Tras la confirmación iraní de la muerte del ayatolá Ali Jamenei, acompañada por amenazas de una feroz respuesta, los ataques se intensificaron en Israel, Irán y varios países árabes, incluyendo esta madrugada proyectiles desde Líbano contra el norte israelí por primera vez en la guerra.
Mientras infraestructuras del régimen de Teherán con cada vez menos líderes, comandantes y defensas antiaéreas eran objeto de intensos bombardeos, Israel padecía el domingo el peor ataque en las salvas de misiles balísticos de Irán en represalia por la ofensiva iniciada el sábado. Al menos nueve ciudadanos muertos y 50 heridos fue el balance del impacto directo y letal del misil con 500 kilos de explosivos en una sinagoga que contenía un viejo refugio en la ciudad de Beit Shemesh, cerca de Jerusalén. Varios edificios fueron destruidos tras el inusual fallo del sistema defensivo.
De esta forma, el número de víctimas en Israel desde el sábado asciende a 11. Una cuidadora filipina de una anciana fue la primera debido al misil que hizo temblar el centro de Tel Aviv. «El régimen terrorista iraní apunta de forma directa e intencionada contra la población civil. Es su estrategia», denuncia el ejército israelí que moviliza estos días un total de 100.000 reservistas básicamente para reforzar sus defensas.
Mientras lidian con los misiles de su debilitado pero furioso enemigo y vuelven al estado de emergencia bajo sirenas y explosiones (en su mayoría neutralizaciones de las capas defensivas), los israelíes tienen la esperanza de que sea el inicio del fin del régimen de los ayatolás. Sin olvidar que por un lado ésta no es una misión fácil ni inmediata y por otro que la caída no significa necesariamente el cambio.
«Actuamos para eliminar la amenaza existencial sobre Israel. Estamos creando las condiciones militares y operativas para la caída del régimen iraní», declaró el portavoz militar Effie Defrin en alusión a ataques contra sedes y fuerzas encargadas de la represión interna en Irán.
El inicio de la segunda jornada de la segunda guerra entre Irán e Israel y Estados Unidos en ocho meses estuvo marcado por la represalia prometida de la Guardia Revolucionaria y los ataques aéreos y navales israelí-estadounidenses contra el régimen que, a diferencia de lo ocurrido en la Guerra de los 12 días en junio, se juega su supervivencia. A la espera de conocer los efectos de la desaparición del número 1 de la teocracia iraní, ya está confirmadas las muertes de importantes comandantes y dirigentes en la primera oleada de ataques. Concretamente 40 murieron «en un minuto» en la apertura-sorpresa de la ofensiva, según Defrin.
Preguntado por la denuncia de Irán sobre un ataque que causó 148 muertos en un colegio este sábado en Minab, otro portavoz militar israelí respondió que no tiene conocimiento de «ninguna operación» de su ejército en esa zona y añadió que, al igual que EEUU, lo están comprobando.
«Uno de los objetivos es cazar las lanzaderas de misiles balísticos», nos dice un alto funcionario después de que en junio Israel destruyera, según sus datos, alrededor de la mitad de las 500 lanzaderas de misiles tierra-tierra móviles y estáticos de Irán. En los últimos dos días, Israel atacó 60 lanzaderas de misiles.
Israel ve la operación Rugido de León como una oportunidad histórica para «completar el trabajo» interrumpido en gran medida por Trump en junio. No solo en el frente balístico y nuclear sino en el cambio de régimen, lo que supondría una decisiva sacudida a su eje tras los golpes propinados a Hizbulá, Hamas y la salida de Bashar Asad de Siria. Hoy, lo que Jamenei llamaba «Eje de Resistencia» no tiene nada que ver con aquel en torno al anillo de fuego de milicias bajo la batuta de Fuerza Quds (Guardia Revolucionaria) de su soldado preferido, Qasem Soleimani (asesinado por EEUU en 2020).
El ataque de Hamas del 7 de octubre del 2023 no solo desató una masiva ofensiva israelí en la hoy devastada Franja de Gaza sino que, como efecto dominó, llevó a la decapitación de las piezas más importantes y blindadas: Yahie Sinwar, Mohamed Deif e Ismail Haniyá (Hamas-Gaza), Hasan Nasralá (Hizbulá-Líbano) y ahora Jamenei. «No olvidaremos el Shabat de octubre y seguiremos persiguiendo a los enemigos de Israel, desde los arquitectos del ataque hasta los terroristas que participaron en la masacre», tuiteó Defrin en un mensaje en X que rescata las siguientes palabras de Jamenei del 10 de octubre del 2023: «Los sionistas tiranos: de la derrota del sábado 7 de octubre no se puede levantar uno; ustedes trajeron esta calamidad sobre sí mismos».
«El tirano Jamenei fue abatido en el golpe inicial de la operación Rugido de León, junto con otras figuras importantes del bastión del régimen terrorista iraní», proclamó el ministro de Defensa, Israel Katz, expresando su deseo de que ello lleve al pueblo iraní a expulsar al régimen «por su bien y el de la región». Y añadió: «Quienquiera que haya trabajado para destruir a Israel, fue destruido. Se hizo justicia y el eje del mal sufrió un golpe demoledor«.
En Israel hay quien se aferra al simbolismo al referirse a Purim. Esta festividad judía festeja estos días la salvación del pueblo judío ante el plan de exterminio del primer ministro Aman en la antigua Persia del rey Asuero, según el relato del Libro de Ester (Antiguo Testamento).
Ante las ruinas del misil en Tel Aviv y reflejando el consenso en Israel, el jefe de la oposición, el centrista Yair Lapid apoyó la operación y se refirió a la muerte de Jamenei: «El mundo debe entender que el Gobierno en Irán no es un Gobierno más como Occidente percibe sino un régimen que es el mayor exportador de terrorismo en el mundo y que secuestró un Estado». Lapid cree que su desaparición ayudará al pueblo iraní «a liberarse de la cárcel en la que se encuentra».
«Hace 25 años un periodista preguntó a Jamenei qué es lo primero que piensa al despertarse cada mañana. Y él contestó que eliminar a Israel. Hoy ha muerto como un perro y nosotros estamos aquí», declaró el ex primer ministro en el Gobierno con Lapid (2021-2022), el conservador Naftali Bennett.
«El Estado de Israel y el mundo entero están hoy más seguros porque Israel no esperó más. Durante muchos años, estábamos bajo la doctrina de contención, espera y aplazamientos pero ahora actuamos en todos los frentes para golpear a nuestros enemigos», añadió en alusión a la nueva doctrina israelí desde el 7-O.
