Terceros comicios regionales del nuevo ciclo electoral. El turno le llega a la históricamente popular Castilla y León que, ya en 2022, sufrió la oleada de cambios que ahora se extiende por el país: el hundimiento del PSOE, la pérdida de apoyo del PP, la subida desenfrenada de Vox y la extinción de Podemos, convirtiéndose en el preámbulo de lo que ocurre en otras regiones. «Lo que ha ocurrido en Aragón y Extremadura ya pasó en Castilla y León hace cuatro años; las elecciones de 2022 fueron un spoiler de lo que iba a ocurrir en la España interior», señala Luis Miller, doctor en Sociología por la Universidad Complutense e investigador del CSIC.
HUNDIMIENTO DEL PP Y PSOE EN LOS PUEBLOS
El análisis de los dos anteriores comicios muestra cómo tanto el PP como el PSOE perdieron apoyo en 2022 respecto a 2019. El PSOE de Luis Tudanca perdió el 24,1% de los votos que obtuvo en 2019 (477.925) es decir, 115.621 papeletas menos en toda la región. El PP de Alfonso Fernández Mañueco perdió la mitad que su principal oposición, un 12,4%, lo que se tradujo en 53.736 papeletas menos respecto a 2019 (432.632).
Pero es en los pueblos donde la caída de ambos más se agrava: los socialistas caen un 30%, donde antes tenían más de 221.814 votos, en 2022 se quedaron con 66.520 papeletas menos, sufriendo su mayor batacazo en las zonas más obreras de la región. Por su parte, el PP también cae más en los municipios pequeños, aunque su descenso es menor: con 51.000 votos menos, Mañueco recibió un 21,8% menos de apoyo que en 2019 (233.878), quedando por debajo de los 185.000 votos.
Miller apunta que, como en otras regiones como Aragón, tanto PSOE como PP tienen un mensaje muy urbano, alejado de los problemas de los pueblos, entre ellos la despoblación. Y ahí es donde Vox encontró su auge en 2022: con su mensaje de defensa de lo rural, lo conservador y el campo, logró arrebatarles votos a las dos grandes fuerzas históricas, creciendo un 197,2% en los municipios de menos de 10.000 habitantes, los más castigados por la España Vaciada, donde en 2019 habían conseguido menos de 34.000 votos y en cuatro años después, superaron las 100.200 papeletas.
SALAMANCA Y LAS CIUDADES DE VOX
Una vez consolidado el apoyo en los pueblos, Juan García-Gallardo logró alzarse también en las ciudades medias y pequeñas —aquellas con más de 10.000 habitantes, excluyendo las nueve capitales—: Vox triplicó (+209,2%) su presencia en estos municipios al conseguir 17.237 nuevos votos, pasando de 8.239 a 25.476. Destacó especialmente en la provincia de Salamanca (+232,2%), donde pasó de 9.086 a 30.192 votos, seguida de León (+215,1%, de 10.982 a 34.612) y Zamora (+202,2%, de 5.386 a 16.281), triplicando su fuerza en todas ellas.
«Tanto Salamanca capital como provincia siempre han sido una zona tradicionalmente conservadora», explica el investigador del CSIC. «El PP se ha ido desinflando en las encuestas de este año, pero ya se desinflaba antes de 2022 en Castilla y León y ese desinflado tiene un nombre: Vox«, apunta. «A esto se le suma que Vox es el partido que más campaña ha hecho, la más intensa y la más larga», continúa. «Nada más acabar los comicios de Aragón, Abascal ya estaba visitando la comunidad para hacer campaña», remarca.
ALGUNAS CAPITALES, SALVAVIDAS DEL PP
Aunque el PP cae de forma generalizada, este análisis muestra que se salva en algunas capitales castellanoleonesas, donde no solo no pierde apoyo, sino que incluso lo aumenta. Burgos (+9,3%), Zamora (+4,1%), Valladolid (+3,8%) y Salamanca (+1,3%) son las cuatro capitales donde Mañueco gana votos: 4.725 nuevos entre todas.
Sin embargo, en las cinco capitales restantes los populares perdieron 4.938 papeletas y aunque el saldo entre los votos ganados y los perdidos es negativo, el desgaste ha sido mínimo: entre las nueve ciudades principales tan solo perdieron 213 votos en total (-0,4%), pasando de 155.975 en 2019 a 155.762 cuatro años más tarde, en una tierra donde el Partido Popular gobierna desde 1987, cuando José María Aznar ganó las elecciones y se puso al frente de la Junta antes de ser presidente del Gobierno de España.
SORIA, EL AGUJERO DE LA IZQUIERDA
Si en 2019 Izquierda Unida y Podemos fueron por separado, en 2022 se unieron con el objetivo de mantener —y con la esperanza de aumentar— su electorado. Sin embargo, la coalición, lejos de lograrlo, perdió votos (6.628), pasando de los 67.918 que consiguió Podemos solo a los 61.290 que alcanzó la formación en conjunto. Y, aunque en 2019 IU logró 31.352 papeletas, se quedó sin representación en las Cortes de Castilla y León. Este año, 2026, vuelven a presentarse por separado.
Miller incide en que «todo el espacio a la izquierda del PSOE va a desaparecer» y que «la inmensa mayoría de la izquierda estatal va a ir perdiendo territorio elección tras elección». A su juicio, se trata de una dinámica más amplia: «hay tendencias globales que no se escapan en las elecciones regionales» y, ahora mismo, «la tendencia es que el espacio de la izquierda del PSOE está desapareciendo».
¿La razón? Según explica el sociólogo, la mayoría de los votantes está virando hacia la derecha: «los del PP se van a Vox, los del PSOE al PP y los de la izquierda del PSOE, como Podemos e IU, al partido socialista», una dinámica que, en su opinión, marca la progresiva extinción de la izquierda.
Soria es la provincia donde más caen tanto el PSOE (-60,4%) como Podemos-IU (-59,9%), pasando de 19.732 a 7.800 votos los socialistas y de 2.434 a 974 la coalición. «Hay miles de votos de la izquierda que se están yendo a marcas regionales como Soria ¡Ya!«, indica Miller, partido que logró 18.390 votos y tres procuradores en la provincia.
La excepción es Valladolid, única provincia donde Podemos-IU creció (+37,6%), sumando 5.154 nuevos votos hasta alcanzar los 18.857. «Es una zona muy industrial, probablemente es ahí donde queda algo del voto obrero que va aún a estas izquierdas», apunta Miller.
EL AUGE DE LOS PARTIDOS REGIONALISTAS
Los partidos regionalistas como Por Ávila o Soria ¡Ya! obtuvieron gran apoyo en los anteriores comicios. Los primeros lograron un 47% más de votos que en 2019 al sumar 4.407 nuevas papeletas, alcanzando casi 14.000 en total. Su crecimiento fue especialmente notable en los pueblos (+63%), en las capitales (+35,4%) y en las provincias de Ávila y Valladolid.
Por su parte, Soria ¡Ya! irrumpió con fuerza en las Cortes castellanoleonesas, aunque las encuestas para 2026 auguran un mal resultado para estos partidos: «En cuanto tienes a un partido defendiendo el campo y con una campaña nacional potente como Vox, es muy difícil competir por unos cuantos miles de votos para estos partidos locales», razona Miller.
El único que saldría estable o reforzado sería Unión del Pueblo Leonés, que pasó de 27.888 votos en 2019 a 51.878 en 2022, un 86% más de apoyo. «Pero el caso de ellos es diferente, es un partido nacionalista que reivindica la creación de otra comunidad autónoma», aclara el sociólogo.
Según el investigador, estos partidos ganan apoyo por los «trasvases directos de votos de izquierda a derecha» o viceversa. Incide en que son poco frecuentes, pero cuando ocurren, como está pasando con Vox, la gente usa las listas provinciales como parada intermedia. «A nivel identidad nadie te critica por votar a estos partidos que defienden la zona», explica, añadiendo que «cuando hay seísmos políticos y movimientos fuertes en el sistema de partidos, los votantes acaban encontrando refugio en estos partidos», señala.
Además, los 151.009 votos que perdió Ciudadanos en 2022, antes de desaparecer, se diluyeron entre varios partidos, no sólo el PP, sino también en Vox y formaciones regionalistas
Pero, como comenta el experto, «cada vez la gente los apoya menos y, como ya pasó en Aragón, los partidos de la España Vaciada se van a vaciar y acabarán sin representación», finaliza.