Alberto, vecino de Ciudad de México: "Nos dicen que el Mundial es una oportunidad, pero a muchos nos está complicando la vida"
El Mundial de fútbol suele presentarse como una oportunidad única para los países anfitriones. Millones de visitantes, hoteles llenos, bares abarrotados y una inyección económica que, sobre el papel, debería beneficiar a toda la población. México volverá a vivir esa experiencia como una de las sedes de la Copa del Mundo de 2026, compartida con Estados Unidos y Canadá.
Pero mientras las administraciones destacan el impacto económico y la proyección internacional del evento, algunos vecinos empiezan a mirar el calendario con bastante menos entusiasmo. Temen que el aumento del turismo termine encareciendo todavía más el coste de la vida en ciudades donde muchas familias ya llegan con dificultad a fin de mes.
Una sensación conjunta de la que habla Alberto, un mexicano que vive en Ciudad de México y que, pese a ser muy aficionado al fútbol, reconoce que la llegada masiva de turistas ya está teniendo consecuencias en la vida cotidiana de muchos residentes: “Me gusta el fútbol, pero otra cosa es que mi vida tenga que empeorar para que venga gente unas semanas”.
"Somos los últimos en la lista"
Alberto insiste en que su malestar no tiene nada que ver con los turistas; lo que critica es que las prioridades hayan cambiado. “No tengo nada contra quien viene a conocer el país. Lo que me molesta es que parece que quienes vivimos aquí hemos dejado de ser la prioridad. Somos los últimos en la lista”, comenta.
Según explica el mexicano, desde que comenzaron los preparativos para el Mundial ha notado cómo determinados servicios y negocios se orientan cada vez más al visitante, mientras el día a día de los vecinos se vuelve más complicado.
“Nos dicen que el Mundial es una oportunidad y una fiesta para todos, pero muchos sentimos que está siendo una fiesta que acabamos pagando nosotros”, expone Alberto, quien añade: “La realidad es que a muchos nos está complicando la vida”.
“Todo está orientado por y para el turista. Está muy bien que venga gente de fuera, pero la ciudad también tiene que seguir siendo habitable para quienes vivimos aquí todo el año”, añade.
"Nadie habla del que nos está quitando"
Uno de los aspectos que más preocupa a Alberto es el impacto económico que el aumento del turismo puede tener sobre los residentes. “Hablan del dinero que traerá el Mundial, pero nadie habla del que nos está quitando”, censura.
A su juicio, los beneficios económicos no se reparten de forma equilibrada. “Claro que habrá hoteles, restaurantes o grandes empresas que harán mucho negocio. Pero el vecino de a pie no vive del turismo. Nosotros lo que vemos es que cada vez es todo más caro, y el problema es que esos precios luego se mantienen”.
El mexicano también teme que la presión turística acabe afectando al mercado de la vivienda: “Los alquileres ya eran caros y muchos propietarios saben que con el Mundial podrán pedir todavía más. Siempre que hay un gran evento vivir aquí se vuelve un poco más inaccesible”.
"Nosotros seguiremos aquí cuando todo termine"
Aunque reconoce que un acontecimiento de estas dimensiones puede dejar inversiones e infraestructuras útiles para la ciudad, Alberto cree que el debate suele centrarse únicamente en las cifras positivas.
“Siempre nos hablan del legado que dejará el Mundial, pero el recibo del supermercado que ahora nos cuesta el doble llega mucho antes que ese supuesto legado. El problema empieza cuando la ciudad deja de funcionar para sus propios vecinos”, denuncia Alberto.
“Los turistas vienen unas semanas, disfrutan del fútbol y se vuelven a casa con recuerdos inolvidables. Pero nosotros seguiremos aquí cuando todo termine. Por eso estaría bien que alguien pensara también en quienes nos quedamos”, expone el mexicano.