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Hallan muertos al director Rob Reiner y a su mujer en su casa de Los Ángeles y la Policía interroga a un familiar por posible homicidio

Tragedia y estupor en Hollywood. Rob Reiner, el conocido director de cine de títulos como Cuando Harry encontró a Sally o La princesa prometida, ha sido hallado muerto junto a su mujer en su casa de Los Ángeles, en lo que la policía ha descrito como un aparente homicidio.

Un portavoz de la familia confirmó la muerte del realizador, de 78 años, y de Michele Reiner, de 70. Aún se desconocen las causas del presunto homicidio, pero fuentes del portal TMZ han indicado que en los cadáveres había cortes «compatibles con los producidos por un cuchillo«.

«Con profundo pesar anunciamos el trágico fallecimiento de Michele y Rob Reiner», indicó en un comunicado. «Estamos desconsolados por esta repentina pérdida y pedimos respeto a nuestra privacidad durante este momento tan difícil».

La Policía de Los Ángeles ha dado pocos detalles de lo sucedido en el 200 de la avenida Chadbourne, ubicada en Brentwood, uno de los barrios más exclusivos de la ciudad. El jefe de policía, Alan Hamilton, dijo que aún no están «buscando a nadie como sospechoso ni como persona de interés… y no lo haremos hasta que concluyamos nuestra investigación y avancemos en el proceso». Añadió que se entrevistará a muchos familiares, pero que «nadie ha sido detenido; nadie está siendo interrogado como sospechoso». Pero muchos medios estadounidenses apuntan ya a Nick Reiner, hijo del director y con problemas psicológicos, como presunto autor del asesinato.

Fuentes consultadas por Los Angeles Times confirmaron que se está investigando a un familiar de la pareja en conexión con sus muertes. Se sabe, además, que no hay señales de que alguien tratara de forzar puertas o ventanas para entrar en casa del legendario director. Fuentes de The Times también informan que un familiar estaba siendo interrogado en relación con las muertes. También confirman esas mismas fuentes que no había señales de entrada forzada en la vivienda y que Reiner presentaban lesiones compatibles con heridas de arma blanca.

«Esta es una pérdida devastadora para nuestra ciudad y nuestro país. Las contribuciones de Rob Reiner resuenan en toda la cultura y la sociedad estadounidenses, y ha mejorado innumerables vidas a través de su trabajo creativo y su defensa de la justicia social y económica», escribió la alcaldesa de Los Angeles, Karen Bass.

Ganador de dos Emmy como actor de comedia y nominado en cuatro ocasiones al Globo de Oro como director, con Reiner se apaga una de las voces más entrañables y queridas de la industria. Hijo del legendario comediante Carl Reiner, comenzó su carrera frente a las cámaras como actor —inolvidable como Meathead en la serie Todo en familia—, pero pronto encontró su verdadera voz detrás de ellas, donde se consolidó como uno de los directores más versátiles de Hollywood.

Durante los años 80 y 90 firmó una racha extraordinaria de películas que hoy forman parte del canon de lo que algunos bautizaron como cine comercial inteligente. Desde el falso documental This Is Spinal Tap, sátira feroz de la industria musical, hasta clásicos tan distintos como La princesa prometida, Algunos hombres buenos o Misery, Reiner demostró una habilidad poco común para moverse entre la comedia, el drama, el romance y el thriller sin perder identidad. Su cine se caracteriza por una puesta en escena clásica, una enorme confianza en los guiones y una atención especial a los personajes y los diálogos. Era un sólido narrador.

Junto a Nora Ephron, guionista y directora, formó un tándem esencial en Cuando Harry encontró a Sally (1989), una película que se convirtió en un hito del género y que consolidó a ambos como figuras clave en Hollywood. Ahí queda el debate que aún colea sobre si los hombres y las mujeres pueden ser amigos, y la magnífica escena en la que Sally, interpretada por Meg Ryan, finge un orgasmo en una cafetería, rodada en el deli Katz’s Delicatessen, en el 205 de Houston Street en Nueva York.

Ephron escribió el guion y Reiner lo dirigió, aportando su sensibilidad hacia los personajes y su habilidad para equilibrar humor y emoción. Cuatro años más tarde, Reiner haría un pequeño papel a las órdenes de Ephron en otro clásico del género, Algo para recordar (1993).

Reiner mostró su ambición por dirigir desde que era un adolescente. Seis años después de terminar su etapa en Todo en familia firmó su primera comedia con gancho, Juegos de amor en la universidad, con John Cusack y Daphne Zuñiga. En 1987 dio muestras de su verdadero potencial en Cuenta conmigo, la historia de cuatro amigos que recorren un largo camino junto a las vías del tren para ir a ver el cadáver de un adolescente en 1959, con una memorable banda sonora de fondo.

La adaptación al cine de la novela de William Goldman, La princesa prometida, supuso un espaldarazo importante para su carrera, una mezcla de aventura, sátira y romance que caló entre la crítica. Pese a tener una nómina importante de títulos en el zurrón a sus 78 años, Reiner acababa de estrenar una película, la secuela de The Spinal Tap, el falso documental con el que comenzó su recorrido tras las cámaras, una suerte de colofón a su carrera que ha terminado de forma abrupta e inesperada.

Destacados políticos, actores y otros artistas se mostraron este lunes conmovidos por la muerte del director. «Michelle y yo estamos desconsolados por el trágico fallecimiento de Rob Reiner y su amada esposa, Michele. Los logros de Rob en cine y televisión nos brindaron algunas de nuestras historias más preciadas en la pantalla», escribió el expresidente Barack Obama en X. «Pero detrás de todas las historias que produjo se encontraba una profunda creencia en la bondad de las personas y un compromiso de por vida para poner esa creencia en práctica», agregó.

La exvicepresidenta de EEUU Kamala Harris señaló, por su parte, que «la obra de Rob Reiner ha impactado a generaciones de estadounidenses. Los personajes, los diálogos y las imágenes que dio vida en cine y televisión están presentes en nuestra cultura».

El actor y productor Elijah Wood aseguró en X que se sentía «horrorizado al enterarse del fallecimiento» de Reiner y su «maravillosa esposa» Michele.