Adrian Grenier pronto cumplirá 50 años. El protagonista de Entourage (El séquito, en español) ha terminado teniendo una carrera muy distinta a la de su personaje en aquella serie. En Entourage, estrenada en 2004, Grenier era Vincent Chase, un joven actor neoyorquino con aspiraciones de ser estrella en Los Ángeles. Así que para allá que se iba, con su equito de amigos, su mucho morro y su poca idea.
Dós décadas después, Rachel Senott hace el mismo viaje en I Love LA. Ella escribe y protagoniza esta serie que bebe tanto de Entourage como de Girls, dos ficciones que, cada una en su época, retrataron grupos de amigos jóvenes. Las tres pivotan entre el costumbrismo y lo aspiracional para crear una especie de «precariedad de lujo» que, si bien con frecuencia es poco verosímil, da lugar a series divertidas e inteligentes.
Así, graciosa y lista, se ve a sí misma Maia (Rachel Senott), una agente de influencers de Los Ángeles. Desde luego, la premisa-personaje de I Love LA no podría ser más 2025. Si algo es esta serie es contemporánea. Eso hará que, quizá, se quede antigua en unos pocos años. Claro que lo mismo decíamos de Entourage o de Girls y -hagan la prueba si no me creen- ambas han envejecido estupendamente.
Tan bien como Leighton Meester, la mítica Blair Waldorf de Gossip Girl. Meester, que cumplirá 40 años en abril, es una de las jefas de Maia. Y Elijah Wood es… Elijah Wood. En I Love LA, el actor se interpreta a sí mismo, algo que a los que tenemos ya cierta edad nos da bastante vértigo. Pero para Maia y sus amigas, Wood es una estrella madura a la que han visto en la pantalla desde niñas. Y Leighton Meester es una señora. Dios mío, qué rápido va todo.
Rachel Sennott nació en 1995. Gateaba cuando Sexo en Nueva York empezó a emitirse en HBO, era una niña en tiempos de Entourage y adolescente cuando, en la misma cadena, debutó Girls. Lena Dunham, creadora de esta última, también cumplirá 40 en 2026. Ya no es «esa chica jovencísima que tiene su propia serie» porque esa chica es Rachel Sennott.
Su serie, también en HBO (Ahora HBO Max), no es tan buena como Girls, pero, si le dan tiempo, podría serlo. I Love LA es todo lo irritante que puede ser teniendo esa premisa. También todo lo delirante que puede ser una serie sobre influencers (esa profesión absurda) en Los Ángeles (esa ciudad absurda).
En I Love LA, Sennott se rodea de un reparto tan brillante como ella. Al carisma de los desvergonzados Jordan Firstman y Odessa A’zion se suman la vis cómica de True Whitaker y el talento de Josh Hutcherson. También, las aportaciones de profesionales más experimentados como Lorene Scafaria (Estafadoras de Wall Street), que produce y dirige.
La Los Ángeles de I Love LA es el mismo lugar-concepto cruel y plastificado que en 2024 recibió a Vincent Chase con los brazos abiertos y el suelo inestable. También, la ciudad en la que la Carrie Bradshaw de Sexo en Nueva York estaba más perdida que un pulpo en un garaje. Una urbe extensa y deslavazada en la que millones de personas creen que serán el siguiente elegido para tocar el cielo. Los Ángeles se alimenta, más que del éxito de unos pocos, de los sueños rotos de muchos más. Ser joven es confiar temerariamente en lo primero y no temer demasiado a lo segundo.
Veo I Love LA y pienso en las hostias de realidad que se va a dar Maia. Igual que veía Entourage y estaba seguro de que Vincent Chase (en la ficción) y Adrian Grenier (en la realidad) lo petarían. Lo segundo no ocurrió.
