Mientras Irán empezaba a bloquear el estrecho de Ormuz, por donde pasa una cuarta parte del suministro mundial de petróleo, Vladimir Putin empezó a sonreír, consciente de que el alza en los precios de hidrocarburos compensaría en parte las sanciones impuestas para minar su impulso bélico en Ucrania. Pero Donald Trump ha superado una vez más las expectativas de Moscú.
Estados Unidos no quiere ahogarse en una crisis energética y ha decidido aflojar en el otro extremo: ha autorizado los envíos de petróleo y productos derivados del petróleo rusos en tránsito, siempre que se hayan embarcado antes del 12 de marzo. El permiso tiene una validez de 30 días, hasta el 11 de abril. Esta decisión se tomó para garantizar el flujo ininterrumpido de petróleo al mercado global, pero servirá para alimentar la guerra de Rusia en Europa. El petróleo ruso sube y las reservas occidentales de armas bajan: Rusia será el principal ganador en esta guerra en Oriente Medio.
El Representante Especial del Presidente ruso, Kirill Dimitriev, calculó que el levantamiento de las restricciones estadounidenses afectará aproximadamente a 100 millones de barriles de petróleo ruso. «En el contexto de la creciente crisis energética, una mayor flexibilización de las restricciones sobre los recursos energéticos rusos parece cada vez más inevitable, a pesar de la resistencia de algunos miembros de la burocracia bruselense», se ufanó en su canal de Telegram. Si el barril de petróleo ruso alcanza los 100 dólares en el mercado, como ha ocurrido, la decisión de Trump permitirá a Moscú ingresar hasta 10.000 millones adicionales.
Según el servicio de seguimiento de datos de materias primas Kpler , actualmente hay alrededor de 130 millones de barriles de petróleo ruso en el mar. Más allá de las cifras finales, que serán lo más importante, la decisión fue un punto de inflexión significativo en el esfuerzo de Estados Unidos por castigar a Rusia por su guerra en Ucrania: desde el límite de precios al petróleo ruso a la ofensiva legal contra la «flota en la sombra» de Rusia para evadir las sanciones.
A medida que se prolonga la guerra de Trump con Irán, su administración ha buscado maneras de mitigar el impacto económico, soltando el lastre que haga falta. Ahora ese lastre es Ucrania y la contención de la guerra en Europa. El secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, lo califica de «medida de corto plazo» que se aplica «sólo al petróleo que ya está en tránsito» y que «no traerá ningún beneficio financiero significativo al gobierno ruso». En realidad, llueve sobre mojado: la semana pasada, EEUU dio temporalmente luz verde al petróleo ruso que se encontraba en el mar para ser entregado a la India; ahora otorga una autorización temporal para que los países puedan comprar el petróleo varado en el mar.
El fuerte aumento de los precios mundiales del petróleo en medio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán está generando aproximadamente 150 millones de dólares en ingresos adicionales al día para el presupuesto de Rusia, según cálculos de Financial Times. Para finales de marzo, el gobierno ruso podría recibir entre 3.300 y 4.900 millones de dólares en ingresos adicionales si el precio promedio del petróleo ruso alcanza los 70-80 dólares por barril. En febrero, el precio promedio rondaba los 45 dólares por barril.
Agotar las armas
Desde el inicio de la guerra con Irán, la Administración de Donald Trump ha agotado años de municiones críticas, según informó el Financial Times, citando fuentes familiarizadas con el asunto. Esto incluye misiles Tomahawk de largo alcance.
«Las ventas militares estadounidenses a Ucrania a través del mecanismo PURL podrían verse interrumpidas, especialmente las entregas de misiles interceptores que Kiev necesita con urgencia», apunta el analista Giorgi Revishvili, autor de la newsletter Russia Analyzed. «Rusia no necesita intervenir directamente en el conflicto iraní para beneficiarse de él».
Según estimaciones del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), Estados Unidos disparó 168 misiles Tomahawk en las primeras 100 horas de la guerra en Oriente Medio. La administración Trump estima que los primeros seis días de la guerra con Irán costarán al menos 11.300 millones de dólares.
Mientras Estados Unidos está preocupado por otras cuestiones, Moscú tiene vía libre en Ucrania, especialmente si la guerra con Irán se prolonga. «El Kremlin cree que prospera en el caos», apunta Mathieu Boulègue, investigador del Center for European Policy Analysis (CEPA). Cree Boulègue que Putin espera que lo que denomina violaciones del derecho internacional sea la sentencia de muerte del orden internacional liberal, liderado por Occidente y basado en normas.
