En abril de 2022, la Unión Europea aprobó la directiva que permitía a sus estados miembro aplicar un tipo reducido en el IVA a las ventas del arte. En marzo de 2024, coincidiendo con la edición de ese año de Arco, la gran feria de arte en España, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, anunció que la intención del Ministerio de Cultura era que esa reducción se aplicara en nuestro país. Cuatro y dos años después, el tipo para estas operaciones sigue anclado en el 21%. Sin ningún avance significativo para reducirlo.
Ante esa situación, las galerías españolas, a través del Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo que engloba a unas 150, han iniciado una huelga que se extenderá a lo largo de esta semana. Esos espacios permanecerán cerrados hasta el 7 de febrero y, durante los tres próximos meses, tampoco desarrollarán el trabajo gratuito que hacían para las administraciones -búsqueda de obra, mediación con coleccionistas, fotografías profesionales…-. La exigencia es que el IVA baja de ese 21% y se ajuste al de otro países del entorno como Francia (5,5%), Italia (5%), Alemania (7%) o Portugal (6%).
«Esta es una reivindicación histórica, pero es que desde que se cambió la regulación ya es una necesidad. Eso nos dio esperanzas, pero estamos fuera de plazo y seguimos sin aplicarlo», expone Olga Adelantado, directora de Luis Adelantado Gallery en Valencia y vicrepresidenta del Consorcio. «Y mientras tanto la pelota sigue pasando de Hacienda a Cultura y de Cultura a Hacienda sin que se haga nada. Estamos sufriendo, estamos ahogados porque el capital cultural va a seguir bajando de nivel si se frena la compraventa», agrega esta galerista.
La negociación política con la compraventa de arte es un asunto que lleva encallado en España desde hace décadas. Ya a finales de los 80, en el breve periodo ministerial de Jorge Semprún, se abordó la necesidad de llevar a cabo una Ley de Mecenazgo que nunca vio la luz. En los años siguientes, tanto con gobiernos del PP como del PSOE, las galerías reclamaban esa bajada del IVA a un tipo reducido como el resto de artes -salvo en el Gobierno de Mariano Rajoy donde se subió al 21%-. Tampoco se hizo. Y, desde 2022, con la directiva europea, el escenario parecía más propicio, pero cuatro años después sigue estancado pese a las protestas del sector que, en la edición del pasado año de Arco, ya escenificó su malestar con un apagón de sus stands durante unas horas.
El cierre de esta semana es el siguiente paso ante «el silencio» de la Administración. El Ministerio de Cultura afirma que quiere llevar a cabo la bajada y que es Hacienda quien no lo tiene en su agenda. «Lo que obtenemos del Gobierno es silencio, por eso vamos a desarrollar todas las acciones posibles para que se nos escuche. Puede haber algunos sectores de la población donde se nos considere un producto de lujo, pero la Administración y los partidos políticos saben perfectamente cuál es nuestro trabajo. Si su respuesta es la inactividad por lo que puedan pensar algunos sectores, me parece que es algo muy pobre«, apunta Idioa Fernández, presidenta del Consorcio de Galerías.
La fecha elegida por los galeristas para la protesta, a escasas semanas del inicio de Arco, muestra la urgencia de estos profesionales. Porque, en los últimos años, se ha evidenciado en ferias como la madrileña la situación dispar con otros países que tiene España. Alguien puede acudir al stand de una galería francesa o italiana y comprar una pieza con un IVA del 5,5 o del 5% y que, inmediatamente al lado, en una galería española otro esté gravada con el 21%. «Cada año, cuando se acerca Arco, hay un mensaje esperanzador de que el IVA se va a bajar. Luego llega el 20 de marzo y todo se ha olvidado hasta otra vez el año siguiente. Es el eterno retorno. La realidad es que nosotros estamos mal vistos por la izquierda y por la derecha porque nos tienen por un artículo de superlujo. Cosa que no es cierta, nosotros creamos un patrimonio cultural», apunta Juan Silió, director de la galería cántabra con su mismo nombre.
En la misma línea se muestra Angustias Freijo, directora de Freijo Gallery en Madrid: «Estamos enfadados, desesperados y tristes porque sentimos que la clase política abusa de nosotros. En lugar de tratarnos como activos culturales nos tratan como Chanel o Louis Vuitton. No digo que no haya galerías que lo sean, pero no es en absoluto la realidad de la mayoría». La complementa Patricia Rodrigo Puyó, directora de la galería aragonesa Antonia Puyó: «Esta situación, que llevamos años reclamando, es especialmente insostenible ahora. La globalización ha cambiado el mundo del arte, las redes sociales nos han permitido un recorrido internacional más sencillo. Y un coleccionista tiene muy fácil cambiar su preferencia de un artista español por otro de otro país si se enfrenta a este IVA. Es un círculo vicioso porque el coleccionista no compra arte español, no se promocionan nuestras artes y no se puede generar un tejido».
Tras la huelga, los galeristas preparan nuevas medidas de presión, aún por concretar, en caso de que no se atiendan sus reivindicaciones. Las reuniones de la asamblea del Consorcio son frecuentes y, desde ahí, se está trazando el plan a seguir de cara al futuro. «Yo pienso que ante esta huelga tiene que haber alguna repercusión porque estamos exponiendo que hay una desventaja evidente con otros países, que no somos competitivos y que hay un agravio en el mercado«, señala Ángela Baños, directora de la galería homónima en Badajoz. Y cierra Idoia Fernández: «Si esto sigue así, será muy difícil que sigamos aquí. Y eso supone perder centro culturales gratuitos y, sobre todo, poner en peligro el tejido artístico de este país».
