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Trump exime a Rusia de nuevas batería de sanciones que aprobó el Congreso de Estados Unidos

· War chronicles

El presidente Donald Trumpde Estados Unidos eximió este viernes (16.10.2026) a Rusia de la aplicación de importantes sanciones y aranceles, apenas unos días antes de que entraran en vigor conforme a una ley que él mismo promulgó el mes pasado y que fue aprobada por el Congreso.

La medida abarca tanto los aranceles sobre productos rusos como las penalizaciones por la compra de petróleo y gas procedentes de ese país.

En una orden ejecutiva publicada por la Casa Blanca la noche de este viernes, Trump señaló que dicha exención responde a los intereses nacionales de Estados Unidos.

La ley tiene como objetivo aumentar la presión sobre Rusia debido a su invasión de Ucrania, iniciada en 2022. Sin embargo, Trump ha mostrado una postura cada vez más cercana hacia Rusia y ha criticado públicamente al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, llegando incluso a sugerir que Kiev necesita un nuevo líder.

La Ley Lindsey O. Graham

La legislación, cuyo principal impulsor en el Congreso fue el fallecido senador Lindsey Graham —republicano por Carolina del Sur—, habría impuesto aranceles de hasta el 100% en un plazo de 30 días a todos los productos importados a Estados Unidos desde los cinco mayores compradores de petróleo crudo o gas ruso.

Asimismo, la medida habría afectado a cualquier país que, a sabiendas, hubiera adquirido petróleo o gas 30 días después de la promulgación de la ley, o que figurara entre los cinco principales países que ayudan a Rusia a eludir las sanciones.

La orden establece que la exención permanecerá vigente hasta que Trump o sus altos funcionarios determinen que "es apropiado tomar medidas adicionales".

A mediados de septiembre, Trump promulgó la "Ley Lindsey O. Graham de Sanciones contra Rusia e Irán de 2026".

"He presentado al Congreso una certificación de que la concesión de dicha exención, en este momento, responde a los intereses nacionales de Estados Unidos", señaló Trump en la orden.

Criticas de China e India

Países como China e India, que figuran entre los mayores compradores de petróleo ruso, han expresado su preocupación respecto a la ley de sanciones contra Rusia.

Pekín ha manifestado que "se opone sistemáticamente a la aplicación extraterritorial de leyes que carecen de fundamento en el derecho internacional", mientras que la India advirtió a Washington de que los nuevos aranceles podrían afectar a las relaciones bilaterales.

La ley faculta al presidente para eximir de sanciones, bastando con que informe al Congreso de que, a su juicio, dichas sanciones no redundan en el interés nacional.

Senador acusa a Trump de "capitular" ante Putin

El congresista estadounidense Don Beyer, demócrata por Virginia, arremetió contra Trump por esta exención, afirmando que está cediendo ante el presidente ruso, Vladímir Putin.

"Esta nueva capitulación de Trump ante Putin traiciona, una vez más, a nuestros socios ucranianos y desafía la clara intención del Congreso al aprobar una legislación diseñada para castigar a Rusia por su guerra de agresión ilegal", declaró Beyer.

Trump también ha sido objeto de críticas por parte de varios senadores estadounidenses —incluidos algunos republicanos— a raíz de un reciente acuerdo sobre diésel con Rusia, en el que Trump aceptó levantar las sanciones a las exportaciones rusas a cambio de que Rusia suministrara diésel a los mercados globales, con el objetivo de reducir los precios del combustible.

Los legisladores que criticaron el acuerdo señalaron que este contribuiría a financiar el esfuerzo bélico de Rusia.

No se eliminan sanciones anteriores

La decisión de este viernes no elimina las sanciones que Estados Unidos ya había impuesto a Rusia mediante órdenes ejecutivas anteriores.

Trump anunció el pasado 9 de octubre que había acordado con su homólogo ruso, Vladímir Putin, el suministro de diésel para los mercados internacionales, con el objetivo de aliviar los precios de la energía y los combustibles.

El mandatario republicano afirmó que Rusia entregaría inicialmente más de 300.000 toneladas de combustible y que posteriormente suministraría cantidades adicionales, condicionadas en parte al estado de sus refinerías.

El acuerdo ha suscitado críticas de legisladores de ambos partidos, que cuestionan sus posibles efectos sobre la presión económica contra Moscú y su compatibilidad con la legislación estadounidense.

Los detractores advierten que los ingresos derivados de la venta de combustible ruso podrían contribuir a financiar la guerra contra Ucrania, mientras la Administración defiende la necesidad de contener los costos energéticos.

jc (reuters, efe, afp, dpa, ap)

 

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