Sorprender. «Pillar desprevenido», en su primera acepción de la RAE. Quizás este martes por la tarde hubo sorpresa en La Moncloa. Al menos, si hacemos caso a la posición pública del Gobierno. «Ninguna consecuencia«, respondía a la hora de comer José Manuel Albares, ministro de Exteriores, cuando, tras la reunión del Consejo de Ministros, se le preguntó si temía alguna represalia por parte de EEUU a la decisión de no permitir el uso de las bases de Rota y Morón en el marco de la guerra en Oriente Próximo. España no participa en el conflicto, pero una bomba ha caído en nuestros dominios, después de que Donald Trump haya dicho que «va a cortar todo el comercio con España».
Fuentes del Gobierno español, ante esta amenaza, recuerdan que nuestro país es un «miembro clave de la OTAN», además de «una potencia exportadora de la UE». Y, además, aprecian que si el presidente estadounidense decide llevar a cabo su amenaza, debería hacerlo «respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional, y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EEUU». No está descartado que Sánchez comparezca este miércoles en La Moncloa para analizar la situación y dar un respuesta en primera persona.
Pero conscientes de hasta donde puede llegar Trump, en La Moncloa se visualiza cualquier escenario. Por eso, replican sin atisbo de matizar sus posiciones políticas: «Nuestro país cuenta con los recursos necesarios para contener posibles impactos, ayudar a los sectores que pudieran verse afectados, y diversificar cadenas de suministro». La consigna estos días dentro del Ejecutivo es trasladar un mensaje de «tranquilidad» y no añadir más «incertidumbre» a un contexto incierto. De ahí ese propósito de trasladar que todo es afrontable y superable.
En el Ejecutivo saben que una cosa son las amenazas de Trump y otra su materialización y desarrollo. Siempre que se ha producido una amenaza en materia económica debido a la negativa de Sánchez de comprometerse a gastar el 5% del PIB en Defensa, se han refugiado en el hecho de que la política comercial depende de Bruselas y que no se pueden imponer embargos a un país que forma parte de la Unión Europea.
«El Gobierno está tranquilo, tomando sus propias decisiones. Estamos acostumbrados a reacciones bravuconas de Trump», ha dicho el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, en declaraciones a La Sexta. «Recuerdo que el Supremo ha anulado sus aranceles, por lo que estas amenazas tienen poca duración». Horas antes, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, seguía la línea oficial de La Moncloa, reivindicando la soberanía en su toma de decisiones. «La política de Defensa la hacen los españoles. La decidimos aquí, no Trump desde cualquier lugar del mundo».
El escenario es complejo y difícil, no ya sólo porque el choque con Trump asciende de nuevo de cota, sino porque sus declaraciones se han producido durante un encuentro con el canciller alemán, Friedrich Merz, en el Despacho Oval, en el que éste lejos de defender a un socio europeo, ha secundado que España es el único país que no comulga con el aumento del gasto en Defensa. «El presidente tiene razón. España es el único país que no ha aceptado esta subida. Así que tenemos que convencerlos porque todos tenemos que contribuir a nuestra seguridad común y subir el gasto como mínimo al 3,5%. Así que España también tiene que cumplir».
