Aragón se ha convertido en la cuna de los centros de datos, convirtiendo la región en un hub puntero en toda Europa. Datos, números y cuentas inundan los partidos en estas horas. Cálculos y proyecciones. El 8-F despunta como la primera prueba de fuego para el Gobierno. Se decide quién manda en esta comunidad, pero es una reválida para Pedro Sánchez -que ayer estuvo en el mitin de cierre de campaña en Zaragoza- y su gestión: Pilar Alegría es la candidata impuesta por el presidente del Ejecutivo y secretario general socialista, que permaneció como ministra y portavoz hasta hace mes y medio. Esta circunstancia, la identificación con La Moncloa y el jefe del Ejecutivo, ha sido a juicio de miembros del partido y el Gobierno un lastre para la aspirante, pese a que desde sus filas creen que la campaña «ha sido positiva» y han «mejorado». «Se la ve como la candidata de Sánchez y eso impulsa una dinámica de voto castigo a Pedro», es la reflexión que trasladan fuentes socialistas a distintos niveles.
En el equipo de Alegría, en cambio, defienden que ha hecho una campaña muy «pegada al terreno» y con propuestas concretas, sin renegar de su pasado político reciente, pero muy enfocada a su aspiración de ser la próxima presidenta aragonesa, un reto que según todas las encuestas -incluidas las internas del PSOE– será inalcanzable este domingo. No obstante, advierten de que para los que quieran interpretar el resultado como un examen al Gobierno no va a ser tan desastroso como vaticinan las previsiones demoscópicas y que, además, el PP de Jorge Azcón va a fracasar en los dos objetivos con los que decidió convocar las elecciones:«No depender de Vox, que puede duplicar sus escaños, y matar políticamente a Pilar».
Alegría fue elegida secretaria general del PSOE de Aragón el 27 de enero de 2025, pero permaneció como ministra y portavoz hasta el 22 de diciembre. La estrategia de Sánchez pasa por mantener a sus ministros, aprovechando la exposición que concede el Ejecutivo, hasta el último momento -otro ejemplo está siendo María Jesús Montero, que será candidata en Andalucía-. «Pilar ha hecho muy buena campaña», consensuan todos en el PSOE y el Gobierno.
Ha buscado un tono de «proximidad» y «cercanía» con los servicios públicos como eje central y muy volcada en redes sociales. Pero consciente de su identificación con La Moncloa, Alegría ha rehuido los actos con ministros -sólo han viajado Félix Bolaños y Carlos Cuerpo con actos paralelos- y sólo ha compartido foco con Pedro Sánchez. Esta estrategia no ha impedido esa contaminación cruzada.
«Tenía que haber dejado el Gobierno hace un año, cuando es elegida secretaria general. Le hubiera ido mejor», explican fuentes socialistas. En realidad, las expectativas socialistas no pasaron por ganar, sino por, al menos, mantenerse en los registros actuales -23 diputados-, una meta que las últimas encuestas señalaban como difícil.
El equipo de la candidata, que cerró su campaña con un acto en un hotel de Zaragoza en el que decenas de personas se quedaron fuera por falta de aforo, insiste en que su trackings internos apuntan a que no bajará de los 20 escaños -ahora tienen 23- pese que la mayoría de encuestas apuntan a que podría tocar el suelo del partido en la región -18 diputados- e incluso fulminarlo. En todo caso, aseguran que, sea cual sea el resultado, se quedará a liderar la oposición en Aragón.
En Ferraz y en La Moncloa levantan ya un cortafuegos preventivo, argumentando que lo que suceda este domingo no afecta al Gobierno y que no se presenta el jefe del Ejecutivo. Su planteamiento es desvincular citas autonómicas de las generales. «El Gobierno no va a caer», insisten, asumiendo que el PP busca desgastarlos a través de este goteo de comicios, dicen «haciendo unas elecciones nacionales a través de las autonómicas».
Aunque Alegría ha podido imponer algunas líneas en su campaña, como esa apuesta por una vertiente más personal, tratando de orillar su imagen de portavoz del Gobierno, su equipo ha trabajado con gente de Ferraz y La Moncloa. De hecho, Borja Cabezón, responsable de Acción Electoral del PSOE y miembro de la secretaría de Organización, se trasladó estas semanas a Aragón. Esa conexión con «los gurús de Madrid», creen en el PSOE de Aragón, ha restado eficacia y posibilidades. Las personas consultadas, eso sí, salvan a Alegría de la hoguera. «Hay cosas de los gurús, sobre todo de Madrid que… pero ella ha currado mucho, no lo ha hecho mal».
En estos últimos días, la campaña de Alegría ha girado en torno a la movilización, incluidas llamadas y mensajes de WhatsApp instando a cargos, dirigentes y militantes a hacer un llamamiento al voto. Fuentes socialistas explican que si bien la líder socialista integró a algún lambanista –Javier Lambán fue su antecesor-, se ha producido una suerte de «tabla rasa», lo que ha generado que ahora cargos y miembros del partido no estén por la labor de dar la cara, de movilizarse. «Hay gente que no va a mover un dedo».
Alegría ha evitado grandes actos. Mucho contacto personal, mensajes sectoriales y segmentados, facetas humanas… y mucho trabajo en redes sociales. Ha sido uno de los pilares de la campaña: vídeos en internet. Expertos en los entresijos de las campañas, también de ésta, advierten del riesgo de esta estrategia: permite un mayor impacto, afinar, pero en una comunidad como Aragón, envejecida, existe la contrapartida de que no sea todo lo efectivo que se pretendería, al haber un sector importante de la sociedad para el que no serían efectivos. El 22,4% de los aragoneses tienen 65 y más años, según datos del Instituto Aragonés de Estadística.
