Uno de cada seis envíos agrícolas de Israel a Europa oculta su origen: los consumidores y los gobiernos europeos subvencionan sin saberlo la agricultura de los asentamientos, según una investigación sobre 30.000 documentos
Origen bien conocido. La etiqueta de muchos de los productos y cultivos agrícolas que Israel exporta a Europa perfectamente podría llevar esa nota, porque muchos de estos elementos provienen de la Palestina ocupada.
Una investigación a gran escala de la organización jurídica sin ánimo de lucro Global Echo ha probado que los exportadores israelíes han ido ocultando de forma sistematizada la procedencia para poder beneficiarse de exenciones fiscales ilegales que impulsan la economía de los colonos en territorios como Cisjordania.
El trabajo incluye alrededor de 30..000 documentos "de una naturaleza sin precedentes", recoge la propia entidad, basados en los miles de envíos hechos por Israel a Reino Unido y a la Unión Europea durante ocho años, como detalla The Guardian en un reportaje.
Esto supone que uno de cada seis envíos investigados contenía productos agrícolas procedentes de asentamientos ilegales en la Palestina ocupada y los Altos del Golán sirios. De ellos, al menos el 42% habían sido etiquetados por 'error' como cultivados en Israel.
¿Error humano? Para la directora ejecutiva de Global Echo no, en absoluto. Emily Schaeffer Omer-Man señala en el informe que "esto no es una anomalía ni algo accidental; es un sistema que el Reino Unido y la UE han perpetuado y aceptado". Un "componente sustancial y recurrente" del comercio agrícola de Israel a Europa en los últimos años, según afirma la oenegé en su extenso análisis documental.
Por ello, la entidad exige al Gobierno británico revisar sus controles actuales sobre las importaciones que hace de Israel y amenaza con reclamaciones legales a ambas partes del negocio si no se endurecen las medidas de verificación.
Desde hace años, Europa es el mayor mercado de Israel, y dentro de ella, la UE es su principal socio comercial ya que concentra cerca del 30% de las exportaciones hechas por Tel Aviv. Esto es así en buena medida gracias al Acuerdo de Asociación y libre comercio entre la Unión Europea e Israel, sellado en 1995 y últimamente en constante tela de juicio.
Este mismo marco de relaciones comerciales y jurídicas es el que llevan años intentando suspender gobiernos como el español ante los crímenes perpetrados por las tropas israelíes en Gaza y más recientemente en Líbano.
El problema, al menos en este asunto, es que si bien el acuerdo reduce los aranceles para los productos israelíes, no incluye aquellos producidos en los asentamientos de colonos, por lo que la 'trampa' incumpliría la legislación vigente.