OpenAI propone ahora ceder un 5% de su capital a la Casa Blanca para frenar la presión política en torno a la IA
Compartir capital para compartir riesgos y fusionar objetivos. Es lo que OpenAI ha planteado formalmente al Gobierno de Donald Trump, a través de la cesión de una participación del 5% de su capital a la administración de Estados Unidos. La propuesta, revelada este jueves por el diario británico , implicaría una trasvase de 42.600 millones de dólares (aproximadamente 37.400 millones de euros), tomando como referencia la ronda de financiación de marzo en la que la firma alcanzó una valoración de 852.000 millones de dólares.
Se trata de una idea que ya habían puesto sobre la mesa otras startups como Anthropic. Las compañías de IA aseguran que sería una manera de “compartir los beneficios de la IA” y la riqueza que genere esta tecnología con los ciudadanos, ayudando a contrarrestar efectos negativos como la pérdida de empleos o la extensión de centros de datos.
No obstante, la jugada también integraría aún más los objetivos a largo plazo del Gobierno estadounidense y las desarrolladoras de IA. Esto sería clave en cuestiones como las enormes inversiones en computación que empresas como OpenAI se han comprometido a realizar en los próximos años y que muchos analistas dudan que pueda satisfacer con sus ingresos actuales. También podría beneficiar a las desarrolladoras en cuestiones regulatorias, puesto que la Casa Blanca se vería aún más incentivada a promover medidas que favorezcan su crecimiento por encima de la seguridad, así como a presionar a terceros países a hacer lo mismo.
La noticia llega además en un momento en el que Washington está aumentado su control sobre los nuevos sistemas de IA y su posible impacto en la economía. Trump llegó a imponer un veto a la exportación de los modelos avanzados de Anthropic por los riesgos de ciberseguridad que entrañaban para el resto de empresas. La medida, la primera de su tipo que ha afectado a sistemas de inteligencia artificial, quedó en suspenso este miércoles tras un acuerdo entre las autoridades y la startup.
Según el , el consejero delegado de OpenAI, Sam Altman, ha trasladado la propuesta directamente en conversaciones preliminares con Trump, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent. El esquema diseñado por Altman no se limita a su propia startup, sino que aspira a un acuerdo sectorial más amplio por el cual Washington pasaría a poseer el 5% de cada uno de los principales desarrolladores de inteligencia artificial del país, incluyendo a competidores como Anthropic, Google y Meta.
Un fondo soberano para la IA
El vehículo propuesto para gestionar estas participaciones se articularía como un fondo soberano público inspirado en el modelo del Fondo Permanente de Alaska, una corporación estatal financiada con ingresos del petróleo que distribuye dividendos anuales a sus residentes y ayuda a sostener el presupuesto público. No se ha confirmado si el resto de las compañías tecnológicas implicadas estarían dispuestas a aceptar este planteamiento, más allá de Anthropic. Cualquier acuerdo definitivo de esta naturaleza requeriría, en última instancia, la validación del Congreso estadounidense.
Acompañando a esta filtración, el ha publicado también este jueves una tribuna firmada por el propio Altman en la que afirma que “las instituciones democráticas no deben ceder sus responsabilidades a los laboratorios de IA”. “Las decisiones más importantes sobre el uso de esta tecnología deben tomarse mediante procesos democráticos, no por un pequeño grupo de empresas en San Francisco”, enfatiza.
La jugada propuesta por Altman cuenta con antecedentes inmediatos en el Gobierno de Trump que lo involucran directamente en el negocio de los chips y la IA. En 2025, la Casa Blanca adquirió una participación del 10% en el fabricante de chips Intel mediante una inversión de 8.900 millones de dólares en acciones ordinarias, destinada a respaldar la reestructuración financiera de la compañía. También negoció una comisión del 15% con Nvidia y otros diseñadores de chips sobre sus ventas en China a cambio de levantar el bloqueo para vender sus productos en el gigante asiático.