Alcaraz ya golpea con la derecha y planea su regreso a la competición: ¿Cuándo volverá a jugar?
Pasan los días y Carlos Alcaraz continúa de baja. De aquel nefasto partido ante Otto Virtanen el 14 de abril en el Trofeo Conde de Godó ya han pasado más de dos meses, y algún mes más que pasará. No estará en Wimbledon, que arranca este lunes, y seguirá buena parte de julio recluido en Murcia, entregado a su recuperación. Pero a su alrededor hay optimismo. Si hubo temor a que se perdiera toda la temporada, ahora empieza a vislumbrarse un camino para que llegue al US Open con opciones de competir. Que retenga el título que ganó el año pasado parece una quimera, pero su simple presencia en el último Grand Slam del año auguraría un 2027 alegre. Según los plazos de la rehabilitación, es una posibilidad real.
El todavía número dos del ranking ATP lleva semanas pasando revisiones periódicas en Barcelona con Ángel Ruiz-Cotorro, doctor de la Real Federación Española de Tenis, y las últimas son halagüeñas. La muñeca derecha ya ha superado el daño sufrido y, con cuidado, esta semana ha vuelto a utilizarla en sus entrenamientos. Hasta ahora había sudado lo suyo en los alrededores de su casa de El Palmar corriendo junto a varios miembros de su equipo y había cogido la raqueta para golpear con la izquierda, pero todavía no había dado el paso de probar su mejor arma. Después de las última resonancia, estos días por fin ha podido hacerlo.
Atrás quedó la aparatosa férula con la que se le vio en las primeras semanas de lesión; ahora luce una pequeña muñequera que protege la zona y la va fortaleciendo. Atrás quedan también la preocupación y el aburrimiento del principio, cuando no podía hacer otra cosa que esperar en casa a que bajase la inflamación del tendón de la zona cubital. Poco a poco Alcaraz ha podido participar en sesiones adaptadas y ha disfrutado de partidillos informales con su hermano Álvaro y con su entrenador, Samuel López. Pequeños pasos, pero todos en la misma dirección: que su cuerpo esté listo cuando la muñeca derecha lo esté.
Los cálculos más esperanzados ya lo sitúan disputando, a finales de julio, el ATP 500 de Washington o el ATP 250 de Los Cabos, torneo con el que tiene cierta relación, ya que ha veraneado allí en varias ocasiones. Tampoco se descarta que su regreso llegue directamente en agosto, en un Masters 1000, ya sea Montreal o Cincinnati. Hasta el arranque del US Open, el 30 de agosto, todavía queda margen para recuperar la fuerza en su derecha, el feeling, la magia, y disputar algunos partidos de preparación.
Los conciertos de Bad Bunny y Ozuna
Al volver es posible que haya perdido algún privilegio, aunque eso ahora es lo de menos. Después de ganar Roland Garros, Alexander Zverev le puede arrebatar el número dos del mundo en Wimbledon si llega a la final. Sería todo un hito para el alemán, pues en el All England Club nunca ha llegado ni a cuartos de final, pero después de la liberación vivida en París todo es posible. Para Alcaraz, en todo caso, supone una preocupación.
Después de un largo proceso, los peores augurios se ven cada vez más lejos y ya ha recuperado el ánimo. En las primeras semanas de baja se refugió junto a su familia en El Palmar; después se escapó con sus amigos a la playa de Comporta, en Portugal, y en las últimas semanas, ya instalado en la rutina de entrenamientos, ha aireado la mente con varios planes. Se le pudo ver en uno de los conciertos de Bad Bunny en el Metropolitano y, más tarde, en un show de Ozuna en Marbella, además de en varios partidos de pádel de la Reserve Cup, en esa misma ciudad. Curiosamente, en uno de ellos estuvo charlando con Arturo Coello, número uno del mundo, que unas semanas atrás sufrió también una lesión en la muñeca derecha. Entre revisiones médicas, kilómetros de rodaje y alguna noche de música, Alcaraz construye en silencio el regreso que el tenis espera.