La amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, de golpear «veinte veces más fuerte a Irán» si continúa bloqueando el estrecho de Ormuz, ha elevado las tensiones de nuevo con Teherán, mientras la región se adentra en el undécimo día de guerra. «Irán no teme a sus amenazas vacías», ha asegurado el jefe de seguridad, Ari Larijani, una de las figuras más influyentes del régimen. «Quienes son más poderosos que usted han intentado eliminar a la nación iraní y han fracasado. ¡Cuidado de no ser eliminado!», ha advertido Larijani en una publicación en sus redes sociales.
Un día después de insinuar que la ofensiva que inició contra Irán está «prácticamente terminada», Washington ha advertido al régimen iraní de nuevos ataques. El secretario de Guerra (antes Defensa) de EEUU, Pete Hegseth, ha declarado que hoy será el día «más intenso» de ataques contra Irán hasta el momento y que han preparado «la mayor cantidad de cazas, la mayor cantidad de bombardeos, la mayor cantidad de ataques». Sobre un posible fin del conflicto, Hegseth ha señalado que en última instancia, «las consecuencias serán en interés de Estados Unidos» porque no se puede vivir «bajo un escenario de chantaje nuclear».
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, se ha sumado a las amenazas durante una entrevista con la emisora estadounidense PBS Hour, en la que ha negado que su país haya «cerrado el estrecho» y ha atribuido la situación actual a «la agresión israelí y estadounidense». «Si pueden tolerar un precio de petróleo superior a 200 dólares por barril, continúen con este juego», ha señalado. «Lo que estamos haciendo es solo para defendernos».
El tráfico a través del Estrecho de Ormuz ha caído a su nivel más bajo desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero, con solo dos buques con bandera iraní navegando en la zona. Cerca de 400 petroleros esperan en los alrededores. Cerca de 2.000 buques comerciales, incluidos 178 petroleros, «no se han movido» en el Golfo Pérsico desde el 5 de marzo, según el regulador del transporte marítimo de Naciones Unidas. El jefe de seguridad Larijani también lanzó un dardo contra Francia, por el envío de dos fragatas al Mar Rojo para reabrir Ormuz.
«Es improbable que se pueda garantizar la seguridad en el Estrecho de Ormuz en medio de los conflictos provocados por Estados Unidos e Israel en la región», ha asegurado Larijani. «Sobre todo si esto es obra de partes que no estaban lejos de apoyar esta guerra y contribuir a avivarla», ha dicho, alusión al despliegue de activos militares adicionales en la región, incluido el portaaviones Charles de Gaulle, pero también al papel de París en la imposición de sanciones contra Teherán por el desarrollo de su programa nuclear.
El jefe de la diplomacia iraní ha asegurado que volver a la mesa de negociaciones con Estados Unidos ya no está en la agenda del régimen, tras la «experiencia muy amarga» de la guerra actual. «Nos prometieron que no tenían intención de atacarnos y que querían resolver la cuestión nuclear de Irán de forma pacífica y encontrar una solución negociada», ha declarado, sobre el esfuerzo diplomático durante el pasado mes de febrero. «Aún así, decidieron atacarnos».
Mientras continúa el intercambio de ataques verbales entre Trump y funcionarios iraníes, Teherán vivió la peor noche de ataques aéreos de EEUU e Israel, que afectaron zonas densamente pobladas y provocaron interrupciones en el suministro eléctrico en gran parte de la ciudad y alrededores.
La Media Luna Roja iraní advirtió a la población de la capital que evite salir a la calle y no se exponga a la lluvia por peligro de toxicidad, debido a las sustancias químicas tóxicas que se han esparcido en el aire tras los ataques aéreos israelíes contra cinco depósitos de petróleo. Parte de las instalaciones atacadas siguen ardiendo tres días después, emitiendo partículas tóxicas en el aire que ya han afectado a la población de Teherán, donde se han registrado dolores de cabeza, de cuello y dificultades para respirar. La contaminación puede provocar una lluvia ácida que afecte a la piel y los pulmones y, a la larga, causar cáncer.
La agencia de noticias iraní Mehr también informó de ataques aéreos en Isfahán, Shiraz y Jomein, en el centro del país, donde un bombardeo estadounidense causó daños en una escuela infantil. Desde el inicio del conflicto, cerca de 1.300 personas han muerto en ataques de EEUU e Israel en Irán, según la Media Luna Roja iraní.
Los ataques también afectaron la estructura de seguridad del régimen, con la destrucción de tres lanzadores de misiles en el territorio, aseguró el ejército israelí.
Irán también continuó con su andada de represalias contra países del Golfo, con el lanzamiento de misiles contra Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudí y Bahrein.
La refinería estatal saudí Aramco advirtió que si continúa el conflicto regional por más tiempo, tendrá «consecuencias catastróficas» para los mercados petroleros mundiales, después de que el barril de crudo alcanzara los 100 dólares el lunes. Riad aseguró que durante esta mañana ha interceptado dos drones cerca de infraestructuras petroleras y un tercero en Al Kharj, en el centro del país.
Por su parte, la OTAN está desplegando un sistema de defensa aérea y antimisiles Patriot en el sureste de Turquía, un día después de que las fuerzas de la Alianza interceptaron y derribaron un misil iraní que entró en el espacio aéreo turco. España mantiene desde 2015 una batería de sistemas Patriot en la base aérea de Incirlik, en la provincia de Adana, pero esta ayuda adicional se desplegará en la provincia de Malatya, al sureste del territorio, donde hay la principal instalación radar de la OTAN.