso de Oro en el Festival Internacional de Cine de Berlín. Este reconocimiento internacional consolidó su personalidad artística y su capacidad para combinar humor absurdo, crítica social y una mirada incisiva sobre la realidad española. A partir de entonces, desarrolló una filmografía personal, alejada de las convenciones narrativas más tradicionales y atenta a las transformaciones de la sociedad de su tiempo.
Durante las décadas siguientes, dirigió películas fundamentales de su trayectoria, entre ellas La corte del Faraón (1985), adaptación cinematográfica de la célebre zarzuela; Divinas palabras (1987), basada en la obra de Ramón María del Valle-Inclán; Tirano Banderas (1993), inspirada en la novela del mismo autor; y Tranvía a la Malvarrosa, adaptación de la obra de Manuel Vicent. Su afinidad con la tradición literaria española, especialmente con el esperpento, la picaresca y la sátira, se convirtió en uno de los rasgos de su cine.
Como guionista obtuvo dos premios Goya: el de mejor guion original por Belle Époque (1992), dirigida por Fernando Trueba, y el de mejor guion adaptado por Tirano Banderas. En su etapa posterior continuó explorando la tradición española mediante películas como Lázaro de Tormes (2001), María querida (2004), dedicada a la filósofa María Zambrano, y Los muertos no se tocan, nene (2011), adaptación de una obra de Rafael Azcona. En 2017 recibió la Espiga de Oro de Honor de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) en reconocimiento a su trayectoria.
"El cine es el oficio más bonito del mundo: no es un trabajo fijo; los compañeros cambian, no son siempre los mismos; y, a veces, te pagan", declaró García Sánchez en el homenaje que le dedicó la Fundación Academia de Cine.
Nadie lo definió mejor.