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EEUU e Israel golpean el corazón de Teherán

Las calles de Teherán sufrieron el horror de la guerra por tercer día consecutivo, con bombardeos de Israel y Estados Unidos que afectaron barrios densamente poblados, así como infraestructuras de emergencia y un hospital. Ya son 550 los fallecidos en Irán desde el sábado -informó la media luna roja iraní- en este conflicto regional desencadenado por la ofensiva conjunta de Washington y Tel Aviv.

Hace unas horas un proyectil impactó el hospital Gandhi en el norte de Teherán, causando decenas de heridos y escenas de pánico durante su evacuación. Al menos 20 personas murieron en otro ataque aéreo que golpeó una plaza central de la ciudad, en un momento en el que centenares de personas se movilizaban en las calles para conmemorar el asesinato del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei. La agencia de noticias oficial ISNA informó que la sede de los servicios de emergencia de la capital también fue atacada, causando «varios heridos entre los trabajadores de emergencia», señaló el portavoz de la organización Shervin Tabrizi. El presidente iraní, el reformista Masoud Pezeshkian, denunció que los bombardeos son «un ataque a la vida misma». «Atacar a pacientes y niños viola flagrantemente los principios humanitarios. El mundo debe condenarlo. Irán no se quedará callado ni cederá ante estos crímenes», advirtió. Pezeshkian ha asumido las riendas del país junto al jefe de la judicatura y un alto cargo clerical, hasta que la Asamblea de Expertos, un cuerpo formado por 88 clérigos y juristas, elija al nuevo líder. Filtraciones de funcionarios de Teherán revelaron que el nuevo líder supremo podría ser anunciado esta misma semana y que se barajan cuatro o cinco nombres para suceder a Jamenei.

Israel afirmó que su ejército bombardeó múltiples oficinas de los servicios de inteligencia iraníes y otros centros de comando, cuando prosiguen los ataques a la república islámica. «Los (militares israelíes) atacaron 10 sedes pertenecientes al ministerio iraní de Inteligencia, principal cuerpo de inteligencia del régimen, así como muchas instalaciones de la fuerza Quds», indicaron en comunicado, en referencia a la rama de los Guardianes de la Revolución que supervisa las operaciones en el extranjero.

Los ataques contra zonas civiles se extendieron a otras partes del territorio, como en las ciudades centrales de Sanandaj y Kermanshah, donde bombardeos contra edificios residenciales causaron una decena de muertos. Grandes ciudades del país volvieron a registrar un éxodo de ciudadanos que huyeron de las urbes formando caravanas de tráfico de varias horas, en un intento de refugiarse en zonas poco pobladas y con menos probabilidad de convertirse en objetivo de un ataque aéreo.

El embajador iraní ante la ONU, Reza Najafi, declaró que una de las instalaciones nucleares de Irán que sufrió graves daños durante la guerra con Israel en junio de 2025, volvió a ser bombardeada en una acción conjunta entre Washington y Tel Aviv. «Su justificación de que Irán quiere desarrollar armas nucleares es simplemente una gran mentira», afirmó Najafi, que describió el programa nuclear iraní como «pacífico». El organismo atómico de Naciones Unidas (OIEA), declaró no tener indicios de ataques en instalaciones nucleares de Irán en las últimas horas.

El régimen iraní rechaza volver a la mesa de diálogo con Washington, después de que el gobierno de Donald Trump interrumpiera las conversaciones nucleares con una ofensiva conjunta con Israel. «A diferencia de Estados Unidos, estamos preparados para una guerra larga», declaró el jefe de seguridad, Ali Larijani, un alto cargo que ha ganado poder de decisión en materia de defensa tras la muerte de Jamenei. «No negociaremos con Estados Unidos», aseguró, zanjando así varios informes que han aparecido en medios estadounidenses que señalaban que Teherán solicitó reanudar las conversaciones con Washington.

La vía diplomática colapsó el pasado sábado, horas después de que Estados Unidos e Irán celebraran una tercera reunión en Ginebra para intentar encontrar una solución a las exigencias estadounidenses sobre el programa nuclear de Teherán. El encuentro concluyó sin avances, pero con la promesa de continuar con el diálogo esta semana en Viena.

Ahora el escenario ha dado un giro de 180 grados, con el régimen iraní tomando represalias por los ataques contra su territorio y elevando las tensiones con los países del Golfo, que sacudieron los mercados mundiales. Teherán golpeó el lunes una de las refinerías más grandes del mundo en Arabia Saudí. El gigante petrolero estatal Aramco cerró su refinería de Ras Tanura tras recibir el impacto de un dron que provocó un incendio, descrito como aislado y bajo control por fuentes de la industria a Reuters. A ello se le suma un aumento drástico de los precios del gas después de que Qatar suspendió la producción de gas natural en la mayor planta de exportación del mundo tras ser blanco de ataques con drones iraníes. Doha advirtió que «se reserva el derecho» a tomar represalias contra Irán por los ataques que ha sufrido su territorio, que «no pueden quedar sin respuesta», advirtió el ministerio de Exteriores del país. Poco después anunció el derribo de dos drones procedentes del país, sin ofrecer más detalles.

La inestabilidad también aumentó en alta mar, con ataques iraníes contra dos petroleros y tres buques comerciales en el Golfo de Omán que causaron dos víctimas mortales, según informó UKMTO, el centro de monitoreo marítimo de Reino Unido. En el último día el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz -vía por la que cruza el 20 por ciento del comercio de crudo- ha disminuido un 80 por ciento, señaló UKMTO. Los ataques en la región del Golfo han causado ya cinco fallecidos y más de un centenar de heridos, todos trabajadores de otros países como India o Bangladesh.

La guerra ha interrumpido el transporte aéreo en gran parte de Oriente Próximo, afectando especialmente los estados del Golfo, interrumpiendo la industria petrolera y el flujo comercial. Turquía y Azerbaiyán anunciaron que permiten la entrada a su territorio de ciudadanos de terceros países atrapados en Irán y continúa el tránsito libre para los iraníes que quieran regresar a su país.