El programa expositivo de 2026 del Museo del Prado no se basará en muestras monográficas dedicadas a los «grandes nombres» artísticos, si no a temáticas concretas, según ha manifestado el director de la pinacoteca, Miguel Falomir, en la presentación de sus proyectos en 2026.
A la manera de Italia, España y el gótico mediterráneo será la primera gran exposición del año, dedicada a mostrar un tema «inédito» no solo en términos museísticos y museográficos si no en materia de «literatura artística».
A juicio de Falomir, se trata de una de las muestras «más complejas y ambiciosas» que recuerda en su trayectoria profesional al mando del museo. Así, se mostrará el papel de Italia en el desarrollo de la pintura en España durante el siglo XIV y XV. El director ha asegurado que ha sido muy «compleja» de realizar logísticamente porque las piezas son textiles «delicadísimos» y obras sobre tablas que muchas veces no han abandonado los espacios en los que han estado siempre. Una de ellas procede de un convento de clausura del que no ha salido desde el siglo XIV.
Enmarcada en el año de las Tres reinas en el que el Museo reivindica el papel que tienen en su historia Isabel de Farnesio, Cristina de Suecia y la propia esposa de Felipe IV, la pinacoteca acogerá la muestra Mariana de Austria.
Aunque no fue una reina coleccionista, Mariana sí fue una «figura absolutamente capital» en España, según Falomir. «Fue probablemente la reina que uso el arte de una forma más coincienzuda para promover sus distintos roles«, ha añadido para luego adelantar que esta muestra tendrá obras de importantes artistas como Diego Velázquez o Claudio Coello con prestámos de museos de Viena.
Otra de las exposiciones temporales del 2026 será Rilke y el arte español, que llegará a las salas en el centenario de la muerte del artista. También en la línea de actuación que versa sobre el propio Prado, se podrá visitar Prado. Siglo XXI, en la que se reflexionará sobre cómo debe «reinventarse» la pinacoteca y no «dormirse en los laureles» para seguir manteniendo el «liderazgo cultural que hasta ahora tiene».
Además, ya durante el próximo invierno se inaugurará Hans Baldung Grien sobre la figura del pintor renacentista alemán; y sobre fotografía llegarán las muestras El Prado Multiplicado. La fotografía como memoria compartida y El universo del artista ante la cámara.
Completando la programación, Falomir ha adelantado que el resto de muestras serán Valeriano D. Bécquer. Los cuadros de costumbres, Ricardo de Madrazo. Dibujos y acuarelas, El cuadro del hambre -en la que se contará la historia del cuadro de José Aparicio e Inglada que pasó de ser uno de los más valorados del Prado a «poco más que un chiste» por su carácter adulatorio, e itinerarios propios como La Ingeniería en el Prado. Un puente entre el arte y la técnica.
El director de la pinacoteca ha asegurado que aunque este año no habrá «grandes nombres» como en el anterior, el Prado no depende de sus exposiciones temporales para lograr ingresos porque la mayor parte de sus visitantes llegan a las salas por la Colección Permanente, lo que les quita «presión» sobre las temporales. «Podemos estar acertados o equivocados (en las temporales) pero no hay esa urgencia. Somos privilegiados», ha zanjado.
El Museo Nacional del Prado también incluye en su programación para 2026 el Proyecto anfitrión que, según ha avanzado Falomir, consistirá en una serie de medidas para evitar que la pinacoteca se convierta en el «metro a hora punta». Así, ha asegurado que aunque son buena noticia los más de 3,5 millones de visitantes que acudieron al museo en 2025, al Prado «no le hacen falta más» y que la intención es diversificar el perfil de los asistentes. «No queremos que ir al Prado sea como coger el metro en hora punta», ha añadido Falomir.
Estas medidas, que se darán a conocer formalmente más adelante, «optimizarán» los recursos de la pinacoteca y perseverarán en medidas que ya existen como la prohibición de tomar fotografías y se implantarán otras nuevas como optimizar los accesos al Museo o reedimensionar el número de personas que conforman los grupos de visitas. «Son medias no solo para que no colapse (el Museo), si no para que además sea una experiencia grata«, ha asegurado el director.
