«La corrupción merma la fe en la vigencia del Estado de Derecho cuando campa a sus anchas o no hay una respuesta política acorde a la entidad del daño que se ocasiona. Y, en último término, la corrupción destruye la fe en las instituciones, y más aún en la política, cuando no hay una reacción firme desde el terreno de la ejemplaridad». Estas palabras las pronunció el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el 31 de mayo de 2018 en el Congreso de los Diputados durante la moción de censura al Partido Popular. En aquella intervención, el líder del PSOE prometió, una y otra vez, una «regeneración democrática» para España.
Ocho años después, las tres primeras jornadas del juicio celebrado en el Tribunal Supremo a quien fuera su mano derecha, el todopoderoso José Luis Ábalos -aquel que le ayudó a ganar las primarias del Partido Socialista recorriendo el país en un Peugeot- han supuesto un mazazo para el Gobierno y el PSOE. La vista oral ha evidenciado la degeneración que anidó en las entrañas del Gobierno y el partido de la mano de su ex secretario de Organización, y también ex ministro de Transportes, a través del pago de comisiones, sobornos de empresarios, prostitución, enchufes, bolsas con fajos de billetes…
Desde el pasado martes, Ábalos está siendo juzgado por delitos organización criminal, cohecho, tráfico de influencias, uso de información privilegiada y malversación de caudales públicos. El fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, reclama para el ex dirigente socialista una condena de 24 años de prisión; para su ex asesor Koldo García, 19 años; y para el empresario Víctor de Aldama, que ha colaborado con la justicia, pide un total de siete años de cárcel. A continuación se recogen los momentos más relevantes vividos esta semana en el Salón de Plenos del Alto Tribunal.
LOS ENCHUFES A LAS AMIGAS
La primera semana de la vista oral ha estado protagonizada por los testimonios de las «sobrinas» de Ábalos. El juicio contó en su primera jornada con la declaración de Jésica Rodríguez, quien fue colocada por indicación del ex dirigente socialista en las empresas públicas Ineco y Tragsatec, dependientes del Ministerio de Transportes. Percibió 43.978 euros por los puestos que le fueron adjudicados en condición de auxiliar administrativo en ambas entidades entre los años 2019 y 2021.
Sin embargo, durante su declaración, la testigo admitió que no trabajó en ninguna de las dos entidades y que «simplemente» le cambiaron el puesto porque «no podía continuar en Ineco más de dos años». «Si yo cambiaba de empresa, sería porque el señor Ábalos lo había gestionado», explicó en el Supremo. También detalló cómo Ábalos le dijo que debía tener algún trabajo mientras estudiaba la carrera y que ella le mandó entonces «el currículum».
A lo largo de su comparecencia, en la que el tribunal permitió que las cámaras no grabaran su rostro para preservar su intimidad, Jésica Rodríguez también confirmó que la trama le pagó un piso de lujo en la plaza de España, de Madrid, para sus encuentros con el entonces ministro de Transportes. «Me dijo que mirara casas y que eligiera la que me gustara». Esa sería su «casita de novios», según dijo. «Él seguía teniendo la casa que pertenecía al Ministerio, en la que él vivía con su familia […]. La idea era tenerla para poder estar los dos», abundó. La ex amante admitió que no sabía quién estaba pagando el piso, «si era Escolano [en referencia a Luis Alberto Escolano, socio de Aldama] o era Koldo o era el señor José Luis, pero siempre todo lo que yo he visto en la relación que he tenido con el señor Ábalos es que daba igual quién pagara las cosas porque era el señor Ábalos el que finalmente sufragaba todos los gastos».
Además, Jésica Rodríguez negó ejercer la prostitución. Reconoció que el ex ministro le daba dinero en efectivo pero aseguró que «nunca» le había solicitado «pagos al señor Ábalos». Al término de su interrogatorio, el letrado del ex dirigente socialista, Marino Turiel, le preguntó, para revuelo de la Sala, si fue una «captación» del empresario Aldama «para Ábalos». Acto seguido insistió el abogado: «¿Es cierto que se dedica usted a la prostitución?». La testigo respondió de forma categórica: «No, soy dentista y estoy colegiada».
Al día siguiente de Jésica prestó declaración Claudia Montes, ex Miss Asturias +30, quien detalló que conoció al ex secretario de Organización del PSOE en mayo de 2019 en un mitin en Gijón. «Iniciamos una relación de amistad, primero, y virtual, después. Me ayudó a culturizarme un poco en el tema de la política».
Montes fue colocada por Ábalos y Koldo en la empresa Logirail, filial de Renfe, donde trabajó desde diciembre de 2019 hasta febrero de 2022. Dijo que sólo dejó de ir a trabajar cuando se encontraba de baja médica, pero también reconoció que en horario laboral se iba «a la biblioteca de Oviedo a coger libros y aprovechar para leer». «Quería saber todo en lo referente a los trenes», agregó.
Aunque a ella Ábalos nunca le dijo «oye, te he enchufado», aseguró, Montes no descartó en el Supremo que así fuese tras de lo desvelado en los informes de la UCO. «No quiero ser falsa. Por las pruebas que hay en el procedimiento algo han hecho José y Koldo», manifestó.
MANDOS INTERMEDIOS
Para ejecutar esos enchufes hacían falta más piezas, las de los cargos -altos, medios o bajos- que iban desde el ministro hasta el inmediato superior de la sobrina. Algunos ya han pasado por el Supremo y han reflejado actuaciones muy diversas. El caso más evidente fue el de Montes. El director general que propuso expedientarla -y a la postre, despedirla- por no asistir a su puesto de trabajo fue cesado y enviado a un puesto que no supervisaba el de la amiga de Ábalos. El que le sustituyó, llegó con una actitud mucho más favorable, según su propia declaración. No solo entendió que no fuera a un puesto de trabajo en malas condiciones, sino que le mejoró el contrato. El expediente por no ir a trabajar -según ella, iba a la biblioteca para leer sobre trenes- no llegó a arrancar. Sobre lo sucedido también declaró un superior directo de Montes: Koldo García le llamó dos veces para «amenazar» a la directiva de Logirail porque «se estaba tratando mal a esta señora e iban a rodar cabezas». La amenaza se cumplió.
EL RESCATE DE AIR EUROPA
La ex pareja de Víctor de Aldama, Leonor González Pano, declaró que el dueño de Air Europa, Juan José Hidalgo, pagó una comisión de medio millón de euros por el rescate de la aerolínea durante la pandemia. El 3 de noviembre de 2020, el Consejo de Ministros aprobó una ayuda a Air Europa de 475 millones de euros.
González Pano dijo que fue Aldama quien le contó que él y Koldo fueron a la «casa del dueño de Air Europa, Pepe Hidalgo», a recoger 500.000 euros en gratitud por las gestiones que el Ministerio de Transportes en la víspera del rescate estatal de la aerolínea. Al ser interrogada por este extremo, su madre, Carmen Pano, lo confirmó. En la vista oral tan sólo se juzga que, como contraprestación por la inyección de fondos públicos a la aerolínea, Víctor Aldama, asesor por aquel entonces de Air Europa, le pagó una estancia a Ábalos en un chalé vacacional en Marbella, denominado «Villa Parra», en agosto de 2020.
DINERO EN FERRAZ
Dos veces se ha hablado en el juicio de dinero en metálico en Ferraz. Una para recibirlo y otra para entregarlo. Lo primero correspondió a Joseba García, hermano de Koldo y también investigado en este caso, aunque en la rama de la Audiencia Nacional. «¿Ha ido alguna vez a Ferraz a recoger dinero para su hermano o Patricia [Uriz, esposa de Koldo]?», le preguntó la abogada de ambos, Leticia de la Hoz. «Sí. He estado solo dos veces que recuerde y las dos para eso. Ellos me decían dónde tenía que subir. Yo decía que había quedado con… Celia, podría ser [Celia Rodríguez, trabajadora del PSOE]. Ella me dice: ‘Toma, aquí tienes el dinero’».
En teoría, los fondos correspondían a los gastos de partido en los que Ábalos y su equipo habían incurrido y que Koldo se encargaba de recaudar. Las explicaciones sobre ese sistema de reintegro de gastos del partido no convencieron al juez del caso Koldo en el Supremo, que ordenó a la Audiencia Nacional que investigara el asunto.
Pese a que ese tribunal investiga esos pagos bajo secreto, mucho más comprometida fue la segunda mención de Ferraz en el juicio. «Se hicieron dos pagos de 45.000 cada uno. La primera vez fui en un taxi y la segunda, acompañada de Álvaro Gallego. Me estaba esperando nada más salir del ascensor un señor en la segunda planta […]. No sé para quién era ese dinero ni a qué correspondía […]. Yo digo cómo sucedieron las cosas. Eran billetes de 50 y de 100 y siempre el mismo modus operandi: el dinero se metía en una bolsa de plástico blanca, se doblaba y se metía en una bolsa de papel marrón». Las palabras son de la empresaria Carmen Pano, y el sitio al que hizo los dos viajes con dinero, la sede socialista.
El Álvaro Gallego al que mencionó había declarado un rato antes en la misma jornada del jueves. Dijo lo mismo: «Era una bolsa de plástico transparente dentro de otra con asas de color marrón. Ahí había dinero. No sé cuánto, pero se veía dinero. Había tacos de billetes. […] Lo vi porque lo quise ver, porque miré de reojo. Si no, no me dicen si es dinero o caramelos», dijo el testigo.
