Natalie Harp se convierte en un dolor de cabeza para Trump: críticas demócratas a su asesora fiel... y ¿tensión con Melania?
Hubo un tiempo en el que los asesores presidenciales intentaban pasar desapercibidos en los pasillos de la Casa Blanca. Esa costumbre ha saltado por los aires con Natalie Harp. Con 35 años, una lealtad incondicional por bandera y un acceso sin precedentes al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, esta expresentadora de televisión se ha visto enredada por huracán que mezcla política de alto voltaje, fuego cruzado entre partidos y hasta tensiones conyugales.
Lo que hasta hace poco se comentaba entre susurros en los pasillos del poder norteamericano ha estallado públicamente: la creciente incomodidad y recelo de la primera dama, Melania Trump, y el uso que la oposición demócrata ha hecho de esta inusual cercanía para golpear de lleno al presidente.
Para entender el ascenso de Harp hay que remontarse a 2019, cuando subió a un escenario conservador para agradecer a Trump la aprobación de la ley Right to Try, asegurando que el acceso a terapias experimentales le había salvado la vida frente a un agresivo cáncer de huesos. Aunque han surgido dudas sobre su enfermedad y su tratamiento, lo cierto es que, desde entonces, su devoción por el magnate no ha hecho más que crecer. Es recíproco, parece.
Hoy, con un cargo formal de asistente ejecutiva y un sueldo de 150.000 dólares anuales, se ha ganado el apodo de la "impresora humana" porque, literalmente, viaja con una impresora portátil y una batería para suministrar a Trump, en papel físico, cada noticia, encuesta o titular elogioso que encuentra en la red.
Además, gestiona y redacta directamente mensajes en su cuenta de Truth Social. Trump se enorgullece de escribir él mismo sus mensajes, pero lo hace sólo a veces; en otras ocasiones, dicta a su asesora lo que quiere decir y hasta dónde poner las mayúsculas. Otras veces, le da la idea y luego supervisa. En resumen, juntos conforman un relato, una imagen. Algunos señalan que la joven tiene más acceso al presidente que incluso su jefa de gabinete, Susie Wiles.
Su nivel de entrega raya en lo inverosímil: según reportes publicados por la CNN, en 2023 Harp llegó a esconderse en el maletero de una camioneta con tal de no quedarse fuera de la comitiva que acompañaba a Trump a un tribunal de Nueva York. "El episodio, del que no se había informado previamente, resume a la perfección el papel que Harp se ha labrado en los últimos años como una presencia constante y sumamente dedicada al lado de Trump. Sus métodos han irritado a altos asesores y, en ocasiones, han provocado intentos de apartarla del círculo íntimo del presidente", según varias fuentes consultadas por la cadena.
Informaciones reveladas en medios como el New York Times señalan incluso que el personal del gabinete descubrió notas escritas por ella hacia el mandatario con frases tan reveladoras como "Eres todo lo que me importa" o "Quiero brindarte alegría". Su entorno dijo que era sencillamente agradecimiento por seguir viva y tener un buen empleo, pero otras voces insisten en que evidencian una cercanía poco usual.
Su hermano, Preston Harp, con el que lleva años distanciado, ha dicho que no cree que la lealtad de su hermana a Trump se base en ninguna "atracción física", sino más bien en la educación conservadora que recibieron los hermanos. "Bueno, mi madre nos educó con la idea de que el excepcionalismo estadounidense era la forma correcta de ver las cosas, que Estados Unidos es el amo del mundo", aclara a la CNN. Hasta escribió en el pasado, de chavala, cartas a otros presidentes, como George W. Bush.
La influencia que Harp ejerce sobre el presidente quedó al descubierto en junio gracias a los reporteros del Times Maggie Haberman y Jonathan Swan, en su libro Cambio de régimen. Desde entonces, la lupa ha acompañado a licenciatura en Artes y máster en Administración de Empresas. Los autores citan a Trump diciéndole a su personal que Harp lo quería tanto como su esposa e hijos. "Todos ustedes se irán a ganar dinero. Ella nunca me abandonará", les dijo.
El silencio de Melania
Mientras la presencia de Harp en mítines, campos de golf y viajes oficiales es prácticamente ininterrumpida, el contraste con la primera dama, Melania Trump, resulta demoledor. La exmodelo apenas se ha dejado ver en actos públicos durante este mandato, manteniendo un perfil bajo y residiendo buena parte del tiempo entre Nueva York y Palm Beach.
La NBC dice que, exactamente, ha acudido a la mitad de actos que a estas alturas del primer mandato trumpista. Su falta ha sido especialmente comentada en el funeral del senador Lindsey Graham, la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca o el traslado de los restos de cuatro militares estadounidenses caídos en combate.
Sin embargo, detrás de esa aparente distancia hay un "fuego que quema", dicen algunos medios como The Daily Beast o The Telegraph, que hablan de una sorda lucha de poder y una notable irritación de Melania ante los comentarios y la intimidad que su marido exhibe con Harp. A la esposa del mandatario, siempre cuidadosa con la imagen pública de su matrimonio, no le hacen ninguna gracia, parece, las suspicacias que genera ver a una asesora "rubia de 35 años" -la etiqueta pelín machista que se repite en todos lados- ocupando el espacio visual e institucional que tradicionalmente corresponde a la cónyuge presidencial.
La gota que colmó el vaso ocurrió recientemente en un viaje a Turquía: tras una alerta de seguridad por posibles amenazas iraníes, Trump fue evacuado en una aeronave segura y subió a Harp con él, dejando a figuras de primer nivel como el secretario de Estado y la portavoz de prensa en el avión señuelo. Que la asistente fuera la elegida para acompañarlo en un momento de crisis no pasó desapercibido para nadie, y mucho menos en el círculo de Melania. El Daily Mail dice que la esloveno-estadounidense está siendo "objeto de burlas" por esto.
Los demócratas, a la carga
Teniendo en cuenta que en noviembre hay elecciones legislativas en EEUU, en las que los republicanos de Trump podría perder la Cámara de Representantes o el Senado en favor de los demócratas, es entendible que los opositores se agarren a todo para hacer campaña. También a esta polémica.
Durante un encendido mitin en Atlanta, el senador por Georgia Jon Ossoff lanzó el dardo más directo al presidente: "No quiere hacer el trabajo de presidente. Lo que quiere es construir su salón de baile y viajar con Natalie en su palacio volante", disparó ante una multitud entregada. La frase, cargada de doble sentido, encendió las redes sociales y colocó el nombre de Natalie Harp en los informativos de todo el país.
Para los demócratas, el episodio es un ejemplo flagrante de distracción, nepotismo funcional y pérdida de rumbo en el Despacho Oval.
En otras ocasiones, Trump aprende a pasar. Con esto no, el tema le disgusta hasta el punto de que anteayer, se encaró con una reportera de manera explosiva. Durante una comparecencia ante los medios en el Despacho Oval, la periodista de CNN Kristen Holmes le preguntó directamente por las acusaciones de Ossoff y su relación con Harp. El presidente perdió los estribos en directo, tildando la pregunta de "asquerosa" y a la reportera de "falsa y ruidosa". Zanjó el tema a gritos.
Con una oposición dispuesta a hurgar en la herida, una Casa Blanca a la defensiva y una primera dama observando desde la distancia con evidente desagrado, el "fenómeno Natalie Harp" ha dejado de ser una simple curiosidad de oficina para convertirse en una bomba de relojería política y personal en el corazón de Washington.