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La elección de Mojtaba Jamenei como líder supremo, un desafío a EEUU e Israel en plena guerra

El régimen iraní eligió a Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo, en medio de la guerra contra Estados Unidos e Israel que ha salpicado a toda la región. Mojtaba Jamenei de estado es hijo del ayatolá Ali Jamenei, que gobernó el país durante casi cuatro décadas y murió en un ataque conjunto de EEUU e Israel el 28 de febrero, en una oleada de bombardeos en los que también fallecieron la esposa y otros familiares de Mojtaba.

El nuevo líder supremo se enfrenta a la tarea titánica de garantizar la supervivencia de la República Islámica, a la vez que debe probar su legitimidad para el cargo. Varias voces del sector reformista criticaron anteriormente que su elección convertiría al régimen en una dinastía familiar, una cuestión que usó Ali Jamenei para atizar a la antigua monarquía de los sha, derrocada con la Revolución Islámica.

La elección de Jamenei -que recae en la Asamblea de Expertos, un órgano de 88 clérigos y juristas– manda un mensaje de continuidad y preservación del sistema en medio del mayor desafío que enfrenta en su historia la República Islámica. «A pesar del bombardeo de las oficinas de la Asamblea de Expertos, que provocó la muerte de varios miembros del personas y del equipo de seguridad, no se detuvo ni un momento el proceso de selección y presentación de los líderes del sistema islámico», declaró la televisión estatal durante el anuncio del nuevo líder supremo.

La medida lanza un mensaje directo para el presidente estadounidense, Donald Trump, que dijo que quería participar en la selección del nuevo líder supremo en Irán y advirtió que quienquiera que asumiera el cargo «no durará mucho tiempo». Trump también catalogó de «inaceptable» la candidatura de Mojtaba Jamenei.

Por su parte, el presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, ridiculizó las exigencias de Trump y mencionó el caso de Jeffrey Epstein, líder de una red de explotación de menores en la que estaban implicados figuras públicas de EEUU. «El destino de mi querido Irán, que es más preciado que la vida, lo determinará únicamente la orgullosa nación iraní, no la banda de Epstein», declaró Qalibaf. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, también aseguró que «cualquier líder designado por el régimen terrorista iraní» se convertirá «en blanco inequívoco para la eliminación». «No importa cuál sea su nombre ni dónde se esconda», advirtió.

El líder supremo ostenta el cargo de jefe de Estado y comandante de las fuerzas armadas del país. Su autoridad está por encima del presidente -que ocupa un cargo más diplomático- y controla además a la Guardia Revolucionaria, el cuerpo de élite que ha adquirido en los últimos años un gran poder en el terreno político, militar y económico.

Al igual que su padre, Mojtaba Jamenei no cuenta con las credenciales religiosas que se exige a un líder supremo para acceder al cargo, pero los analistas apuntan que esta cuestión se habría pasado por alto ante los desafíos que enfrenta el país. «Cualquiera que me hubiera preguntado antes de la semana pasada si Mojtaba era una opción, habría argumentado que era sistemáticamente imposible y que tal decisión destruiría aún más la legitimidad que aún conserva la República Islámica», escribe el analista Mehran Haghirian, director del programa de investigación Bourse & Bazaar. «Pero Jamenei fue asesinado, y eso lo cambió todo. Años de preparación mediática para Mojtaba hicieron posible repentinamente lo imposible», añadió.

Nacido en 1969 en Mashhad, al noreste de Irán, Mojtaba es el segundo hijo de Ali Jamenei y tiene formación teológica. Aunque nunca ha ostentado un cargo público, varias investigaciones apuntan que ejercía una gran influencia en la sombra de su padre. En uno de los cables diplomáticos estadounidenses publicados por la plataforma Wikileaks hace dos décadas, se describe a Mojtaba Jamenei como «el poder detrás de la túnica» y con carácter de «líder, capaz y energético».

Antes de cumplir su veintena, Mojtaba Jamenei sirvió en el ejército durante la guerra entre Irán e Irak. Se cree que fue durante este período que hizo amistad con líderes de varios batallones que luego ocuparon altos cargos en la Guardia Revolucionaria. Jamenei usó estos vínculos para consolidar su influencia en el aparato de seguridad y se cree que el apoyo de la Guardia Revolucionaria lo habría catapultado al poder. En un comunicado, la Guardia Revolucionaria celebró la elección de un «jurista versátil, un joven pensador y el más conocedor de cuestiones políticas y sociales». El cuerpo de élite del ejército aseguró que están «dispuestos a obedecer y sacrificarse por completo para cumplir los mandatos divinos del jurista guardián».