«Hablar de C. Tangana me da un poco de pereza«, admite Cristian Quirante cuando se le pregunta por su etapa como productor de El Madrileño. Opta por dar un portazo a lo que fue: «Seguimos juntándonos y haciendo música, pero de eso hace mucho; prefiero mirar hacia adelante». Puede haber ganado tres Premios Grammy Latinos trabajando a su lado, pero no parece darle importancia. Para él, el ayer es el ayer y el ahora es el ahora. Y su presente gira en torno a su nuevo sencillo como solista: Callaito.
Así que Quirante acumula tres gramófonos. Tres, como las zetas que dejan estela al final de su alias artístico: Alizzz. El catalán lleva dos álbumes como solista a sus espaldas. Hace algo más de un año que su segundo proyecto, Conducción temeraria, vio la luz; y tras haberse consolidado como uno de los productores más influyentes de su generación, el artista dio el salto a las listas de éxitos también en solitario con Tiene que haber algo más, su debut en formato largo, un disco que marcó su estreno como solista.
De polémica en polémica, Quirante encuentra su voz en el ajetreo. «Odio a los catalanes/pero quiero que se queden/ y que me hablen en cristiano» o «Feminista aliado/sé que tienes un me too/ esperando en el armario«, entona sin pudor en su nuevo sencillo. Aunque mejor no dejarse engañar por su título, porque si hay algo que no sabe hacer Quirante es estar callado. No, no es que haya vivido estas experiencias en primera persona. Pero para él, simplemente son cosas que pasan, «que forman parte del contexto»; es algo que le resulta curioso, cuenta.
Alizzz calienta el ambiente estival con un tema granuja y controvertido que hace escáner de la sociedad actual. Y la critica de arriba a abajo. Dice lo que piensa, en alto y con algún sintetizador de por medio. Mejor no provocar, porque Quirante puede explotar. Según cuenta, su sencillo es «una forma guay» de quitarse la calentura, «de no decir burradas y de canalizar sentimientos».
Es una canción política, con un punto «desactivador», sobre la hipervigilancia e hipocresía de nuestros tiempos. Mientras el discurso incendia las redes y las cancelaciones le llueven, al catalán le resulta cómico. «Me parece gracioso, me gusta reírme de ello». La canción en sí le pareció totalmente defendible, «no creía que hubiese riesgo de meterme en un gran problema», explica. El catalán siempre se ha sentido más en casa generando conversación, agitando un poco el tarro.
Este tema reivindicativo llega como un ‘basta’ fabricado a base de acordes y rimas y en forma de single, pero no es la primera vez que Quirante decide tomar esta vía. Para quien siga su trayectoria, esta actitud canalla y combativa resultará más que familiar, porque se ha convertido en su sello de artista. Ya lo hizo en 2024 con Boicot, EP con el que iluminaba la superficialidad de la industria musical y de la sociedad. «Les elits culturals som nosaltres també« (Las élites culturales también somos nosotros) y «Burgesia intel·lectual podeu menjar-me la poll-«(Burguesía intelectual podéis comerme la poll-), clama en Que pasa nen, uno de los temas más polémicos del EP.
La autocensura nunca ha ido y no va a ir con él: «Nunca escribo cosas que más tarde decido no sacar. Lo que sé es que prefiero pecar de incendiario que quedarme a medias«. Esta vez el detonante de Callaito, con una letra que tiene el don de arquear alguna que otra ceja, fue su actuación en el festival Sónar, vinculado con KKR, una firma de inversión, polémica por sus alzos en empresas israelíes y proyectos en territorios ocupados.
Alizzz, por su parte, decidió actuar aunque eso sí, manifestando sobre el escenario su apoyo a Palestina y criticando la vinculación del festival con el fondo pro-israelí. Eso no fue suficiente para muchos. Alizzz cuenta que sufrió una «mini cancelación», y que pasó por una «muy mala época en redes sociales». A lo que decidió responder con música.
El tema empezó siendo otra cosa. La primera versión era más punk o rock. «Como vomitando la letra», explica. A lo que puso freno y dio esquinazo porque sentía que ya lo había hecho antes. Le pareció «obvio», también algo repetitivo. Así que la solución fue la siguiente: quitarle peso, limarla un poco, cambiar la producción y darle un toque más vacilón. «La verdad es que pretendía quitarle hierro a la letra, aligerarla». Y de ahí emerge un tema más bien sencillo, sin florituras, que deja las cosas muy claras.
«Estaba cansado», explica el intérprete. ¿De qué? ¿De la hipervigilancia? ¿De mantenerse en el mismo registro y estilo? Un poco de todo: «La guitarra se me quedaba repetitiva y probando salió esto. Tampoco es que tenga un plan claro, ni que busque las cosas de forma consciente». Porque sí, fabricar hits está muy bien, pero esa no es, ni de lejos, su prioridad; por lo menos cuando hace música para sí mismo. «Hago lo que me rota»; dice, «pero es distinto cuando produzco o creo para otros. Entonces sí, efectivamente, busco ese hit«.
Parece que quien busca encuentra: Fue llegar 2021 y llevarse bajo el brazo el Premio MIN a la Mejor Canción de Música Urbana por El encuentro, junto a Amaia; además de tres Latin Grammys por su colaboración con C.Tangana en su triunfante El Madrileño.
Mirando al futuro, entonces, ¿qué podemos esperar de Alizzz? «Como productor, mucha música con gente muy diversa. Como solista, colaboraciones y canciones nuevas que quiero trabajar con mucha calma. No soy de sacar muchos sencillos sueltos, lo que me gusta es darle un empaque y una coherencia a los proyectos».
De momento, el presente de Cristian Quirante es Callaito, pero su futuro promete seguir tensando las cuerdas entre música, política y provocación. Aunque en cuanto a si la polémica estará servida o no, Alizzz no promete nada: «Quizás… o quizás no».